Trump y la Casa Blanca a la defensiva por datos secretos compartidos con Rusia

El presidente "tiene derecho a hacerlo" es la principal justificación

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Trump y la Casa Blanca a la defensiva por datos secretos compartidos con Rusia
El presidente Trump ha sido cuestiondo por compartir información a los rusos.

WASHINGTON.- Inmersos en una campaña de control de daños, el presidente Donald Trump y la Casa Blanca defendieron enérgicamente este martes los datos secretos compartidos con Rusia, mientras legisladores demócratas y republicanos exigen explicaciones convincentes.

Trump comenzó el día con una serie de mensajes en Twitter afirmando que, como presidente, tiene “derecho absoluto” de compartir datos con diplomáticos de Rusia sobre asuntos relacionados con el terrorismo y la seguridad aérea.

Quise compartir con Rusia (en una reunión abiertamente programada en la Casa Blanca) algo a lo que tengo el derecho absoluto de hacer… hechos relacionados… al terrorismo y la seguridad aérea. Razones humanitarias, además de que quiero que Rusia incremente su lucha contra ISIS & el terrorismo”, explicó Trump.

Según Trump, la prioridad debe ser descubrir a quienes estén filtrando información dentro de la comunidad de inteligencia.

Más adelante, el portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, insistió hoy en numerosas ocasiones en que lo que debería indignar en Washington es el constante goteo de información “selectivamente” filtrada a la prensa y que, según él, es algo “peligroso”.

El portavoz de la Casa Blanca, Sean Spicer, afirmó hoy que es indignante la “filtración” de conversaciones privadas de Trump con Rusia. Foto: María Peña/Impremedia

El solo hecho de que Trump compartió datos con Rusia, un país que respalda a Siria y es considerado adversario de EEUU, ha levantado ampollas en círculos políticos en Washington y algunos senadores republicanos, entre éstos Lindsey Graham, afirmaron hoy que Rusia no es un socio “fiable”.

Preguntado al respecto, Spicer dijo que EEUU comparte con Rusia el “interés común” de combatir al grupo extremista islámico ISIS, y la estabilidad política en Siria.

Según informó ayer el diario “The Washington Post”,  Trump presuntamente reveló datos secretos a Rusia sobre ISIS durante su encuentro privado en el Despacho Oval con el canciller, Sergey Lavrov, y el embajador en EEUU, Sergey Kslyak.  La prensa no tuvo acceso al encuentro, pero un fotógrafo ruso logró captar imágenes de la reunión.

La información provino de Israel – un aliado clave de EEUU en Oriente Medio-, según indicó hoy el diario “The New York Times”,  y era tan sensible que no había sido compartida con otros aliados y estuvo severamente restringida incluso dentro de la Administración Trump.

Peor aún, EEUU aparentemente no tenía permiso de la fuente de esos datos altamente clasificados para compartirlos, y el incidente ha generado un enorme malestar entre aliados del gobierno de Washington, de la comunidad de inteligencia, y de los miembros del Congreso, que ahora exigen rendición de cuentas.

¿Cuál es el problema?

Durante un encuentro con periodistas, el asesor de Seguridad Nacional, H.R.  McMaster, reiteró hoy en nueve ocasiones que la discusión de Trump con las autoridades rusas fue “completamente apropiada”, y el compartir de esos datos fue algo rutinario.

“Lo que el presidente discutió con el canciller fue completamente apropiado a esa conversación, y es consecuente con el compartir de información rutinario entre el presidente” y determinados líderes mundiales, explicó McMaster.

El problema, según líderes del Congreso y de la comunidad de inteligencia, es que los aliados de Estados Unidos han comenzado a dudar de sus arreglos de cooperación e intercambio de inteligencia con el gobierno de Washington, máxime si se trata de información que puede poner en riesgo la vida de agentes.

Además, Trump aparentemente no consultó a nadie sobre los protocolos que se deben seguir antes de divulgar información clasificada.

Por ello, tanto demócratas como republicanos en el Congreso han expresado abiertamente sus preocupaciones sobre las secuelas que puede acarrear esta revelación. Ningún líder republicano ha salido a defender a Trump.

El presidente de la Cámara de Representantes, Paul Ryan, ha solicitado una “explicación plena”de los hechos, mientras que el líder de la mayoría republicana en el Senado, Mitch McConnell, dijo a Bloomberg News que este nuevo drama de la Casa Blanca impide el avance de la agenda conservadora.