Básicos de finanzas para universitarios: Cómo se hace un presupuesto

Aprende a administrar tu dinero en la universidad y tendrás más para gastar en las cosas divertidas

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Básicos de finanzas para universitarios: Cómo se hace un presupuesto

Cuando eres un estudiante universitario que vive lejos de casa, administrar tu dinero puede ser un reto constante. Para empezar, probablemente no tienes mucho que administrar. Tal vez algunos ahorros de un trabajo de verano, ingresos por un trabajo de medio tiempo o el banco de Papá y Mamá. O estás viviendo de tus préstamos estudiantiles y no quieres acabarte ese costoso montón de dinero antes de que el semestre termine.

Para asegurarte de no quedarte sin dinero empieza conociendo a dónde se va tu dinero y poniendo prioridades en tus gastos. Sí, esto significa tener un presupuesto.

Un presupuesto es simplemente una herramienta que usas para cumplir con tus metas financieras, dice Betsy Mayotte, directora de acercamiento a consumidores y cumplimiento del American Student Assistance, una organización sin fines de lucro que ofrece educación financiera a los estudiantes universitarios. Tus metas pueden ser lo que sea, desde tener suficiente dinero para comer hasta ahorrar para un viaje de vacaciones de spring break.

Usar un presupuesto también es una buena forma de desarrollar habilidades financieras importantes y evitar depender de las tarjetas de crédito o sobregirar tu cuenta de cheques cuando te quedas corto. “Este es el momento para comenzar a establecer buenos hábitos con el dinero,” dice Mayotte.

Hacer presupuestos suena aburrido, pero no tiene que serlo. El mejor presupuesto – y el que es más probable que respetes – es simple y fácil de ejecutar, dice Mayotte. No necesitas balancear tu chequera cada mes (¿las personas aún hacen eso?) o contar cada centavo. Hay muchas aplicaciones que pueden hacer más fácil la administración de tu dinero.

Pero sí necesitas un plan. Aquí te decimos cómo hacer un presupuesto como estudiante universitario.

Lo básico de los presupuestos

  • Conoce los movimientos de tu dinero. Las personas que hacen presupuestos por lo general lo hacen de forma mensual, pero tiene más sentido que los estudiantes desarrollen un plan de gastos alrededor de cada periodo académico. Para empezar, suma el dinero que esperas tener para el semestre. Probablemente sea “bastante”. Podrías tener una cantidad de ahorros o reembolsos de ayuda financiera (este es el dinero que queda después de que los préstamos, becas y subvenciones se han aplicado a tu colegiatura, hospedaje y cuotas) al principio del semestre y algún ingreso regular de tus padres o un trabajo.
  • Registra tus gastos. A continuación, descifra cuánto gastas en un mes común y corriente. Mira tu tarjeta de débito, tu cuenta bancaria y tarjetas de crédito a lo largo de los últimos meses para ver a dónde se está yendo tu dinero y que artículos de alto costo aparecen. Una vez que veas en qué has estado gastando tu dinero, te podría sorprender cuánto gastas en cosas que no son necesarias.
  • Identifica tus necesidades y deseos. Ahora viene la parte difícil: categoriza tus gastos en dos listas, necesidad vs. deseo. Las necesidades son cosas básicas como ropa, renta, artículos para la escuela, alimentos y transporte. Los deseos: boletos para conciertos, el segundo café latte con soya del día, cerveza y ese boleto de avión para el spring break. Pero no siempre es claro cuándo una necesidad es un deseo. Necesitas comer, pero ¿estás gastando mucho en pizzas a domicilio en lugar de usar tu plan de alimentos en la cafetería de la escuela? Quieres irte a casa durante el fin de semana pero ¿tomaste el tren que es más caro o compraste un boleto barato de autobús? Mayotte dice que deberías desarrollar un fondo para emergencias en tu presupuesto de necesidades para que tengas algo extra en caso de que algo grande suceda, como necesitar una reparación de tu auto.

El punto de hacer un presupuesto no es evitar que gastes dinero en cosas que no son esenciales. En lugar de esto, se trata de asegurarte de que tus necesidades estén cubiertas primero para que sepas cuánto te queda para las cosas divertidas. Una buena regla de oro: mantén tus gastos discrecionales (deseos) en 15% o menos de tu presupuesto mensual, dice David W. Mullins, un planeador financiero certificado en Richlands, Va. “Esto permitirá un poco de diversión mientras mantienes una disciplina sobre tus gastos”.

Automatiza la administración de tu dinero

Una vez que tengas prioridades en tus gastos, puedes usar aplicaciones para hacer más simple el hacer un presupuesto. “Nunca había sido tan fácil llevar un registro de tus gastos y crear presupuestos que te mantengan dentro de tus límites de gastos,” dice Mullins. Mint es una de las aplicaciones de presupuestos más populares y fáciles de comprender, dice Mullins. Se sincroniza con tu cuenta bancaria y automáticamente categoriza tus gastos en diferentes rubros que tú creas. Hasta puede mandarte una alerta cuando una categoría de gastos está cerca de exceder su límite, dice Mullins.

American Student Assistance tiene una herramienta de presupuestos simple y una calculadora que te enseña cómo reducir en gastos pequeños como café y comida para llevar, lo que realmente puede aumentar tus ahorros a la larga. Y la oficina federal de ayuda estudiantil del Departamento de Educación ofrece varios recursos de presupuestos para estudiantes universitarios.

También ayuda separar tu dinero en dos cuentas, una para gastos variables y otra para gastos fijos, dice F. Reid Hartsfield, un planeador financiero en Jacksonville, Florida. De esta forma, no tienes que tomar dinero que necesitas para cosas que tienes que pagar como tu renta o el seguro de tu auto. Y cuando necesites dinero para salir en la noche, puedes llevar efectivo o usar una tarjeta de débito ligada a la cuenta en la que tienes tu dinero variable. “Es un concepto simple para estudiantes universitarios,” dice Hartsfield.

– Donna Rosato

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