Ven paralelos “alarmantes” entre deportaciones de hoy y masiva “repatriación” de mexicanos

En los años 30 del siglo pasado, más de 1 millón de mexicanos fueron enviados a México al ser considerados una carga. La gran mayoría eran ciudadanos. Catedrática compara las dos historias y ve paralelos y diferencias.
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Ven paralelos “alarmantes” entre deportaciones de hoy y masiva “repatriación” de mexicanos
La profesora Marla Ramírez, profesora asociada de Sociología de SFSU ve paralelos "alarmantes" entre la masiva repatriación masiva en la década de 1930 y las deportaciones de ahora (Foto proporcionada por SFSU)

En los años treinta del pasado siglo, más de 1 millón de mexicanos fueron repatriados a México desde los Estados Unidos y a pesar de que han pasado casi 90 años, la socióloga Marla Ramírez encuentra alarmantes paralelos -y algunas diferencias- con las deportaciones de hoy.

“Hay muchas similitudes, retóricas y razonamientos similares a los usados en aquel entonces”, dijo Ramírez. “Por ejemplo, durante la gran depresión comenzó esta retórica de que había que cuidar “solo de los americanos” y no de los inmigrantes. Pero se enfocaron solo en los mexicanos y el 60% de los que deportaron eran ciudadanos”.

Las diferencias de hoy respecto a ese tiempo no ofrecen demasiadas esperanzas. “En aquel entonces había un concepto de que los mexicanos que no tenían un trabajo fijo o usaban algún programa público eran una carga y debían ser deportados”, explica la catedrática.

Durante la presidencia de Herbert Hoover (1929-1933), el “Acta de la Repatriación Mexicana” dio luz verde a redadas y deportaciones masivas para aliviar la enorme tasa de desempleo provocada por la “Gran Depresión”. (Foto, archivo)

Hoy la retórica ha cambiado, señala. Se incorpora el concepto de la criminalidad del indocumentado y la necesidad de deportar a “criminales”, pero muchos de los deportados realmente no lo son. El gobierno de Donald Trump lo está llevando aún más lejos, tal y como contó Ramírez en esta entrevista.

Ramírez, profesora de sociología de la Universidad de California en San Francisco, ha estudiado ese período en la historia de Estados Unidos y entrevistado a docenas de familias -principalmente sus descendientes- que fueron deportados sumariamente en aquellos años después de la Gran Depresión de 1929.

Parte de su investigación incluyó recabar documentos de la época, incluyendo muchas noticias publicadas por La Opinión en aquellos años. La Opinión fue fundada en 1926 por inmigrantes mexicanos que dejaron aquel país tras la revolución.

A continuación, algunos segmentos de la entrevista con la profesora Ramírez.

¿Qué similitudes encontró entre la situación de hoy y la gran repatriación de mexicanos de los años treinta?

El enfoque, entonces y ahora, es en grupo en particular, mexicanos, en parte por sus números, la cantidad de mexicanos que había en Estados Unidos y que creció luego de la anexión en 1948 de varios estados de México a este país. Ahora también el enfoque es en mexicanos. En parte también porque es un país vecino y es más fácil deportarlos, y más barato.

¿Hay parecidos en la forma en que el gobierno estadounidense justificó estas deportaciones masivas?

En 1930 se sufrió la Gran Depresión, había niveles muy altos de desempleo. Comenzaron a decir que como el empleo estaba escaso, había que cuidar primero de sus ciudadanos, pero muchos de los deportados fueron ciudadanos. Especialmente los hijos de los trabajadores migrantes. Cuando decían “necesitamos los empleos para los verdaderos americanos”, querían decir los blancos. En esto las cosas no han cambiado mucho.  Más adelante comenzaron a perseguir a los filipinos.

¿Cómo fue que pudieron deportar a tantos ciudadanos?

Hacían redadas y arrestaban a la gente que no podía probar su ciudadanía. En muchos casos los pusieron en trenes casi de inmediato. En 1932 hubo una gran redada en la Placita Olvera, que era un lugar donde la gente iba a pasear en su tiempo libre. Inmigración llegó, venían vestidos de paisano, sin uniforme. Rodearon la placita y atraparon allí a la gente. Los cruzaron a Union Station y los pusieron en trenes a México. No les dieron tiempo a reaccionar, a presentar papeles, que muchos no tenían consigo. Deportaron a ciudadanos, residentes, de todo.

Irónicamente muchos de esos mismos mexicanos habían sido reclutados y contratados para construir esos ferrocarriles que iban a diversas ciudades de México.

En aquella época no existían las organizaciones de hoy en día: MALDEF, CHIRLA, no había quien se quejara y demandara en forma organizada.

Hubo algunas quejas de funcionarios locales, no había mexicanos en el Congreso. La respuesta fue: su patria es México, sus padres son mexicanos, allá deben estar”.

¿Qué diferencias ve entre lo que pasó entonces y lo de ahora?

Entonces se usaba mucho el concepto de que el buen inmigrante es el productivo, el que trabaja, y si alguien necesitaba algún tipo de ayuda o usaba algún servicio público era una carga.

Durante los años de Bush y Obama vimos un énfasis en esta idea de la ilegalidad, de que muchos inmigrantes eran delincuentes, que había que deportar a “criminales”.

Ahora en la era de Trump, aunque él habló de deportar a “bad hombres” la realidad es que retóricamente ya no hay una diferencia entre los buenos y los malos, cualquiera puede ser deportado, aunque no sea un criminal.

¿Cuáles fueron las consecuencias de aquellas deportaciones?

Hubo familias que quedaron separadas de por vida, ciudadanos que no pudieron regresar legalmente o que tardaron años en comprobar que tenían un derecho legal a estar aquí.

En mi libro, que está por ser publicado, hablo de casos específicos. Niños ciudadanos que fueron deportados cuando eran pequeños y que realmente eran ciudadanos de Estados Unidos, y también sus hijos lo hubieran sido de haber sido inscritos en la embajada americana antes de los 18 años. Pero no lo sabían.

A veces el regreso se retrasó décadas. A veces no regresaron. Una madre tardó 12 años en traer a todos sus hijos en los años 50.

Está por verse cual será la consecuencia de las deportaciones actuales, pero la repatriación mexicana quebró familias por varias generaciones.