Autoridades en West Chicago clausuran la misión del reverendo Landaverde

La nueva intolerancia a raíz de la victoria del magnate inmobiliario Donald Trump ha causado 867 incidentes de racismo y odio contra hispanos, musulmanes y afroamericanos en el país según el Southern Poverty Law Center.

Uno de los casos locales es el del reverendo José Landaverde, a quien la administración republicana del poblado de West Chicago le clausuró su misión anglicana Fe, Vida y Esperanza el pasado 27 de noviembre.

La pequeña ciudad alegó que Landaverde requería un permiso para operar en West Chicago y otro permiso para poder albergar a los inmigrantes ahí. En el momento de la inspección por parte de la ciudad, Landaverde tenía al indocumentado Lorenzo Solórzano Morales en santuario.

“Esto es un abuso…, la clausura nos previno de poder rezar el novenario a la Virgen de Guadalupe, cancelar la caminata que teníamos planeada a Washington DC y nos prohibió ofrecer santuario a Lorenzo Solórzano Morales”, dijo Landaverde a esta columna.

Landaverde añadió que a Solórzano lo tuvieron que transportar a otro santuario a una iglesia cerca de la frontera con el estado de Indiana.

Quizás lo que atrajo la atención de los inspectores y bomberos a esta iglesia tuvo que ver con un artículo de página entera el 20 de noviembre en la edición dominical del Chicago Sun Times. En dicha edición Landaverde sostuvo que lucharía para proteger  a Chicago como ciudad santuario contra los ataques de  Donald Trump.

En el mismo periódico Landaverde afirmo que tenía planes de salir el 28 de noviembre en una caminata de 600 millas que le tomaría dos meses hasta llegar a Washington DC justo el 20 de enero próximo  cuando Donald Trump asume el poder.

“Enfrentando a Trump”,  decía el encabezado en inglés. Un subtítulo leía en inglés: “Sacerdote en las trincheras de la batalla por la reforma migratoria urge a los latinos a no tener miedo después de la elección”.

Me imagino que la administración del alcalde republicano Rubén Pineda de West Chicago fue informado de esto y el 27 de noviembre, un dia antes que se supone Landaverde saldría caminando a Washington, DC, cayeron los inspectores.

Pineda, quien maneja a West Chicago desde las elecciones locales de 2012, de seguro pensó que la caminata sería un embarazoso incidente para él con el presidente electo ya que Pineda es un republicano de hueso colorado que inclusive sirvió en el equipo de transición del gobernador del estado Bruce Rauner.

John D. Said, director de desarrollo de West Chicago, negó que estén hostigando a Landaverde y  dijo que la inspección a la iglesia era para proteger a los moradores que acudan ahí.

Pero Landaverde, un acérrimo activista lleno de compasión por los inmigrantes, no esta tan seguro de eso.

“Me extraño que me enviaron a los inspectores… Porque un día antes estuve con Pineda quien me dijo que a él no le interesaba que la policía local cooperara con inmigración”, dijo Landaverde.

Sea como haya sido, el cierre de esta iglesia es un ataque a la libre expresión y a la separación del estado y la religión. Quizás Pineda quiera explicar más a los hispanos que viven en West Chicago.