Extensión de 9 meses del TPS beneficiará a extranjeros de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, Nepal y Sudán

Ampliación impulsa a inmigrantes a luchar por una solución permanente con la llegada de Joe Biden a la presidencia

Grupos en favor de la extensión del TPS en una manifestación en Washington el año pasado.
Grupos en favor de la extensión del TPS en una manifestación en Washington el año pasado.
Foto: SAUL LOEB / Getty Images

Por Ana Milena Varón

LOS ÁNGELES – La extensión de nueve meses del Estatus de Protección Temporal (TPS) para unos 400,000 extranjeros supone un alivio en la lucha de estos inmigrantes, que aseguran que no se detendrán hasta conseguir su residencia permanente, y esperan contar con el apoyo del presidente electo, Joe Biden, para lograrlo.

“Estamos ganando en pequeños pasos, esta decisión obligada del gobierno es la demostración de que unidos podemos lograr mucho, y hemos ganado visibilidad”, dijo a Efe el salvadoreño Julio Pérez, beneficiado por el TPS desde 2001.

En las últimas horas, el Gobierno de Estados Unidos anunció la extensión hasta octubre de 2021 del TPS para los ciudadanos de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, Nepal y Sudán, que debía terminar el mes próximo.

Frutos de su esfuerzo

Desde su trabajo en mantenimiento en la Universidad de Harvard, el cuscatleco asegura sentirse satisfecho por la extensión de nueve meses dada por el Gobierno del presidente Donald Trump a raíz de una demanda establecida por beneficiarios del programa y sus hijos ciudadanos que se veían afectados por la finalización del amparo.

La decisión cobija a los ciudadanos de El Salvador, Honduras, Nicaragua, Haití, Nepal y Sudán, que perderían la protección en menos de un mes.

Pérez subraya que esta extensión no fue un regalo de la Casa Blanca, ni de la gestión de ningún gobierno extranjero, sino de la resistencia creada desde muchos frentes por parte de los mismos “tepesianos”, como se le conoce a los beneficiados de este amparo.

El inmigrante hizo su parte al dejar su trabajo por más de ochos semanas para conducir un bus que llevó por toda la nación a un grupo de 20 beneficiados a buscar apoyo de los votantes a su causa.

“Fue sacrificar unos días de salario, y arriesgar la salud pero por mi familia yo le tenía que hacer. Mi permiso de trabajo se vencía el 4 de enero y me iba a quedar sin empleo, y sin un sustento para mi hogar”, explica el cuscatleco de 50 años, que llegó a Estados Unidos en 1993.

En el otro extremo del país, Patricia Hernández le agradece a Pérez y a todos los activistas los esfuerzos para lograr esta extensión.

“Horrible, ha sido algo desesperante todo este tiempo. Andar viendo qué se hace, para dónde nos vamos”, confiesa la inmigrante oriunda de El Salvador, y residente de Portland, Oregón.

Desde el anuncio de la cancelación del TPS para los salvadoreños a finales del 2017, Hernández ha estado pensando qué hacer con su carro de comidas “Pupusería Migueleña”.

“Es el trabajo de toda una vida, no quería venderla porque no sólo yo dependo de este negocio, le doy empleo a cinco familias”, dice la comerciante, de 57 años.

Es este mensaje de la contribución económica, y en frente de los trabajos esenciales el que ha estado retumbando en toda la nación desde que el Gobierno Trump decidió cargar contra el programa.

Tepesianos llaman al voto

Pablo Alvarado, director de la Red Nacional de Jornaleros (NDLON), organización que respaldó la demanda contra la decisión de la Casa Blanca de poner fin al amparo, advierte que el TPS sobrevivió al Gobierno Trump gracias a las acciones del pueblo “tepesiano”.

“Otros no van a hacer las cosas por nosotros, esto nos ha quedado claro”, insiste Alvarado.

Con esto en mente los “tepesianos” que estuvieron muy activos en las pasadas elecciones presidenciales se están dirigiendo hacia Georgia para ampliar sus esfuerzos y alentar el voto latino en las decisivas elecciones del próximo enero por dos escaños al Senado federal, y que podrían inclinar la balanza a favor de los demócratas.

Todo este trabajo está enfocado para cobrar en el Congreso y al presidente electo una solución permanente, zanja el director de NDLON.

Un nuevo TPS

En este sentido Oscar Chacón, director ejecutivo de Alianza Américas, que agrupa a un gran número de organizaciones proinmigrantes, agrega que desde ya se está solicitando al nuevo gobierno e incluso al mandatario Donald Trump la proclamación de un nuevo TPS para los afectados por los huracanes IOTA y ETA.

En una carta pública firmada por 230 organizaciones, los activistas están pidiendo protección inmediata a inmigrantes de Nicaragua, El Salvador, Honduras y Guatemala afectados por estos fenómenos naturales.

“Estos huracanes dejaron una crisis humanitaria, y necesitamos un alivio nuevamente en forma de TPS”, valoró Chacón en declaraciones a Efe.

Actualmente hay unas 400,000 personas, oriundas de una decena de países designados por Washington para el programa. Los grupos más numerosos en TPS son los salvadoreños con unas 250,000 personas, los hondureños con 75,000 y los haitianos con 50,000 beneficiarios.

El nuevo TPS no sería el único frente en que los activistas están pidiendo ayuda al nuevo gobierno.

Chacón indicó que se necesita una campaña de educación urgente para entidades estatales como los departamentos de vehículos y empleadores para que acepten la nueva extensión que será publicada en el Registro Federal.

“Hemos escuchado denuncias de funcionarios públicos que no respetan las publicaciones del Registro Federal, no saben incluso qué es eso, entonces queremos que la orden llegue desde el mismo presidente para que se eduquen sobre este tema”, denuncia Chacón.

Por su parte, Alvarado espera que el nuevo gobierno desista de seguir con el proceso judicial contra el TPS. No obstante, aclara que los activistas han seguido con el proceso legal que finalmente logró la nueva extensión.

Pérez sabe que en el camino aún se avizoran muchos obstáculos pero sabe que ya ganó uno muy importante, la admiración de su único hijo, Moises Gabriel Pérez, un joven de 15 años nacido en Estados Unidos, que ayer le dijo: “Papá todo ese esfuerzo en las calles sirvió de mucho, por ahora no nos vamos a ir”.

“Esas palabras fueron muy alentadoras para mí. Ahora nuestro objetivo es ayudar en Georgia y después llegar a la Casa Blanca, y otra vez en el Congreso para hablar de nuestra situación”, concluyó.