En su Primer Aniversario, una Familia de Reno Recuerda la Neurocirugía que le Salvó la Vida a su Hija en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford

En su Primer Aniversario, una Familia de Reno Recuerda la Neurocirugía que le Salvó la Vida a su Hija en el Lucile Packard Children’s Hospital Stanford

El 17 de octubre de 2013, Jennifer y Ken Zimmerman recibieron el pronóstico que alteró sus vidas de que su hija de 7 años de edad, Emily, tenía un tumor del tamaño de una pelota de golf en su cerebro y los médicos sospechaban que era un cáncer agresivo.

Emily Zimmerman of Reno, now 8, is pictured with Gerald Grant, MD, chief of pediatric neurosurgery a ...

Emily Zimmerman of Reno, now 8, is pictured with Gerald Grant, MD, chief of pediatric neurosurgery at Stanford Children’s Health. (Photo: Business Wire)

“En ese momento, no sabíamos si era una sentencia de muerte”, señaló Ken Zimmerman.

Lo que sí sabían era que los médicos no estaban perdiendo el tiempo. Solo momentos después de recibir el diagnóstico, Jennifer Zimmerman recibió instrucciones para llevar a Emily directamente a la sala de urgencias local en Reno, Nevada para que pueda ser transportada por Life Flight al Lucile Packard Children’s Hospital Stanford a 250 millas de distancia.

“Ni siquiera recuerdo conducir allí”, señaló Jennifer, que metió a su hija en el coche, condujo a la plataforma de vuelo de Life Flight más cercana y llamó a su esposo en el trabajo para decirle que las encuentre en Stanford, no había suficiente espacio en Life Flight para los tres.

Los síntomas de Emily habían comenzado en agosto tras unas vacaciones en Alaska. Cuando llegaron a casa después del viaje, ella se quejó de dolores de cabeza. En ese momento, el incendio del Rim en el norte de California cobró fuerza y el pediatra de Emily pensó inicialmente que el humo del incendio podría ser la causa de los dolores de cabeza, señaló Jennifer.

Pero incluso después de que apagaron el incendio, Emily seguía teniendo los dolores de cabeza y se despertaba en medio de la noche con sudores. Cuando Jennifer encontró a su hija vomitando una mañana, volvió a llevar a Emily al médico e insistió en que le hicieran pruebas, incluida una resonancia magnética. Fue entonces cuando los médicos descubrieron el tumor.

Para cuando Jennifer y Emily llegaron a Stanford ese mismo día, el Dr. Gerald Grant, jefe de neurocirugía pediátrica en Stanford Children’s Health, y su equipo esperaban para analizar el tratamiento.

“En este momento no sabíamos si el tumor era operable”, señaló Jennifer. “No sabíamos si intentarían reducirlo con quimioterapia o radiación. No sabíamos lo que iba a pasar con nuestra hija”.

El Dr. Grant, también profesor asociado de neurocirugía en Stanford University School of Medicine, no les dio tiempo a que se hicieran preguntas a sí mismos.

“Vamos a sacarle esa cosa el sábado”, recordó Jennifer que Grant se lo dijo. “No puedo explicar la oleada de emoción que se apoderó de mí. Aquí era jueves y planeaban extirpar el tumor en dos días. Me sentí muy aliviada cuando dijo esto y tenía plena confianza en el doctor Grant y en su equipo”.

Sin embargo, los padres sabían que la operación conllevaba riesgos.

“Este tipo de cirugía es una de las más difíciles que hacemos como neurocirujanos pediátricos”, señaló el Dr. Grant, quien agregó que por lo general la operación toma de seis a ocho horas y si el tumor es maligno, y si el cáncer se ha infiltrado en áreas críticas del cerebro, los riesgos de extirparlo aumentan. “Podemos ser muy agresivos con la cirugía, aunque siempre hay un costo que puede afectar negativamente la calidad de vida de Emily”.

Los riesgos incluyen la pérdida de las habilidades cognitivas, como el habla llamada mutismo, problemas de coordinación o movimiento y visión doble. “Estos tipos de cirugías lo realizan rutinariamente nuestro equipo en Stanford desde que nos especializamos en tumores cerebrales pediátricos”, señaló Grant, citando una tasa de éxito del 85 % al 90 %. “Estamos limitados por la desafortunada propagación del cáncer en las áreas del cerebro en las que no podemos entrar con seguridad sin causar daño permanente. Por ello, debemos amar al niño más de lo que odiamos al cáncer para realizar la operación más segura posible”.

El Dr. Grant y su equipo de neurocirugía extirpó con éxito el tumor de Emily y finalmente concluyó que ella padecía de meduloblastoma, un cáncer de crecimiento rápido, que se encuentra en el cerebelo, la parte inferior y posterior del cerebro. Se diagnostica con mayor frecuencia en niños menores de 10 años, aunque los médicos no saben por qué. El Dr. Grant señaló que los Zimmerman llegaron a Lucile Packard Children’s Hospital justo a tiempo. Aunque el cáncer no se había extendido, los médicos temían otras complicaciones, como agua en el cerebro.

“Los síntomas de Emily eran señales de aumento de agua en el cerebro debido a la obstrucción de las vías de drenaje normales del líquido cefalorraquídeo en el cerebro. Emily tuvo suerte de hacerse una resonancia magnética antes de empeorarse. Algunos niños llegan en estado de coma debido solamente a la hidrocefalia y el pronóstico de recuperación puede ser muy reservado”, señaló Grant, quien agregó que Emily se acercaba a ese momento, pero que el uso de altas dosis de esteroides ayudó a contrarrestar los síntomas de la hidrocefalia, hasta que pasó por el quirófano.

A partir de la cirugía y de los numerosos tratamientos de quimioterapia y radiación posteriores, Emily ya no tiene cáncer. Jennifer señaló que no fue nada fácil. Durante un corto período después de la operación, Emily perdió el habla y tuvo que aprender a caminar otra vez. Pero la estudiante de tercer grado ya lo dejó todo atrás y volvió a su mundo previo al cáncer, cuando las vacaciones familiares, las Barbies y los clubes sociales como las Brownies consumían su vida.

“Ella tendrá que hacerse resonancias magnéticas de por vida”, admitió Jennifer.

Ya que Lucile Packard Children’s Hospital lleva a cabo investigación de vanguardia en tumores cerebrales, en asociación con la School of Medicine, seguirá estudiando el caso específico de Emily. El día de la cirugía, el tumor de Emily estaba congelado y se tomó una muestra de cultivo para implantar el tumor en ratones y así comprender mejor cómo crecen estos tumores, por qué se forman, y seguir buscando nuevos tratamientos para curar estos tumores malignos.

“Estoy eternamente agradecida con el Dr. Grant y su equipo”, señaló Jennifer Zimmerman. “Recibir este nivel de atención para nuestra hija es nuestro mayor alivio”.

Acerca de Stanford Children’s Health

Stanford Children’s Health, con Lucile Packard Children’s Hospital Stanford como sede central, es un líder internacionalmente reconocido por su cuidado infantil de clase mundial y por los resultados extraordinarios en todas las especialidades de pediatría y obstetricia, desde las rutinarias hasta las inusuales, para todos los niños y mujeres embarazadas. Junto a los médicos, enfermeras y personal de Stanford Medicine, ofrecemos nuestra investigación y atención innovadora a través de asociaciones, colaboraciones, difusión, clínicas especializadas y centros de atención primaria en más de 100 localidades de la región occidental de EE. UU. Como organización sin fines de lucro, estamos comprometidos a apoyar a nuestra comunidad (desde el cuidado de niños sin seguro o con seguro insuficiente, adolescentes sin hogar y madres embarazadas, hasta la ayuda para restablecer el cargo de enfermeras escolares en las escuelas locales). Para obtener más información sobre nuestra gama completa de programas de excelencia y nuestra red de atención, visite stanfordchildrens.org y nuestro blog Healthier, Happy Lives. Únase a nosotros en Facebook, Twitter, LinkedIn y YouTube.

El Lucile Packard Children’s Hospital Stanford es la sede central del Stanford Children’s Health y es uno de los mejores hospitales de la nación para el cuidado de los niños y las mujeres embarazadas. Por una década, hemos sido clasificados como el hospital de niños número 1 en el norte de California de acuerdo con la encuesta Best Children’s Hospitals 2014-15 de U.S. News & World Report y somos el único hospital en el norte de California en recibir el Top Children’s Hospital award nacional para 2013 de Leapfrog Group por calidad y seguridad en la atención del paciente. Descubra más en stanfordchildrens.org.

La Stanford University School of Medicine se clasifica constantemente entre las mejores escuelas de medicina del país, integrando la investigación, la educación médica, la atención al paciente y el servicio comunitario. Para obtener más noticias sobre la escuela, sírvase visitar http://med.stanford.edu/school.html. La escuela de medicina es parte de Stanford Medicine, que incluye a Stanford Health Care y a Lucile Packard Children’s Hospital Stanford. Para obtener información acerca de los tres, sírvase visitar http://med.stanford.edu.

El texto original en el idioma fuente de este comunicado es la versión oficial autorizada. Las traducciones solo se suministran como adaptación y deben cotejarse con el texto en el idioma fuente, que es la única versión del texto que tendrá un efecto legal.