Chicago debe frenar la pandemia de violencia en sus calles

La violencia desenfrenada ha llegado al punto en que ya nadie puede estar seguro en ningún lugar de esta disfuncional ciudad

Disparan mortalmente a un hombre en el vecindario de Austin en Chicago.

Disparan mortalmente a un hombre en el vecindario de Austin en Chicago.  Crédito: Getty Images

La situación con la pandemia implacable de violencia que sufre esta torturada ciudad me hace recordar la película ‘Mad Max’ del año 1979 con el actor australiano Mel Gibson, quien representa a Max Rackatansky, un policía que trata de contener la violencia desenfrenada en un mundo postapocalíptico.

A Max sus amigos le dicen ‘Mad Max’ por su carácter recio mientras Rackatansky trata de contener a una pandilla de motociclistas que cometen delitos atroces.

La acción toma lugar en una Australia del no muy lejano futuro en donde a causa de guerras, hambrunas y colapso económico, la escasez del petróleo hace que los automovilistas se maten por este preciado recurso natural.

En la película los últimos vestigios del concepto de la ley están por desaparecer antes de que reine la anarquía total en ese futuro mundo.

En esta ciudad estamos viviendo algo parecido a esa profética película y a los funcionarios electos y a la policía les está tomando tiempo encontrar cómo enfrentar y resolver la violencia que está arrebatando vidas inocentes de mujeres, de niños, de motoristas, de automovilistas que les roban sus autos a mano armada y a personas inocentes que son impactadas mientras están en sus hogares.

La violencia desenfrenada ha llegado al punto en que ya nadie puede estar seguro en ningún lugar de esta disfuncional ciudad.

En los trenes de transporte y en los buses de CTA hay homicidios y el crimen llega hasta a los barrios más ricos como lo es Streeterville.

Hay tiroteos mientras la gente está congregada en fiestas y celebraciones, por igual en centros nocturnos.

Hay tiroteos inclusive en las gasolineras y lo más triste es el hecho de que ya ni las carreteras y expressways son seguros. Un recurrente tema en esta ciudad son los tiroteos en dichas carreteras que dejan heridos y muertos constantemente.

Una de las últimas víctimas fue Denise Huguelet, una maestra de educación especial de Evergreen Park, quien fue tiroteada y muerta mientras manejaba por el Expressway Dan Ryan.

Otra víctima de esta pandemia de violencia fue Yvonne Busich, quien fue tiroteada por dos hombres armados. Ella era una persona de la tercera edad que esperaba entrar a su trabajo en el sur de la ciudad.

Las menores Serenity y Audrey Broughton fueron impactadas por balas en la vecindad de Belmont Central. Serenity, de 7 años, falleció y Audrey, de 6 años, fue herida.

Y en esta ola de violencia también perdió la vida la oficial Ella French a manos de un maleante y su pareja, el oficial Carlos Yanez Jr., permanece herido.

La ciudad y todos sus líderes deben entrar en un diálogo serio para explorar todas las formas en que esta pandemia de violencia debe ser erradicada.

El deber de las autoridades, desde la alcaldesa Lightfoot hasta el policía en la calle, es preservar la paz y asegurar las vidas de sus ciudadanos. Si no se puede hacer esto descenderemos al caos postapocalíptico del mundo imaginario de la película ‘Mad Max’.

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