Cuatro posiciones basadas en el misionero para alcanzar el placer

Hay distintas variantes de esta posición para hacerla menos monótona
Cuatro posiciones basadas en el misionero para alcanzar el placer
El misionero tiene muchas variantes.

Una de las cosas primordiales para mantener viva la pasión entre las parejas es encontrar esos elementos o ingredientes que le den variedad a la vida sexual. Para ello, existen una infinidad de de cosas por explorar, entre ellas jugar con las posiciones sexuales.

Una de las básicas y favoritas de todos los seres humanos es la del misionero. Aunque algunos la encuentran aburrida, a otros les brinda la mayor satisfacción y el placer. Para todos aquellos que la consideran una posición monótona y aburrida, hay excelentes noticias, ya que existen un par de variantes de la misma que de seguro te llamarán la atención.

Aquí te dejamos un listado para que te atrevas a ponerlas en práctica y así cambiar tu idea del misionero.

El gato juguetón. La mujer debe estar recostada boca arriba y deberá recorrer su cuerpo unos cuantos centímetros hacia la cabecera para que sus hombros queden alineados con tu mentón y que su cuerpo esté apoyado sobre el tuyo. Dobla las rodillas 45° para que puedas empujar la cadera hacia arriba y así hacer una penetración más suave.

El pretzel. La mujer debe recostarse sobre su costado izquierdo, mientras el hombre, de rodillas, rodea con sus piernas la izquierda de ella. Así podrá hacer una penetración desde atrás.

El catcher. El hombre deberá adoptar una posición de sentadilla, con las piernas separadas. La mujer, acostada boca arriba, deberá elevar la cadera para que llegue a la altura del pene. Levanta las piernas sobre los muslos de tu pareja, con los pies en punta, con los cuales podrás mantener el equilibro, ya sea tocando la cama o la pared.

El puente. La mujer debe recostarse boca arriba y elevar la cadera hasta formar con el resto de su cuerpo una línea recta. El hombre deberá arrodillarse entre las piernas de ella y rodearlas con su cuerpo. Empuja tu espalda baja con tus manos, apoya los codos en la cama o que pongan almohadas debajo de tu cadera.