Lo que nos alivia el uso del término ‘latinx’ sin limitaciones

Historia, razón y crítica del uso del término latinx para referirse a la comunidad hispana o latina en EEUU

Lo que nos alivia el uso del término ‘latinx’ sin limitaciones
Latinx.
Foto: Shutterstock

Hispano.

Latino.

Latinx.

Estos son solo algunos de los términos utilizados para describir a un  grupo de personas dinámicas que van más allá de las etiquetas impuestas sobre ellas, con frecuencia tildadas así por el gobierno y los académicos de los EEUU.

Los epítetos raciales y étnicos del censo, por ejemplo, amplían la brecha y borran a las personas detrás de las etiquetas, lo que genera estereotipos que promueven el sesgo.

Latinx  es  una   palabra de género neutro destinada a ser más inclusiva al reemplazar al latino masculino o al femenino. Sin embargo, por bien intencionado  que sea, el término no es universalmente aceptado, pero debería   serlo.

Latinx, su breve historia

Antes de abordar el uso de “latinx”, es imprescindible  analizar las  palabras hispano y latino.

La palabra hispano se refiere al lenguaje y generalmente se acepta como  una   simplificación del grupo de personas de habla hispana con linaje de América Latina y España. Latino se trata de geografía y se refiere a personas nacidas o con raíces en América Latina.

De tal manera, los españoles son hispanos, pero no latinos, y los brasileños son latinos pero no hispanos. Las personas como yo podemos ser ambas   cosas, ya que soy hijo de inmigrantes peruanos.

El término “hispano” fue utilizado formalmente por primera vez  por el gobierno de Estados  Unidos a fines de la década de 1970. Sin embargo, no tuvo notoriedad hasta que la Oficina del  Censo adoptó la palabra en la década de 1980 como un medio para fomentar la asimilación cultural en la sociedad estadounidense. Sin embargo, la relación del   término con quienes hablan  español,

las comunidades al sur de la frontera de Estados Unidos, se volvió problemática para los brasileños de habla portuguesa.

En reacción a las críticas, el Censo comenzó a usar “latino” en el conteo del año 2000 después de que el término ganara  popularidad en la costa oeste y en los medios de comunicación.

Si bien ambas palabras a menudo se usan indistintamente, muchos ahora hacen un esfuerzo por usar “hispano” o “latino” de una forma que lo abarque todo; y mientras la gente debate su  uso, las nuevas generaciones agregan un nuevo término a la disputa: “latinx”.

El español   es  un idioma de género que etiqueta los sustantivos  como masculinos o femeninos, una  difícil realidad  para las personas no binarias. En los años 2000, “latinx” surge como el descriptor de género neutro más inclusivo que se refiere a las personas latinoamericanas o aquellas con vínculos a la región.

El uso de “latinx” ganó popularidad en 2016 después de un tiroteo masivo registrado en Pulse, un club nocturno LGBTQ en Orlando, Florida; dos años   después el Diccionario Merriam-Webster adoptaría el término.

La resistencia al intento de unificar a las personas sin distinción de género en una sola palabra   resalta  entonces la división  dentro de una   comunidad multifacética.

La “X” marca el problema

Primero, existe un debate lingüístico, la letra “x” en español a menudo se pronuncia de manera similar a la “x” en inglés, aunque también puede tener la fonética de la “j” utilizada así por algunos nativos mexicanos. Esta  realidad, según críticos, se convierte en un problema que aleja a los hispanohablantes que carecen de fluidez en inglés, sin mencionar a los portugueses  que pronuncian la “x” de múltiples formas.

Sumado a la polémica de la fonética existe además un argumento  político, quienes se oponen al uso de “latinx” argumentan que  es un término  elitista proliferado por académicos progresistas que impulsan una agenda liberal al imponer un identificador de género innecesario.

Otro argumento en contra de la palabra “latinx” es que minimiza el esfuerzo de los movimientos feministas de la década de 1970 que lucharon por representar a las mujeres con la palabra “Latina”, según señaló en entrevista con USA Today Geraldo Cadava, director del programa de Estudios de Latinas y Latinos de la Universidad de Northwestern.

La creciente popularidad de “latinx” es fiel a la lucha continua de personas que históricamente han  batallado contra las etiquetas  impuestas  por parte de un sistema establecido  que   busca acorralarlas.

No caigamos en la trampa de ser selectivos sobre el uso de latinx, hispano o latino; aprovechemos mejor esta oportunidad como punto de partida para entender por qué es mejor tener más opciones autodescriptivas.

Yo soy peruano-americano

Los hispanos, latinos, latinx  constituyen un grupo de más de 60 millones de personas en Estados Unidos, la mayoría de ellos nacen en este  país con raíces ​​en América Latina. Según The Pew Research Center, los mexicanos, salvadoreños y guatemaltecos se concentran principalmente en los estados  occidentales, mientras  que los cubanos, colombianos, hondureños y peruanos se establecen en su gran mayoría al sur. Por su parte los números más significativos de puertorriqueños, dominicanos y ecuatorianos se encuentran en el noreste.

Mis padres Hugo y Graciela, inmigrantes del  Perú, se establecieron en Paterson, Nueva Jersey, en la década de 1960, donde nací; su  historia no es  diferente a la de miles de personas que vienen a Estados  Unidos: buscando una vida mejor.

Fui testigo de muchos sacrificios que hicieron mis padres para   darnos techo y poner comida sobre nuestra mesa. Rara vez vi a mi padre cuando me despertaba para  ir a la escuela, pues ya se había ido a su primer trabajo, y cuando él llegaba a casa después de su segundo trabajo, yo ya estaba durmiendo. Mi madre también tenía varios trabajos, a menudo me llevaba cuando limpiaba casas y oficinas.

Cuando me preguntan, “¿de dónde eres?”, asumiendo que no me están preguntando el nombre del lugar donde   nací, sino de donde son mis raíces, respondo: “Soy peruano-estadounidense”.

Ningún hispano, latino, latinx se identifica primero con etiquetas que borran el país en el que nacieron o el que  traza su origen.

Como muchos de mis amigos y colegas, para mí hay un sentimiento de orgullo que viene con ser  específico en la autoidentificación. No es solo una declaración  sobre mí, sino también sobre nosotros, mi familia. Ser  peruano-estadounidense es reconocer primero a mis padres, mantener viva su historia, entender que son parte de la mía.

Si bien  podemos  ser hispanos, latinos o latinx, primero   somos mexicanos, méxico-americanos, cubanos, cubano-americanos, puertorriqueños, dominicanos, colombianos y similares. Millones de personas con historias parecidas y distintas.

Eso no significa que no me enorgullezca ser parte de un grupo más grande de personas con una historia, una cultura y un idioma compartidos que se describen como hispanos, latinos y latinx. Debemos celebrar lo que nos une, pero no a expensas de lo que nos hace  únicos.

La mejor   manera de estar seguro de cómo llamar a  alguien, cómo se identifica, es preguntarle y no caer en suposiciones.

Abracemos el debate

Las palabras que elegimos y el idioma que usamos son importantes, estos pueden  elevar o invalidar a las personas.

El auge de “latinx” desafía la narrativa  binaria de género de una manera similar a los interminables debates de un grupo diverso de personas que se niegan a ajustarse a los binarios raciales y sociales.

Ya sea que se le dé el visto bueno o no, el término “latinx” nos da un momento de pausa para pensar en la homofobia y las actitudes  negativas hacia la comunidad LGBTQ.

La discriminación es algo que hispanos, latinos y latinx tienen en común, aprovechemos entonces nuestras experiencias compartidas para exigir equidad en la atención médica de calidad, la educación, el empleo, la vivienda y la justicia para todos.

Un término no puede simplificar el caos de diferentes identidades basadas en la geografía, el idioma, el género, la raza, las culturas, o las costumbres; entonces, dejemos de hacerlo.

No veamos la “x” como limitante, asumámosla con flexibilidad permitiendo que el individuo la reemplace con lo que él / ella / ellos determinen que es  apropiado para definirse a sí mismos.

Hugo Balta es dueño y editor del Latino News Network  y expresidente de la Asociacion Nacional de Periodistas Hispanos. Para leer la versión en ingles, visite The Chicago Reporter en: What’s Liberating, Not Limiting About Using The Term Latinx