El buen sexo se consigue con el afecto

Estudio revela que la felicidad de las parejas que tienen encuentros íntimos más a menudo no está en el acto sexual en sí sino en el cariño que se manifiestan los cónyuges
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La felicidad que reflejan las parejas que tienen encuentros íntimos frecuentes no se debe al sexo en sí sino al afecto que se manifiestan al momento de su intimidad y en el diario vivir.

Así lo comprobó un reciente estudio de la Universidad de Toronto (TU) de Canadá, liderado por la psicóloga clínica Anik Debrot, investigadora del Instituto de Psicología de la Universidad de Lausana, Suiza, quien se encontraba vinculada al Departamento de Psicología de la TU al momento de la nueva investigación.

De acuerdo con los análisis obtenidos, todo parece indicar que el motor principal de la felicidad y complicidad que se profesan las parejas con una vida sexual bien activa está centrado más en el afecto que se expresan —como son los apapachos, los detalles, las miradas dulces, los susurros al oído, etcétera—que en la frecuencia y destreza para el acto sexual.

“Los resultados sugieren que ‘los aspectos relacionales de la sexualidad —y más específicamente, el compartir el afecto— son los puntos centrales para el entendimiento del por qué el sexo hace bien”, dice Debrot, co-autora del estudio que efectuó con otros tres profesionales de la psicología clínica.

Esto podría ser una buena noticia para las personas que se preocupan por cosas como el rendimiento sexual o tener un cuerpo perfecto”, agrega la investigadora. “A cambio, podrían más bien recordar que el sexo es una gran forma de compartir un momento íntimo y afectuoso con su pareja”.

La sexóloga Myriam Balbela, basada en Los Ángeles, está de acuerdo con el resultado ya que en toda pareja feliz “reina el cariño, el respeto, la amistad, los planes de vida comunes, los toques cariñosos, los besos, los abrazos, la complicidad, el perdón y hasta un lenguaje propio de comunicación es sus gestos, mirada, tono de voz y caricias”.

Los hallazgos de la investigación conducida por Debrot se basan en cuatro estudios de parejas realizados  en Estados Unidos y Suiza, en los que se les preguntó con qué frecuencia tenían relaciones sexuales y compartían “momentos” o “toques” cariñosos.

Los cuatro estudios encontraron, en general, que las parejas que eran más activas sexualmente tendían a reportar una mayor satisfacción con la vida y a manifestar más “emociones positivas” en general y después de sus encuentros sexuales. Igualmente mostraron que el afecto parecía explicar en gran parte el vínculo entre el sexo y la felicidad.

Beneficios del afecto

Y es que estudios posteriores han demostrado que el afecto mejorar el bienestar. De hecho dicen que quienes experimentan más afecto tienen menor riesgo de padecer problemas psicológicos, como la depresión y la ansiedad.

Además, tal como asegura Debrot en uno de sus estudios al respecto, la frecuencia del tacto y las caricias en el diario vivir de las parejas predicen un bienestar psicológico a largo plazo en su vida romántica.

Los estudios también han relacionado el afecto con el bienestar físico, ya que genera cambios en los niveles saludables de cortisol, que reducen el estrés.

Es así que las expresiones de afecto y cariño que manifiestan los integrantes de una pareja son una herramienta esencial de los beneficios de una actividad sexual que contribuye al bienestar emocional y general.