Tras fuertes manifestaciones, comité rechazó plan de convertir a Pilsen en distrito histórico

Otra medida destinada a prohibir las demoliciones durante seis meses en Pilsen con el fin de desacelerar la gentrificación, también fue denegada

La esquina de las calles 18 y Ashland, en el barrio de Pilsen, Chicago.
La esquina de las calles 18 y Ashland, en el barrio de Pilsen, Chicago.
Foto: Google Maps
Este artículo, publicado originalmente en inglés por Block Club Chicago, está disponible en español gracias al proyecto “Traduciendo las noticias de Chicago”, del Instituto de Noticias Sin Fines de Lucro (INN).

PILSEN – Una controversial iniciativa por decretar a los edificios del barrio Pilsen como distrito histórico fue rechazada este martes 1 de diciembre por un comité del Concejo Municipal de Chicago.

Los miembros del Comité de Zonificación del Concejo Municipal de Chicago votaron unánimemente en contra del plan de convertir en distrito histórico un tramo de 1.5 millas de edificios de estilo barroco ubicados a lo largo de la Calle 18 y la Avenida Blue Island. Los propietarios de viviendas, que han vivido en el área desde hace tiempo, repudiaron el plan, argumentando que la designación de que Pilsen fuese área “histórica” afectaría a propietarios de clase media incrementando sus costos.

Previo a la votación, Maurice Cox, comisionado del Departamento de Planificación y Desarrollo, dijo que las reuniones con los vecinos para mitigar las preocupaciones de los propietarios, no fueron bien recibidas.

“Escuchamos de una parte significativa de la comunidad que la designación no la percibían como algo positivo para ellos”, dijo Cox.

El concejal del Distrito 25 Byron Sigcho-López, quien representa a Pilsen, había implorado a los miembros del comité que votaran en contra de la propuesta que designaba al barrio como monumento histórico.

“Por supuesto que queremos considerar todas y cada una de las herramientas que estén disponibles para abordar el problema número uno que tenemos en nuestra comunidad, que es el desplazamiento”, dijo Sigcho-López.

Sin embargo, por más de un año, los propietarios de viviendas de Pilsen han recalcado que ser zona histórica “no es un camino viable”, dijo. Además, creen que limitaría la posibilidad de vender sus propiedades y conduciría a más gentrificación en el área.

Varios propietarios de viviendas y residentes de Pilsen hablaron en la reunión, argumentando que la propuesta generaría un costo excesivo para los vecinos de bajos ingresos, quienes han vivido ahí por años.

Pero los que abogan por la preservación de edificios históricos, incluyendo el influyente grupo Preservation Chicago, apoyaron el plan municipal para decretar como patrimonio histórico a más de 900 edificios construidos entre 1875 y 1910, junto con murales pintados desde 1978.

Falla la moción de suspender demoliciones en Pilsen

Después de la votación, el comité de zonificación también votó 7-10 para rechazar una ordenanza distinta introducida por el concejal Sigcho-López que pide congelar las demoliciones en Pilsen durante seis meses. Ese plan es similar al que se aplicó a lo largo del sector del camino 606 para frenar un rápido crecimiento de gentrificación.

Sigcho-López dijo que el cese de demolición permitiría que su oficina trabajase con otros departamentos municipales de tal manera de elaborar un plan “viable” para abordar el tema de desplazamiento en el vecindario.

Pero el concejal no logró un apoyo mayoritario. El comisionado de Edificios de la Ciudad, Matt Beaudet, dijo que la suspensión sería difícil de implementar porque se aplicaría a más de 5,200 edificios en 704 acres. El cese de demolición en el sector del camino 606 solo se aplica a edificios residenciales, dijo.

“Los departamentos municipales no tienen los recursos para ingresar manualmente el gran volumen de solicitudes en el sistema”, dijo Beaudet.

Así también, un abogado municipal aseveró que el Departamento Legal podría haber enfrentado objeciones legales por la suspensión de las demoliciones.

Cualquier objeción legal tomaría en cuenta la duración del cese de demolición propuesto, así como la prohibición anterior vigente desde que la Comisión de Monumentos Históricos de la ciudad adoptara la primera zona como patrimonial en diciembre de 2018, dijo el abogado.

“Los tribunales, al decidir en estos casos, van a poner en una balanza, por un lado, los beneficios públicos y… por otro, el peso de los propietarios privados”, dijo el abogado.

El concejal del Distrito 2 Brian Hopkins, quien votó con Ald. Sigcho-López contra la propuesta del monumento histórico, dijo que el concejal Sigcho-López “no podía tener las dos cosas”.

“Pensando como dueño de una propiedad, si uno es dueño de una parcela… y uno desea cambiar la estructura dentro de la zonificación actual, uno tiene derechos legales ya establecidos para hacerlo. Si aprobamos esto, habría que esperar seis meses”, dijo Hopkins.

Hopkins dijo que no apoyó la Ordenanza de congelación de demolición del camino 606 y tampoco apoyaría una en Pilsen.

Al negar la propuesta de la zona histórica, el comité de zonificación rechazó la “única razón legítima y común para decirle al dueño de una propiedad que le está quitando sus derechos”, dijo Hopkins.

El concejal del Distrito 42 Brendan Reilly está de acuerdo.

“En este caso en particular, si hubiese habido una amenaza clara y latente a una estructura importante o histórica, tal vez la comunidad se habría beneficiado de [que Pilsen fuese] monumento histórico, pero eso fue rechazado rotundamente”, dijo Reilly.

El concejal del Distrito 48 Harry Osterman, quien preside el comité de Vivienda y Bienes Raíces, dijo que Sigcho-López había sido concejal durante solo 18 meses, pero que no ha trabajado con la ciudad y sus colegas “para lograr algo”.

Por otro lado, Osterman señaló que se comprometió a apoyar la suspensión de demolición de seis meses y que trabajaría con “Sigcho-López y sus constituyentes para resolver sus problemas”.

Sigcho-López aseveró que está al tanto de las preocupaciones de sus colegas y ha estado trabajando “de buena fe” con la administración y el Comité de Vivienda.

Traducido por Marcela Cartagena

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