Apertura 2017: Querétaro le ganó al América con un penalti

Los Gallos Blancos arrancaron el torneo con una importante victoria en el Estadio Azteca

Los Gallos Blancos otra vez le propinaron un revés a Miguel Herrera en su regreso al América.

Hace menos de una semana, el Querétaro provocó el primer fracaso al “Piojo” y compañía en la SuperCopa MX. Hoy le pegó en el debut en la Liga, 1-0 con gol de Camilo Sanvezzo.

En el Estadio Azteca se esperaba una fiesta por el regreso de Herrera y en cambio, a pesar de la escasa asistencia que rondó los 20 mil espectadores, los silbidos y abucheos fueron la música de despedida tras el pitazo final.

Una derrota que duele al América, que cala. A Querétaro le bastó con organizarse, una fórmula infalible cuando el rival no tiene imaginación. Atrincherados, al 85′ los Gallos orquestaron un contragolpe que culminó con el penal que Bruno Valdez cometió sobre Édgar Benítez, quien entró al 69′, precisamente para beneficiarse de la necesidad local por obtener la victoria. Sanvezzo cobró con violencia, tanta como Emanuel Villa la semana anterior; picotazos letales para las Águilas.

Miguel Herrera está tan poco acostumbrado ahora al América que por ir volteando en dirección hacia sus jugadores, a los que regañó en la acción del penal, ya se estaba yendo a los vestidores por el túnel visitante. Ni un aspaviento al árbitro, toda la molestia la reservó para su plantilla que en un pestañeo le regaló la que será otra semana muy complicada en Coapa.

Porque la derrota no se resume en ese penal. Los azulcrema carecieron de variantes, de asociación, de idea, tanto que sus llegadas son contadas como el cabezazo del debutante Enrique Cedillo bien rechazado por Tiago Volpi.

Línea de tres en el fondo, dos laterales como Paul Aguilar y Miguel Samudio que nunca hicieron un centro peligroso, demasiada responsabilidad en la creación para Manuel Pérez y poca interacción de William da Silva, Darwin Quintero queriendo, como suele ocurrir, ganar solo y a puro empuje sus batallas, y Oribe Peralta y Silvio Romero sin la mínima oportunidad clara, llaneros solitarios de un equipo sin imaginación.

Los Gallos se iban conformes con el punto y eso quedó claro cuando Volpi empezó a consumir segundos en sus despejes, aunque siempre al acecho de ese espacio que por lógica el América regalaría, necesitado de ganar, ya ni siquiera de gustar en un proceso que Miguel Herrera ha comenzado cuesta arriba.