Ayudarás y no desplazarás, dicen a jesuitas en Pilsen
Rosemary Sierra ha vivido en Pilsen desde 1959 cuando la Universidad de Illinois en Chicago desplazó a su familia en dos ocasiones de la Pequeña Italia. Ella ahora jura que no se mudara de Pilsen, un barrio en riesgo de ser transformado para beneficio y comodidad de la gente acomodada.
Sierra y una decena de manifestantes fueron recientemente a la comunidad de Lincoln Park para exigir a la Compañía de Jesús, conocida como los jesuitas, a que se sienten a dialogar con ellos sobre el terreno de 7.85 acres en Pilsen que los jesuitas están en proceso de vender a la compañía Property Markets Group (PMG) de Nueva York.
PMG tiene en mente construir 500 unidades de lujo entre las calles 16, 18, Newberry y Peoria. Los jesuitas compraron ese terreno en 2009 por $6.5 millones durante la recesión económica cuando el mercado de bienes raíces cayó al fondo.
Sierra y líderes como Nelson Soza, de la Alianza de Pilsen, buscan la transparencia en este desarrollo y la participación de la comunidad para que los jesuitas y PMG tengan en mente a los residentes hispanos de Pilsen.
Diez mil hispanos han sido forzados a salir de Pilsen en la última década al mismo tiempo que la comunidad atrajo a cerca de cinco mil nuevos habitantes blancos, muchos de ellos profesionistas.
El temor, tanto de Sierra como de Soza, es que a los hispanos se les desplace aún mas de este histórico barrio que fue rescatado del olvido por líderes hispanos en los años 70 y 80, logrando construir nuevas escuelas, clínicas, una biblioteca y una secundaria.
Soza dijo que se han tratado de reunir con los jesuitas por cuatro años sin ningún éxito y promete iniciar una campaña de recolección de firmas para que los religiosos, que son dueños de la Iglesia San Procopio y la secundaria Cristo Rey, se sienten a dialogar.
Soza pide que cuando menos 40% de las nuevas viviendas sean designadas de bajo costo para los hispanos que ya viven en Pilsen.
Los jesuitas les han respondido a los hispanos que no se pueden reunir con ellos porque están en medio de negociaciones con PMG.
“No sé qué Biblia están leyendo ellos”, dijeron tanto Sierra como Soza, ya que, según cuentan, “cuando se trata de no pagar impuestos, son religiosos, pero cuando se trata de hacer millones, son negociantes”.
Jeremy Langford, vocero de los jesuitas del Medio Oeste, dijo que se reunirán con el concejal Danny Solís y un grupo de planificación comunitaria, pero Soza alega que Solís ya está comprometido con el proyecto y lo que la Alianza de Pilsen quiere es sentarse a negociar con los jesuitas.
Por su parte Sierra, hija de la popular líder Lucy Gutiérrez, dijo que prefiere pelear que ser forzada a abandonar a este barrio.
“Estamos demandando que los jesuitas vivan su credo de ayudar a los pobres y detengan este proyecto hasta que la comunidad esté en la mesa,” dijo la vocal residente. “A mí ya me han desplazado dos veces y esta vez a mí no me sacarán de Pilsen”.