Elecciones 2020: tensión, acción y celebración en Chicago

Un recuento de las opiniones y expectativas de la comunidad hispana de la ciudad antes, durante y después de las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020

Elecciones 2020: tensión, acción y celebración en Chicago
Se registró una participación récord en las elecciones presidenciales del 3 de noviembre de 2020 en EEUU.
Foto: Getty Images

I. Vecinos de Chicago destacan la importancia del voto latino

El covid-19 alteró la forma de votar, con el voto por correo y el voto anticipado como opciones utilizadas por una proporción de ciudadanos mucho mayor que en el pasado

La pandemia de covid-19 ha cambiado la forma en la que los ciudadanos acuden a votar en Estados Unidos.

En las presentes elecciones presidenciales, para prevenir el contagio del virus y evitar largas filas, originadas en las normas de distanciamiento social que hay que cumplir y las reglas de protección personal establecidas por el Departamento de Salud Pública de Illinois publicadas en su sitio web, muchos ciudadanos en Chicago prefirieron sufragar por correo o ir a los sitios de votación temprana para ejercer su derecho a voto.

El plazo para solicitar el voto por correo culminó el 29 de octubre y quienes para el 2 de noviembre no habían votado anticipadamente en los lugares de votación temprana abiertos en los 50 distritos de la ciudad, su oportunidad final para ejercer su derecho a voto fue el día de las elecciones, el próximo martes 3 de noviembre

Activistas y defensores de los derechos de los inmigrantes anticiparon una participación récord de votación por correo y temprana porque consideran que los votantes quieren un cambio y evitar contagiarse de covid-19. Y también porque el resultado de estas elecciones fue clave para la comunidad inmigrante.

Los contrincantes colocados en la boleta de votación para llegar a la Casa Blanca son el republicano Donald Trump, en pos de la reelección, y el exvicepresidente Joe Biden, candidato del Partido Demócrata.

También candidatos a los puestos de senador y representantes federales, a escaños en el Senado y la Cámara estatales, a  fiscales y secretarios de tribunales del Condado de Cook y a puestos de jueces locales y a nivel estatal.

Además, la boleta electoral incluyó una propuesta de enmienda a la Constitución de Illinois que permitiría modificar el sistema de impuesto al ingreso para pasar de una tasa única a un sistema progresivo con tasas más altas para personas de ingresos más elevados y tasas más reducidas para personas con ingresos bajos y moderados.

En lo que respecta a Chicago se incluyeron preguntas de referéndum no vinculantes sobre la expansión del servicio de internet, sobre si el plan de crecimiento y sustentabilidad de la ciudad debe  dar énfasis en la resiliencia, la igualdad y la diversidad, y sobre la regulación de las armas de asalto.

Marisela González compra mascarillas a una vendedora ambulante en el barrio de Back of The Yards. (Belhú Sanabria / La Raza)

La voz de los votantes

Mientras compraba mascarillas a una vendedora ambulante en el barrio de Back of The Yards, Marisela González destacó a La Raza la importancia de cumplir con el deber cívico de ir a las urnas en estas elecciones generales, pese a la pandemia del coronavirus.

González es indocumentada pero dijo que sus hijos son ciudadanos y votaron temprano en los comicios de 2020.

“Como latinos es importante alzar nuestra voz a través del voto. El que pueda votar no pierda la oportunidad de hacerlo, no hay que dejarlo para la última hora”, exhortó González.

Atendiendo a la clientela encontramos a Adolfo Peñaloza, trabajador de la Tortillería Atotonilco. Unos días antes de las elecciones, él dijo que votaría y, para prevenir contagios de covid-19, usaría mascarilla y guardaría distancia en su lugar de sufragio.

Peñaloza dijo que el primer debate político le pareció “desastroso” por las constantes interrupciones y ataques personales entre ambos contrincantes y que el último debate no lo vio. “Ni Joe Biden ni Donald Trump son mis favoritos, pero es los que hay, se tiene que decidir al final por uno”.

Cuando se le preguntó si piensa que habrá una reforma migratoria en la nueva administración, Peñaloza dijo: “es difícil, pero pienso que les podemos dar un mensaje, lo contundente que somos en sus elecciones”.

“Nosotros los latinos somos la minoría más grande en este país, tenemos que salir a votar y seleccionar a nuestro próximo presidente, es muy importante que salgamos a votar”, reiteró Peñaloza.

Ignacio Sánchez, de 21 años, comentó que las cifras récord de participación del electorado en la votación por correo y temprana se dieron porque la gente no quiso hacer largas filas el 3 de noviembre.

“La gente está desesperada después de estos cuatro años con el presidente Donald Trump, quiere ver algo diferente y desafortunadamente a lo mejor… Joe Biden no es la mejor opción pero se necesita un cambio”, comentó Sánchez, quien trabaja en la Paletería Lindo Michoacán.

Sánchez nació y se crió en Back of The Yards, un barrio en el suroeste de Chicago. Este joven de padres mexicanos dijo que votaría por primera vez en una elección presidencial. “Gente de mi generación está en aumento, también hay muchas personas que están llegando a la edad de votar y pienso que muchos jóvenes ven los logros y sacrificios de sus padres, que probablemente son indocumentados, y saben lo que significa la responsabilidad de votar y de ver cambios”.

Adolfo Peñaloza, trabajador de la Tortillería Atotonilco. (Belhú Sanabria / La Raza)

‘Nos quejamos y no salimos a votar’ 

De acuerdo a Eddie Bocanegra, director del programa antiviolencia READI Chicago de Heartland Alliance, muchas veces los latinos sienten que su voto no cuenta y eso en parte se debe a que vienen de países donde ha habido mucha corrupción. “Somos la minoría más grande, ya no somos un grupo pequeño, nuestro voto importa”, dijo Bocanegra.

Bocanegra destacó que los inmigrantes tienen que tomar un papel proactivo y que aunque no voten, por no ser ciudadanos, pueden asegurarse que otros que pueden hacerlo en efecto lo hagan.

Algunos voluntarios de organizaciones latinas son indocumentados y pese a que no pueden votar hacen llamadas, envían textos e instan a los ciudadanos a ir a las casillas de votación en estos comicios.

En estas elecciones estuvo en juego la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Costo, conocida como Obamacare. “Si Donald Trump sale electo, lo primero que quiere hacer es deshacerse de Obamacare”, dijo Blanca Vargas, presidenta del Concilio de LULAC Cicero antes de las eleccicones. “Hay multitud de personas que han sido beneficiadas por Obamacare y que [gracias a esa ley]  no se tienen que preocupar por tener seguro de salud”.

Esteban Burgoa, veterano de la Marina de Estados Unidos y activista de Chicago, votó anticipadamente en las elecciones de 2020. Él acudió a su lugar de votación en el barrio Hermosa, en el noroeste de Chicago.

Burgoa dijo que le sorprendió ser el único latino entre todos los votantes en ese lugar, en su mayoría anglosajones en un barrio con numerosa población hispana. Ante ello él se preguntó: “¿Dónde están votando los latinos? Nos quejamos y no salimos a votar y en esta elección es muy importante que salgamos a votar por el que nos haga menor daño”, dijo Burgoa unos días antes del 3 de noviembre.

Añadió que ninguno de los dos candidatos dio soluciones a los problemas que hay en la comunidad latina, en la que hacen falta trabajos y viviendas. Y dijo que se necesita un mayor enfoque en los temas de salud, educación e inmigración.

En materia de inmigración Burgoa recordó que el presidente demócrata Barack Obama fue bautizado como el ‘Deportador en jefe’ porque, indicó, su administración expulsó a más indocumentados del país que cualquier otra en la historia reciente de Estados Unidos. “Trump no ha deportado gente masivamente, él habla mucho pero técnicamente no veo que esté deportando mucha gente comparado con Barack Obama”, dijo Burgoa. Y agregó que durante esa administración  el vicepresidente fue Joe Biden.

La comunidad necesita mayor representación y no hay que dejar que otros voten por nosotros, enfatizó Burgoa, quien dijo que no ha visto mucha participación latina en las urnas por el barrio donde vive. “Nosotros los hispanos somos lo que hacemos más, somos los que nos quejamos más y somos los que menos salimos a votar”.

Más sobre elecciones y covid-19

Orientaciones y consejos para prevenir el contagio del covid-19 durante las elecciones están disponibles en:

  • Departamento de Salud Pública de Illinois (DPH): dph.illinois.gov/2020election
  • Centro de Control y Prevención de Enfermedades (CDC): cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/daily-life-coping/going-out/voting-tips.html
  • II. Ciudadanos en Illinois, motivados para ir a votar pese a la pandemia de covid-19

    Se estimó que para el día de las elecciones voluntarios realizaron un millón de llamadas para promover que ciudadanos de origen inmigrante en Illinois acudan a las urnas

    Antes salía a tocar puertas y participaba en eventos para instar a votantes potenciales a ir a las urnas. Pero la pandemia de covid-19 hizo las cosas sean diferentes, cuenta María de Jesús González, conocida en la comunidad como Doña Chuy. Ella tiene 74 años y por primera vez votó por correo en las elecciones presidenciales de 2020.

    Doña Chuy ha participado en tres elecciones presidenciales como voluntaria con la organización comunitaria Mujeres Latinas en Acción. Ella padece de asma y como persona vulnerable al coronavirus esta vez decidió apoyar de una manera diferente: “Estoy desde casa haciendo llamadas motivando a las personas a  que salgan a votar”, dijo antes de las elecciones del 3 de noviembre de 2020.

    Doña Chuy tiene 74 años y votó por correo por primera vez en las elecciones presidenciales de 2020. (Cortesía Mujeres Latinas en Acción)

    Desde que se hizo ciudadana en 1995, ella ha participado en procesos electorales de manera presencial y anticipada. Pero a causa del coronavirus esta vez votó por correo. Ella cuenta que su hijo Elías González, un ‘millennial’ de 35 años, le ayudó con el proceso de registrarse para votar por correo. “Le confieso que la pandemia de covid-19 y el votar por correo han sido un reto para mí, porque yo no sabía usar la computadora. Por suerte tengo a mi hijo que me ha ayudado y ya aprendí con la asesoría de él”.

    Doña Chuy dijo que, cuando hacía sus llamados por teléfono a votantes, algunos de los números estaban equivocados y algunas familias no querían hablar, pero la mayoría de las personas sí estaban motivadas para salir a votar. A ella le contaban sus preocupaciones por la pandemia, le mencionaban que preferían votar por correo y anticipadamente, aunque hay quienes le comentaron que votarían el día de las elecciones, el 3 de noviembre.

    Doña Chuy está satisfecha de haber sufragado por correo porque para ella lo importante es que siempre hay que tomar la decisión de votar. “Nosotros no podemos pasarnos toda la vida pensando que no podemos hacer la diferencia, si somos residentes permanentes y nos convertirnos en ciudadanos vamos a tener los mismos derechos, por ejemplo el derecho al voto y el derecho a ser reconocidos como contribuyentes de esta comunidad”.

    Para el sábado 24 de octubre de 2020, voluntarios de la Coalición de Illinois para los Derechos de los Inmigrantes y Refugiados (ICIRR) habían hecho 600,000 llamadas para promover el voto, según cifras anunciadas en un evento frente al sitio de votación anticipada del Condado de Cook en el centro de Chicago.

    Y se estimó que para la víspera del día de las elecciones estos voluntarios habían realizado un millón de llamadas para invitar a los votantes inmigrantes de Illinois a acudir a las urnas.

    ICIRR y sus organizaciones aliadas registraron hasta finales de octubre más de 6,000 nuevos votantes.

    “Nuestra meta es registrar 10,000 nuevos votantes durante este periodo, de junio hasta noviembre, y sacar a votar a 275,000 votantes en el estado de Illinois”, dijo Artemio Arreola, director de Relaciones Comunitarias de ICIRR, 10 días antes de las elecciones.

    Entre las campañas de ICIRR figuró Democracy Project, una iniciativa para promover la participación cívica en las comunidades inmigrantes de Chicago y suburbios. Este esfuerzo también buscó impulsar la enmienda constitucional sobre el “impuesto justo”. Según miembros de Democracy Project, al menos un 75% de los votantes inmigrantes apoyaban esa iniciativa.

    La enmienda de “impuesto justo” a la Constitución de Illinois propuso que las personas que ganen más de $250,000 al año paguen una tasa mayor en sus impuestos estatales al ingreso, mientras que las personas que perciban un ingreso menor a $250,000 paguen una tasa menor. El objetivo de esa enmienda fue generar miles de millones de dólares en nuevos ingresos para el estado. Al final, no fue aprobada por los votantes.

    Esteban Burgoa, veterano de la Marina de Estados Unidos y activista de Chicago. (Cortesía)

    Que los ciudadanos salgan a votar

    El esfuerzo de varias organizaciones para registrar nuevos votantes comenzó en el verano de 2020, cuando se vio la necesidad de aumentar los esfuerzos para que el covid-19 no fuera una escusa para no ir a votar, comentó Imelda Salazar, organizadora comunitaria del Proyecto Organizador del Suroeste (SWOP).

    Los esfuerzos y las estrategias se enfocaron en llegar a todos los potenciales electores, especialmente a los jóvenes que votan en sus primeras elecciones y a las personas que se han convertido en ciudadanas por naturalización y pudieron  votar por primera vez, destacó Salazar. “Es importante que la comunidad sea representada y ejerza ese derecho al voto y que lo hagan de una manera informada”.

    Para lograr que la gente fuese a votar, voluntarios se colocaron afuera de iglesias, clínicas comunitarias, lavanderías, escuelas públicas, tiendas, organizaciones y hospitales para registrar votantes. Y también se hicieron llamadas telefónicas desde las casas, precisó Salazar a La Raza.

    Angee Peralta, líder de voluntarios con SWOP, dijo que muchas de las personas a las que se les brindó información y asistencia querían votar por correo y de manera anticipada para evitar el contagio de coronavirus y las largas filas en los lugares de votación el día de las elecciones generales.

    Entre los 20 voluntarios dirigidos Peralta hay desde un menor de 14 años hasta una persona de 65 años.

    Sandra Hernández, quien trabaja para Democracy Project y es líder de voluntarios con la organización Mujeres Latinas en Acción, dijo que notó en la gente mucho interés en participar ejerciendo su derecho a voto en las elecciones presidenciales a pesar de la pandemia.

    Afuera de los supermercados, la gente que más se acercaba a Hernández y sus voluntarios eran personas de la tercera edad. Preguntaban cómo podían pedir su boleta por correo y se les informaba y asistía en ese proceso.

    Cuando llamaban a las casas para impulsar el voto, personas les decían, por ejemplo, “sabes una cosa, no soy muy buena con la tecnología”. Por ello voluntarios acudieron al exterior de las casas para, con tableta o computadora portátil en mano, registrar como votantes a los ciudadanos, explicó Hernández a La Raza.

    Cientos de voluntarios fueron entrenados para impulsar la participación cívica a través del voto y en tecnologías y aplicaciones de cómputo, dijeron organizadores de ICIRR.

    Antes de las elecciones, Arreola dijo que su organización estaría monitoreando los principales centros de votación a donde acuden la mayoría de los inmigrantes. “En las áreas donde tenemos gente y organizaciones, para ver que las casillas se abran a tiempo, que no haya contratiempos, que todo esté normal y tendremos colaborando a un grupo de abogados que estarán disponibles para verificar cualquier anomalía”, dijo Arreola antes del día de las elecciones.

    Arreola enfatizó que “se estima que tenemos 32 millones de potenciales votantes de los 60 millones de latinos que vivimos en Estados Unidos. Se dice que somos la minoría más grande y con un poder de voto latente. Lo importante es que esta minoría más grande debe ser escuchada. No nos van a escuchar si no levantamos la voz y nuestro voto es nuestra voz”.

    Una línea directa en español de protección al votante, 866-296-8686, fue establecida para hacer preguntas o denunciar irregularidades.

    III. Celebran en Chicago el triunfo electoral de Joe Biden

    Inmigrantes hispanos tienen la esperanza de que con el nuevo gobierno se dé alivio a los indocumentados y se emprenda  una reforma de inmigración

    Días de suspenso e incertidumbre se vivieron entre los residentes de Chicago y suburbios que esperaban con ansia el resultado de las elecciones presidenciales del martes 3 de noviembre.

    Pero fue hasta el sábado 7 de noviembre que el candidato demócrata Joe Biden acumuló en los conteos la mayoría de los votos del Colegio Electoral, derrotó a Donald Trump y se convirtió en presidente electo de Estados Unidos.

    Luego de que se proyectó el triunfo de Biden se dieron celebraciones en diferentes estados y ciudades de Estados Unidos, incluida Chicago. Durante su discurso de victoria el sábado 7 de noviembre, Biden se comprometió a ser un presidente “que no busca dividir sino unificar”.

    Simpatizantes de Biden celebraron frente a la Torre Trump en el centro Chicago y en diferentes barrios de esa ciudad. El festejo incluyó el hecho histórico de que Kamala Harris, compañera de fórmula de Biden, es la primera mujer en ser elegida vicepresidenta de Estados Unidos.

    Trump no reconoció el legítimo triunfo de Biden y alegó falsamente hasta el último día de su presidencia que hubo fraude generalizado en la elección. Pero ni la campaña de Trump ni sus abogados  presentaron evidencia creíble de fraude masivo y todos los resultados electorales fueron legalmente certificados.

    Biden dijo que presentará al Congreso, en los primeros 100 días de su gobierno, un proyecto de ley para una reforma migratoria integral que legalice a los inmigrantes indocumentados. Esta propuesta para convertirse en ley deberá ser aprobada por el Congreso.

    A partir del 20 de enero de 2021, el primer día de la administración de Biden, sus prioridades son la pandemia de covid-19 y el estímulo a la economía, el sistema de salud, el cuidado del medio ambiente, la educación y la reconciliación social. Eso incluye promulgar órdenes ejecutivas para revertir varias políticas de la administración Trump.

    Gregorio Estrada, originario de México, vende tamales, botellas de agua y sodas afuera del mercado de pulgas Swap-O-Rama en Back of the Yards. (Belhú Sanabria / La Raza)

    Hay expectativa en la administración Biden-Harris

    Las reacciones de políticos y de la comunidad de Chicago no se hicieron esperar después de conocer los resultados electorales. La alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot emitió un tuit para felicitar a Biden: “Chicago está entusiasmada de trabajar juntos para abordar los muchos desafíos que enfrentamos para reconstruir nuestras comunidades, recuperarnos de la crisis de covid-19, abordar el cambio climático y volvernos más fuertes y más resilientes de lo que nunca hemos sido. ¡Pongámonos a trabajar!”.

    El representante federal por Illinois Jesús ‘Chuy’ García (IL-04), que ganó su reelección, indicó en una declaración que tanto Biden como Harris están preparados para liderar el país y abordar la doble crisis de la pandemia y la recesión económica. “Espero trabajar con la administración Biden-Harris y con un movimiento progresista unido para abordar los desafíos que enfrentan las familias trabajadoras y promover políticas para expandir la atención médica, brindar oportunidades económicas y abordar el cambio climático global”, dijo García.

    Uno de los lugares más concurridos por la comunidad latina de Chicago los fines de semana es el mercado de pulgas Swap-O-Rama en el barrio de Back of the Yards, en el suroeste de Chicago. Un día después de conocerse que Biden fue el  ganador de la elección presidencial, comerciantes reaccionaron a los resultados en esos comicios.

    Vendiendo tamales, botellas de agua y sodas afuera de ese mercado encontramos a Gregorio Estrada, natural de Cuaxilotla, Guerrero, México. Estrada es indocumentado pero sus hijos son ciudadanos estadounidenses. Él dijo que ellos fueron a las urnas a votar el día de la elección y que está contento de que ganó Biden porque guarda la esperanza de que surja una reforma migratoria.

    Después de 27 años de vivir en Estados Unidos, no está en los planes de Estrada volver a México, por cuestiones de salud, porque tiene a  su familia establecida en Chicago y porque asegura que Cuaxilotla se ha vuelto más peligrosa por el crimen organizado.

    Antes de dedicarse al comercio ambulante, Estrada trabajaba en una compañía y los domingos se dedicaba a recoger metales en las calles de Chicago. “Siempre me ha gustado tener dinero y hay que buscarle, porque hay dinero allí ‘tirado’ en las calles”, contó.

    Estrada dice que los indocumentados vienen a este país a trabajar y pagan sus impuestos: “no vivimos del gobierno. Así, enfermo con una hernia, con diabetes, colesterol y presión alta se sale a trabajar”, dijo Estrada en relación a que sus enfermedades no han  frenado su labor. A este hombre también se le ha disminuido la visión a causa de la diabetes que padece.

    Ana Rodríguez, de origen cubano, vende ropa, gorras y perfumes en el mercado de Swap-O-Rama desde hace tres años. (Belhú Sanabria / La Raza)

    Ana Rodríguez piensa que con la nueva administración Biden-Harris los padres de niños separados de sus familias en la frontera van a lograr reunificarse.

    Rodríguez, natural de Cuba, vende ropa, gorras, perfumes en el mercado de pulgas Swap-O-Rama desde hace tres años.

    Aunque todavía no vota porque es residente legal (no es ciudadana), dice que ella y su familia son demócratas. “No todos los cubanos son republicanos”, comentó Rodríguez y espera que Biden cumpla su promesa de legalizar a los indocumentados.

    José Benítez, originario de Puebla, México, recuerda que como él hay 11 millones de indocumentados que no pierden la fe de salir de las sombras: “queremos poder trabajar en paz y sin miedo a la deportación y la separación de familias”.

    El frenar las deportaciones y tener un permiso de trabajo sería un alivio temporal que les podría permitir vivir con tranquilidad y sin incertidumbre mientras los políticos se ponen de acuerdo en el Congreso sobre una reforma migratoria, menciona Benítez, quien tiene 17 años de haber llegado a Estados Unidos y desde ese tiempo ha esperado, hasta ahora sin éxito, una reforma migratoria.

    Benítez tiene cuatro hijos ciudadanos estadounidenses, trabaja en una compañía de verduras y los fines de semana vende en el mercado Swap-O-Rama cables de celulares, bocinas, cargadores y radios desde hace 14 años.  Dijo que le gustó el discurso de Biden cuando hizo referencia a que busca unificar y no dividir el país. “Se oye muy bonito, esperemos que sí pueda lograrlo”, remató Benítez.

    La producción y difusión de este reportaje es posible gracias al apoyo de la Field Foundation of Illinois a través de su programa Media and Storytelling. La Raza aprecia su ayuda.