Rick Rentería, un líder con corazón y paladar latinos

En medio de un proceso de construcción del equipo para darle competitividad en próximas temporadas, el manager de los White Sox habla de su trayectoria, de sus valores y de cómo impulsar a los latinos en Grandes Ligas
Rick Rentería, un líder con corazón y paladar latinos
Rick Rentería, manager de los White Sox de Chicago, está orgulloso de sus raíces mexicanas.
Foto: Cortesía White Sox

Rick Rentería, el manager de los Medias Blancas de Chicago, ha tenido una carrera notable y en varios aspectos excepcional. Tras jugar en Grandes Ligas con los Piratas de Pittsburgh, los Marineros de Seattle y los Marlins de Florida entre 1986 y 1994, además de con los Charros de Jalisco de la Liga Mexicana de  Beisbol, Rentería se convirtió en coach, trabajando en las Ligas Menores para las organizaciones de los Marlins y los Padres.

Luego, fue coach en las Mayores con los Padres, manejó la selección mexicana en el Clásico Mundial de 2013 y logró el gran salto de convertirse en manager de un equipo de Grandes Ligas cuando fue designado al frente de los Cubs de Chicago en la temporada de 2014.

En 2016 se convirtió en coach de los White Sox, el otro gran equipo de Chicago, y fue nombrado manager en 2017, puesto que actualmente ocupa. Por un tiempo fue el único manager latino en Grandes Ligas, aunque actualmente hay tres hispanos en esa posición de privilegio. Sobre su carrera en el beisbol y su visión del deporte, La Raza realizó esta entrevista exclusiva con Rick Rentería, en el mismo dugout de los Medias Blancas en el estadio Guarantee Rate Field, en el sur de la Ciudad de los Vientos.

 El equipo tiene gran talento y gran potencial. Tú lo estás construyendo para en el futuro tener una capacidad y una competitividad mejores. ¿Cuáles son tus planes para desarrollar el equipo para que en las temporadas siguientes esté en niveles mucho más altos?

Creo que nosotros en este momento estamos en una transición de los jugadores que tenemos. Sí tenemos muchos, varios que están aquí, que van a ser parte del conjunto que va a seguir por delante, pero también hay muchos que están en las ligas menores que van a ser parte de este conjunto. El plan es que los que tenemos aquí en este momento se sigan desarrollando, y vamos a acoplar a los que vienen de allá abajo de las ligas menores. Sí son un talento grande y esperamos que se van a poder acoplar y hacer lo que se tenga que hacer para que nosotros tengamos una oportunidad de ser competitivos durante muchos años.

Eres uno de los pocos managers latinos actualmente en las Grandes Ligas y hace no mucho eras tú el único. ¿Por qué habiendo tantos grandes jugadores hispanos en las Mayores hay tan pocos managers latinos?

Los años han visto managers y coaches hispanos en las grandes ligas… Sí, no está el equipo de Grandes Ligas con un conjunto grande de coaches hispanos, pero yo creo que eso puede cambiar, poco a poco con los trabajos que se hagan. Uno tiene que entender que este negocio, como cualquier negocio, es en parte hacer un trabajo bueno y también que la gente lo vaya conociendo. Yo creo que la gente latina, hispana, somos gente humilde, para decirte la verdad, no creo que nos exponemos allá para hablar de uno mismo. Uno trata de hacer su trabajo y que su trabajo platique por uno… Dios me ha dado la oportunidad de estar aquí y gente de diferentes organizaciones se han prestado a darme la oportunidad, a ver quién soy, a conocerme, a ver qué son las cosas que hacen que yo sea la parte técnica aquí en Grandes Ligas como manager. Son cosas que uno descubre con relaciones. Eso yo creo que es la cosa principal: los seres humanos vivimos de relaciones y eso es lo que va en el futuro a expandir las posibilidades para todos nosotros.

Tú has tenido además una oportunidad casi única, pues solamente dos personas han sido managers de los Cubs y de los White Sox. ¿Cómo has vivido esa experiencia de dirigir a los dos grandes rivales en esta ciudad?

Así es. Primeramente la oportunidad que se me presentó en ese tiempo fue una gran oportunidad, uno no lo puede negar. Esa oportunidad [dirigir a los Cubs] realmente me abrió esta oportunidad [con los White Sox]. Aunque yo no estuve ahí mucho tiempo, creo que todo el mundo en la pelota vio cosas que les gustaron y se presentó esta oportunidad, que yo estuviera aquí para tratar de hacer lo que íbamos a intentar de hacer allá en el otro lado. Y yo creo que vamos en ese camino. Es una ciudad en la que, tienes razón, el norte y el sur tienen una rivalidad muy fuerte y uno tiene que separarse. Yo ya no soy Cachorro, yo soy White Sox y seré White Sox hasta que me quiten la franela de la espalda. Yo estoy concentrado con el equipo aquí para hacer lo que tenemos que hacer.

Además, fuiste manager del equipo de México en el World Baseball Classic (WBC). ¿Cómo fue tu experiencia con eso y cómo vez en general el béisbol en México?

Yo jugué en México varios años en el verano y muchos años en el invierno. La pelota sigue desarrollándose mucho en México. Creo que tenemos muchos jugadores estelares y con el tiempo se van a seguir presentando en Estados Unidos para tener una oportunidad de jugar en Grandes Ligas. La realidad es que la oportunidad que se me presentó a mí para estar con el equipo en WBC fue una gran oportunidad, porque esa oportunidad yo creo que también me abrió las puertas, porque todo el mundo me vio en una capacidad internacional y creo eso me abrió la puerta por la posibilidad que tuve en el norte, aquí con el equipo en la ciudad de Chicago, y fue un beneficio. Los jugadores que están en México son buenos jugadores, esperamos que se van a seguir desarrollando y nosotros aquí les presentaremos las oportunidades para que vengan a demostrarle a todo el mundo lo que son capaces de hacer.

¿Qué piensas de que el presidente electo de México dijo que tiene un plan de desarrollar escuelas de béisbol en el país?

Me imagino que obviamente, a nivel nacional, es parte de la directiva que ellos tienen con deportes. Obviamente la pelota en México es muy querida. El soccer todavía es el deporte principal, pero me imaginó que eso va a abrir la puerta para que muchos muchachos se presenten a jugar, a aprender el juego y quizá de ellos surja una estrella del futuro, porque se están presentando oportunidades para que ellos puedan participar.

¿Tú qué le dirías a un niño latino de Chicago o de cualquier lugar de Estados Unidos, que le gusta el béisbol, qué sería tu consejo para que desarrollara su potencial?

Primeramente, uno tiene que entender que todo lo que se presente, los obstáculos que se le presenten a uno, uno los puede aceptar como la derrota del camino que va a llevar uno o los puede tomar como una cosa ante la que se va a sobrevivir. Que no bajen la cara. Yo soy un muchacho que vino de nada, sinceramente. Mis padres se vinieron de México, nos dieron la oportunidad de desarrollarnos aquí. Yo fui el primero nacido aquí y gracias a Dios que ellos se vinieron y yo por esa escala que hicieron se presentó esta oportunidad. Todo es posible. Todo requiere de una determinación, cada uno de nosotros tenemos un don y ese don uno lo tiene que expresar a lo máximo y nunca negar lo que uno puede hacer.

En todos estos diferentes momentos de tu carrera, como jugador en Grandes Ligas, en México y luego ya como manager, ¿cuáles fueron los momentos inolvidables de tu carrera, que tienes cerca en el corazón e impulsaron tu carrera?

Bueno, cada uno de nosotros tenemos un momento. Son varios. El primer momento fue el año en el que me escogieron en el draft [1980, por los Piratas de Pittsburgh], porque eso solo sucede nada más una vez. El siguiente momento fue el primer día en que puede llegar a Grandes Ligas [debutó en 1986]. El tercer momento fue cuando tuve una lesión en 1990 que me tumbó todo el año. Jugué en México dos años y regresé a Estados Unidos sin saber si iba a poder jugar en Grandes Ligas de vuelta. Fui al entrenamiento de ligas menores, queriendo simplemente jugar un día más. Me sostuve dos años más [en Grandes Ligas, con los Marlins de Florida en 1993 y 1994]. Y luego la oportunidad que se presentó en el norte [los Cubs] y obviamente un dolor cuando a uno lo dan de baja y luego el alta que tuve cuando está organización [los White Sox] se presentó con una oportunidad. Son varios momentos en mi vida. Aparte simplemente, te digo sinceramente, sin las escalas que hicieron mis padres y mis hermanos yo no hubiese tenido esta oportunidad… y las gentes que han querido darme esta oportunidad.

Sabemos que te gusta mucho cocinar, que incluso preparas a veces comida para los jugadores. ¿Cuál es tu platillo favorito y qué platillos en el Guarantee Rate Field le puedes recomendar a los fans?

Aquí toda la comida es muy buena, lo tradicional del hot dog, la hamburguesa, pizzas, tienen diferentes variedades de comida. Yo lo que le preparo a los muchachos es un ceviche y luego un queso fundido con chorizo. Lo hago con cariño y con amor, duro varias horas porque tengo que preparar y luego hacer la cantidad que tengo que hacer. Pero creo que me sale muy bien. Lo aprendí a hacer hace muchos años, cuando yo trabajaba vendiendo zapatos en un supermercado, viendo a un señor prepararlo en la calle. Allí me fijé y así lo empecé a hacer.