Vender en las calles: cómo los vendedores ambulantes hispanos de Chicago se adaptan al covid-19

Los vendedores ambulantes hispanos de Chicago son una parte importante de la comunidad y hacen contribuciones económicas importantes, pero con frecuencia se encuentran marginados y con falta de apoyos

Vender en las calles: cómo los vendedores ambulantes hispanos de Chicago se adaptan al covid-19
Carmen Camacho vende panes caseros al estilo mexicano en La Villita. En su carrito fue colocado un afiche de información para prevenir el contagio de covid-19. (Belhú Sanabria / La Raza)
Foto: Impremedia

I. Protegen a vendedores ambulantes de La Villita del contagio de covid-19

Trabajadores sociales llevan mensajes sobre medidas para prevenir el contagio y preservar la salud de vendedores ambulantes y trabajadores esenciales en comunidades impactadas por el coronavirus

Usando mascarillas y haciendo fila para comprar tamales, champurrado y arroz con leche, vecinos de La Villita leían curiosamente lo que decía un afiche informativo pegado en el carrito ambulante ‘Lorena’s Tamales’.

“Apoye a su vendedor ambulante local” y “Su salud está conectada con la mía” se lee en un cartel elaborado con el fin de proteger a los vendedores ambulantes del covid-19 en los barrios de La Villita y North Lawndale, en el suroeste de Chicago.

Una pila de afiches en inglés y español, cinta adhesiva y frascos con gel desinfectante carga en su mochila Dolores Castañeda, residente de La Villita e integrante del grupo de investigación del proyecto Greater Lawndale Healthy Work Project, una iniciativa de la Escuela de Salud Pública de la Universidad de Illinois en Chicago (UIC).

Mientras ella recorre a pie el barrio entrega botellas de líquido desinfectante a los vendedores y pega carteles en parques, lavanderías, tiendas, paradas de autobuses y en los carritos de los ambulantes. Esa iniciativa la viene realizando desde hace tres semanas en dichos barrios.

“Quédese en su casa si está enfermo, practique el distanciamiento social de seis pies, use cubrebocas, lávase las manos, cubra su boca cuando tosa o estornude y desinfecte las superficies que toque frecuentemente”, son las recomendaciones que se dan a las personas por medio de un afiche.

La iniciativa, llamada Greater Lawndale Healthy Work Project, busca mejorar y proteger la salud de los trabajadores de los barrios de North Lawndale y La Villita. Entre ellos, los vendedores ambulantes de esos vecindarios.

El proyecto se enfoca en difundir mensajes de salud y alcanzar a los vendedores ambulantes y a los trabajadores esenciales de esas comunidades impactadas por el coronavirus.

A Castañeda le preocupaba la situación de contagios de coronavirus en La Villita, debido a que ese barrio ha presentado un alto índice de personas latinas diagnosticadas con covid-19. Muchos de sus residentes son indocumentados y trabajadores esenciales, dice ella. “A mí me preocupaba la situación de contagio, el hecho de que nuestros vendedores ambulantes estén en la calle los expone al covid-19”.

De esa preocupación surgió la idea del afiche informativo que es parte del proyecto que lidera Jeni Hebert, directora del Greater Lawndale Healthy Work Project.

“Queríamos hacer un afiche con un mensaje positivo porque muchos de los mensajes de salud pública tratan de crear como miedo en una persona, si no se pone la máscara se puede enfermar, lo que es cierto, pero queríamos difundir otro mensaje, más de unidad y de comunidad, y por eso escogimos esos mensajes que dicen: ‘Su salud está conectada con la mía’…”, explicó Sylvia González, gerente de Greater Lawndale Healthy Work Project.

Ese proyecto ha realizado distintas iniciativas con enfoque en la salud desde que se inició hace cinco años. Una de ellas es la de los afiches informativos para concientizar y proteger a los vendedores ambulantes del covid-19 de esos barrios.

“Tú y yo estamos conectados en la salud, cuando tú te proteges me proteges a mí y cuando yo me protejo te protejo a ti. Hay una conexión en la salud y de esa manera puedes lograr que las personas se concienticen de lo importante que es cuidarnos unos a otros” en tiempos de covid-19, dijo Castañeda.

No se  debe “normalizar la pandemia” porque aún no ha terminado, enfatiza Castañeda en referencia las personas que en la calle que no usan mascarillas, no hacen distanciamiento social, ni se cuidan. “En un futuro esperemos que pasemos esta pandemia, como ya hemos pasado históricamente otras, pero mientras estemos en esto tenemos que protegernos”, concluyó.

El proyecto tiene varias metas pero la principal, dijo González, es “la de transformar los trabajos insalubres en trabajos saludables”.

Se educan sobre la prevención

Ahora, “los vendedores ambulantes salen a vender sus productos con mascarillas y guardan la distancia social, pero muchos tienen miedo de contagiarse del covid-19. Muchos de sus clientes usan cubrebocas pero hay quienes no la usan y hay que protegerlos”, recalca Castañeda en entrevista con La Raza.

Con su mascarilla y su gel antibacterial en mano, Guadalupe Pérez vende raspados de frutas en su carrito ambulante ‘El Lupillo’ afuera del supermercado ‘La Chiquita’ en La Villita. Ha vendido allí desde hace 20 años.

Él dice que aún hay negocio a pesar de la pandemia y trabaja los siete días de la semana en el mismo lugar. “El covid-19 ha bajado un poco mis ventas, pero no mucho… Casi la mayoría de las personas que vienen traen su mascarilla puesta, tienen el temor que les dé el virus”, comenta Pérez.

Carmen Camacho vende panes caseros al estilo mexicano en La Villita y dice que los afiches informativos del Greater Lawndale Healthy Work Project le ayudan a que sus clientes tomen conciencia, se eduquen sobre la prevención del coronavirus y con ello se protejan a sí mismos y a los vendedores ambulantes.

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Arías Benítez y su madre María Benítez venden galletas y pan casero mexicano en las calles del barrio Back of the Yards en el suroeste de Chicago.

II. Comunidad apoya a vendedores ambulantes de Chicago afectados por la crisis del covid-19

“Para el gobierno no existimos”, dicen esos comerciantes. Jóvenes líderes lanzaron una campaña de recaudación de fondos para ayudarlos y han reunido más de $46,000

En un carrito de compras con el que se hace el mandando, María Benítez y su hija Arias Benítez han vendido galletas y pan casero mexicano a la comunidad del barrio de Back of The Yards. Ha sido el único sustento de esta familia de vendedores ambulantes por 10 años.

Pero la pandemia de covid-19 ha trastocado su modo de ganarse la vida.

El esposo de María es quien hace el pan casero mexicano. Él fue repostero y laboró por muchos años en una fábrica pero empezó a tener problemas con la visión debido a que padece de diabetes y se buscó otro trabajo, pero decidió dejarlo para dedicarse de lleno a su negocio propio.

Sin importar el clima, María Benítez salía a vender pan y galletas a las escuelas y por las calles de Back of The Yards desde las ocho de la mañana hasta las seis de la tarde, los siete días de la semana.

Antes de que empezara a estudiar sociología y español en la Universidad Georgetown en Washington DC hace dos años, Arias Benítez ayudaba a su madre y a su padre a elaborar y vender los panes después de la escuela. Ahora está en Chicago cuidando a sus hermanos menores y a sus padres.

El negocio del pan mexicano le ha permitido a la familia cubrir el pago de la renta y la comida por una década. “Estoy en la universidad y así es como me han ayudado un poquito mis padres. Afortunadamente tengo una beca completa para ir a la universidad, pero todavía tengo que pagar mis libros, mis vuelos, porque estudió en Washington DC. y todo eso ha sido con la ayuda de mis padres”, mencionó Arias Benítez, de 20 años, quien forma parte de la organización comunitaria Increase The Peace.

A causa de la pandemia de coronavirus la estudiante universitaria dice que las ventas se han visto afectadas. “Como no hay nadie en las calles y tampoco puede estar uno en las calles por mucho tiempo, mi madre sólo vende por pedido y así no es la misma cosa. Ahora es muy diferente porque nadie la ve que está caminando y nadie le pide”, señala Arias Benítez.

Los vendedores ambulantes, las personas indocumentadas no son elegibles a ningún tipo de alivio por parte del gobierno federal frente esta pandemia señaló Arias Benítez. “Para el gobierno nosotros no existimos, esto no es correcto, no es justo. Todos vienen aquí a Chicago para los vendedores, todos quieren comprar cosas a los vendedores ambulantes. Todos quieren ayudar a la gente pero el gobierno no piensa en nosotros”.

Impulsan fondo de ayuda

Frente a la falta de recursos, un grupo de jóvenes líderes del suroeste de Chicago tomaron la iniciativa de recaudar fondos para ayudar a los vendedores ambulantes, un sector vulnerable de la comunidad duramente afectado por la  Covid-19.

Muchos de los vendedores ambulantes no calificaron para el dinero del estímulo del gobierno federal. Tampoco tuvieron acceso a los fondos de alivio para negocios porque muchos de ellos no tienen licencia para ser comerciantes. Muchos de los vendedores ambulantes dependían de la gente que estaba afuera de las iglesias, en las escuelas y en las calles, ahora sin ninguna clientela por la orden estatal de permanecer en casa no hay negocio, explicó Berto Aguayo, director ejecutivo de la organización comunitaria Increase The Peace.

El comité de ayuda de vendedores ambulantes liderado por jóvenes de Increase The Peace ha creado una página de GoFundMe para ayudar con dinero a los vendedores ambulantes de Chicago. Hasta mediados de octubre ya habían recaudado más de $46,000.

Las solicitudes para que los vendedores ambulantes soliciten la ayuda financiera está disponible desde mayo pasado, en línea en español e inglés. Cabe destacar que la ayuda financiera es de $500.

Aguayo dijo que ha visto mucho apoyo comunitario para esta causa. “Esto es una muestra del poder comunitario y de que a mucha gente le importa y quiere ver que los vendedores ambulantes reciban ayuda”.

El único requisito para solicitar la ayuda financiera fue que los vendedores ambulantes vivan en Chicago.

La mayoría de los vendedores ambulantes no saben leer ni escribir, no hablan inglés y tienen escasas destrezas con el uso de internet y la computadora.

Ante las dificultades que pueden presentárseles para acceder y enviar las solicitudes en línea, la idea del grupo de jóvenes de Increase The Peace es ir a diferentes barrios de Chicago donde trabajan los vendedores ambulantes, dejarles saber de la solicitud y si ellos quieren participar ayudarlos con el proceso.

Además de ayudar con dinero en efectivo, estos jóvenes quieren aprovechar la oportunidad para educar y orientar a los vendedores ambulantes con otros recursos y otras organizaciones que les puedan ayudar en sus diferentes necesidades.

Increase The Peace es una organización que nació en el barrio de Back of The Yards enfocada en desarrollar y entrenar líderes para cambiar sus vecindarios y abogar por la paz en las comunidades del suroeste de Chicago.

Para ayudar y recibir ayuda

Para ingresar a la página de GoFundMe acceder a: bit.ly/3cGUNHm

Para vendedores ambulantes que quieran pedir ayuda

Deben llenar la solicitud de asistencia financiera disponible en bit.ly/3cqloIN

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Durante dos meses estos vendedores ambulantes prepararon 50,000 tamales y 20,000 tacos dorados que fueron distribuidos a comunidades pobres de Chicago afectadas por el covid-19. Foto: Cortesía SVAC

III. Cooperativa de vendedores ambulantes de Chicago busca comprar edificio donde funciona su cocina comercial 

La meta es convertir el lugar en un centro que genere empleo para residentes de vecindarios latinos y afroamericanos

Sin temor a ser detenidos por la policía, vendedores ambulantes de Chicago preparan comida en una cocina compartida que funciona en un local alquilado que ahora quieren comprar.

La Asociación de Vendedores Ambulantes de Chicago (SVAC) busca comprar el edificio en el que opera actualmente y donde funciona su Cocina Compartida de Trabajadores Cooperativistas (CCTC). Allí preparan los antojitos mexicanos que venden en las diferentes comunidades de la Ciudad de los Vientos.

SVAC abrió la cocina compartida certificada por la ciudad en 2016, la cual opera en North Lawndale, uno de los barrios más pobres de Chicago.

Para ceñirse a la ley y cumplir con todos los requisitos de sanidad que impuso la ciudad al legalizar la venta ambulante de alimentos en 2015, estos emprendedores rentaron un local para operar su cocina comercial.

La ordenanza que regula la venta de comida preparada en carritos ambulantes entró en vigor el 13 de noviembre de 2015.

Dicha ley establece que el vendedor ambulante no debe preparar la comida en el carrito ni cortarla o aderezarla allí. Tiene que cocinar y empaquetar sus productos –antes de que su carrito salga a la calle– en cocinas comerciales  con licencia aprobada por el Departamento de Salud Pública de Chicago, entre otros requisitos.

Se estima que hay 1,500 vendedores ambulantes en Chicago –en su mayoría inmigrantes mexicanos– que venden en sus carritos elotes, ensalada de frutas, tamales, aguas frescas y champurrado, entre otros antojitos.

Para Fernando Huerta, administrador de la cocina compartida y miembro de la junta directiva de la Asociación de Vendedores Ambulantes de Chicago, ese número podría haber aumentado debido a la pandemia de covis-19, pues muchas personas que han perdido su empleo ahora se han puesto a vender comida en las calles.

Ana Galindo vende elotes, tamales, fruta cortada y chicharrones en el vecindario Back of The Yards desde hace 12 años. Ella utiliza la cocina compartida de SVAC seis días a la semana para preparar los productos que vende en su carrito ambulante en ese vecindario al suroeste de Chicago.

“Entre los requisitos que pide la Ciudad para poder otorgar los permisos a los vendedores ambulantes está tener o rentar una cocina compartida o ser dueños de un restaurante. Lamentablemente no cuento con ese dinero”, mencionó Galindo a La Raza.

Ella dijo que cuando buscaba una cocina comercial en otros barrios le cobraban entre $1,500 a $2,000 al mes.

“Aquí en la cocina compartida de la cooperativa [SVAC] no llegamos a pagar ni $1,000 al mes. Esta cocina es más asequible a lo que uno puede pagar como vendedor ambulante”, dijo Galindo, quien es integrante de SVAC y de CCTC.

La cocina compartida está abierta las 24 horas del día, los siete días de la semana. “La cocina se renta no sólo a los vendedores ambulantes sino también a cualquier persona que quiera rentar el espacio”, enfatizó Huerta a La Raza.

“No ha sido fácil para nosotros sacar las licencias porque son muchos requisitos que no estaban dentro de la ley cuando pasó, se han ido modificando, se han ido cambiando. Entonces es una lucha constante por parte de nosotros, la organización y los abogados que nos han estado ayudando”, dijo Huerta.

SVAC cuenta con una membresía de 150 vendedores ambulantes y 36 de ellos decidieron formar la cocina CCTC, registrada formalmente el 13 de marzo de 2020.

Hacen campaña

Para lograr su objetivo de comprar el edificio de una planta donde opera la CCTC, estos vendedores ambulantes están haciendo una campaña de recolección de fondos en GoFundMe. Hasta el momento han solo han  recaudado $355, pero buscan recolectar $40,000 para el pago inicial del edificio, cuyo valor total es $150,000.

La Asociación de Vendedores Ambulantes de Chicago obtuvo una subvención de $114,625 del Neighborhood Opportunity Fund (NOF) de la ciudad de Chicago –en la pasada administración– para la reparación y remodelación del edificio. Pero Huerta dice que aún no pueden acceder a ese dinero porque para ello tienen que ser dueños del inmueble.

Durante dos meses estos vendedores ambulantes prepararon 50,000 tamales y 20,000 tacos dorados los que fueron distribuidos a las comunidades pobres de Chicago afectadas por la pandemia de covid-19. Esto se logró gracias a la subvención de $120,000 que les otorgó el Chicago Region Food System Fund. Y dicen que siguen buscando recursos para seguir dando comida a las comunidades de bajos recursos de la ciudad.

Estos emprendedores piden una mano a la comunidad de Chicago para comprar el edificio donde funciona su cocina compartida, seguir proporcionando alimentos a las comunidades de escasos recursos y llevar un ingreso a sus familias.

Quieren generar empleo

Estos comerciantes tienen como meta convertir el lugar en un centro económico que genere empleo a residentes de los vecindarios latinos y afroamericanos de Chicago.

“Buscaremos generar empleo, mejorar el barrio y que llegue más negocio. Queremos hacer tamales en producción y venderlos y tener trabajadores de todas las razas. Para eso necesitamos el espacio”, puntualizó Huerta.

Usted puede ayudar

Para apoyar esta causa visite www.gofundme.com/f/street-vendors-association-of-chicago-coop-kitchen

La producción y difusión de este reportaje es posible gracias al apoyo de la Field Foundation of Illinois a través de su programa Media and Storytelling. La Raza aprecia su ayuda.