“Fingimos ser musulmanes y aprendimos a matar”, dicen jóvenes yazidíes

Así lograron sobrevivir en un campamento del Estado Islámico
“Fingimos ser musulmanes y aprendimos a matar”, dicen jóvenes yazidíes

“Nos llevaban a unas fosas grandes donde tenían los cuerpos de traidores musulmanes que habían sido espías o usaban drogas. Nos decían que había que disparar contra los cadáveres para acostumbrarnos”, dijo Sabbah.

“Sabía que habían matado a todo el que no fuera musulmán . Así que fingí ser un musulmán para sobrevivir”, añadió Lovant.

Sabbah y Lovant (nombres cambiados para proteger sus identidades) son adolescentes de la etnia yazidí del norte de Irak que contaron su historia de supervivencia a Naomi Grimley de la BBC.

En 2014, el mundo observó con horror cómo decenas de miles de yazidíes quedaron atrapados en el monte Sinjar, en un calor insoportable sin agua ni comida, tras ser desplazados por los avances del autodenominado Estado Islámico (ISIS).

La mayoría de los hombres adultos fueron apartados y asesinados . Los jóvenes fueron llevados con sus madres a una ciudad vecina en Irak donde, después, fueron completamente separados de sus familias.

Sabbah y Lovant tenían apenas 14 y 16 años cuando fueron secuestrados y entrenados como “lobatos del califato” o reclutas novatos de EI en las remotas montañas de Siria.

Relataron a la BBC su historia desde un centro de refugiados yazidíes en Alemania, donde están albergados luego de escapar del campamento yihadista.

“Lavado de cerebro”

Nadie sabe cuántos yazidíes han sido forzados dentro de estos campamentos de entrenamiento, pero un informe recopilado por la Fundación Quilliam, que combate el extremismo, dice que hay cientos de jóvenes, incluyendo niños de sólo 8 años .

Sabbah y Lovant aseguran que ellos formaban parte de un grupo de unos 120 niños. La mayoría eran de Siria y casi todos musulmanes.

En contraste con los yazidíes, muchos de estos reclutas habían sido enviados por sus propias familias para convertirse en la próxima generación de combatientes y ihadistas .

Sus días estaban estrictamente regimentados. Las mañanas estaban dedicadas a las lecciones religiosas y el adoctrinamiento . Los forzaban a rezar, leer el Corán y aprenderse de memoria los textos de EI sobre los cuales los examinaban.

“Me trataron de lavar el cerebro. Sus libros son como magia. Cambian rápido tu pensamiento. No sólo el mío, hasta la mente de un hombre hubiera cambiado”, aseguró Sabbah.

El joven confesó que, tras un año en manos del grupo extremista, casi llega a creer en su ideología radical . “Si me hubiera quedado allí un mes más, me hubiera convertido en uno de ellos”.

Los yazidíes practican una religión de 4.000 años de antigüedad que contiene elementos de zoroastrismo, judaísmo, cristianismo e Islam. Estado Islámico los considera devotos del diablo .

“Sabía que habían matado a todo el que no fuera musulmán. Así que fingí ser un musulmán para sobrevivir”, indicó Lovant.

Rígido entrenamiento

Además del adoctrinamiento estaba el entrenamiento físico, realizado en los extremadamente cálidos meses del verano.

“El suelo estaba muy caliente y nos enseñaban a caminar sobre él para acostumbrarnos a eso en la guerra”, explicó Sabbah.

ISIS
BBC Mundo

Los relatos de Sabbah y Lovant coinciden con los videos publicados por EI del reclutamiento de menores.

También describió una cultura del miedo que dominaba el campamento.

A los niños los forzaban a montar guardia en la noche. Si llegaban a dormirse, sus captores les echaban agua fría y los golpeaban con bates de madera.

El arma tenía que llevarse a todas horas al hombro, aún cuando iban al baño. Si un recluta olvidaba su arma o se le caía, recibía una paliza.

Las prácticas de tiro eran contra los cadáveres de hombres ejecutados por ser supuestos traidores de Estado Islámico.

También los forzaban a mirar horribles videos sobre la guerra. “No nos atrevíamos a negarnos. Teníamos tanto miedo”, afirmó Sabbah. “Echaba tanto de menos a mi hogar. En momentos como esos nos morimos 10 veces”.

La fuga

Lovant dice que, al comienzo, Sabbah no quería escaparse del campamento pero logró convencerlo de que era un riesgo que debían tomar.

ISIS
Se estima que hay 3.500 mujeres y niños yazidíes retenidos por Estado Islámico./Getty

“Sabía que era peligroso pero ya no había nada qué temer”, relató Lovant. “Habíamos visto la muerte con nuestros propios ojos. Vimos cómo mataban. Cuando pierdes tu familia, cuando pierdes todo ya no tienes nada. No teníamos nada que perder”.

La BBC no puede revelar los detalles de su escape pero Lovant logró en secreto entrar en contacto con un tercero quien, a su vez, coordinó con un traficante de personas que los recogiera en un punto determinado.

El traficante los llevó en auto hasta la ciudad de Raqqa donde permanecieron unos días antes de emprender el tenso trayecto hacia la frontera.

Sabbah recordó el momento en el que abandonaron territorio sirio y entraron escurridizamente en Irak: “Bailamos en la calle en celebración. Me alegro que mi amigo me convenciera de escapar, ahora es como un hermano para mí”.

La pesadilla yazidí

Lo que relataron coincide con un impactante video publicado recientemente por EI en el que se ven dos niños yazidíes realizando un ataque suicida contra las fuerzas iraquíes en Mosul.

Un informe asegura que los niños apenas tienen 11 y 12 años y fueron capturados en la población de Sinjar en 2014.

En el video, los niños hablan de haber abandonado su antigua religión:.”En Sinjar adorábamos a Satanás”, dicen. Y se les ve jurando lealtad a EI antes de entrar en unos autos cargados de explosivos.

Afortunadamente para Sabbah y Lovant, ambos viven lejos del peligro de ser capturados en un refugio en Baden-Wurttemberg, Alemania, que alberga a unos 80 yazidíes.

ISIS
Mujeres y niños yazidíes en el refugio de Baden-Wurttemberg, Alemania, tienen un futuro incierto./BBC Mundo

La mayoría son mujeres y niños, pues muchos de sus esposos y padres está desaparecidos. Mientras los menores fueron soldados de Estado Islámico, las mujeres sobrevivieron la esclavitud sexual a la que estuvieron sometidas por el grupo.

No obstante, son refugiados que viven bajo el tormento de la incertidumbre pues desconocen la suerte de los 3.500 mujeres y niños yazidíes que se estima están retenidos por Estado Islámico .