Las organizaciones comunitarias son más importantes que nunca. ¿Conoce la suya?

Pese a sus limitaciones, las organizaciones comunitarias conocen bien la comunidad en la que ofrecen sus servicios y juegan un papel fundamental a la hora de conectar a las familias inmigrantes con la ayuda que tanto necesitan durante el covid-19

Participantes del programa Empresarias del Futuro de Mujeres Latinas en Acción. (Cortesía)
Participantes del programa Empresarias del Futuro de Mujeres Latinas en Acción. (Cortesía)
Foto: Cortesía

“Respuestas 2021” es una serie de cinco artículos sobre las necesidades provocadas por la pandemia de covid-19 entre las familias latinas e inmigrantes. Estas propuestas surgen de conversaciones comunitarias organizadas por el Latino Policy Forum. Esta semana hablamos sobre cómo las organizaciones comunitarias han logrado conectar a las familias que se han visto más afectadas por la pandemia a las ayudas disponibles. La siguiente se centra en la necesidad de diseñar estrategias de divulgación específicas para la comunidad latina y en aumentar las ayudas en los suburbios.

Las familias latinas inmigrantes han sido de las que más han sufrido durante la pandemia, y las organizaciones comunitarias han jugado un papel fundamental a la hora de conectar a estas familias con las ayudas covid-19. Durante la pandemia, se han prestado servicios de acceso a bancos de alimentos, de búsquedas de empleo o ayudas para pagar la renta.

“No nacimos sabiendo este tipo de cosas”, explicó uno de los participantes en las conversaciones organizadas por el Latino Policy Forum. “Por este motivo, las organizaciones comunitarias son tan importantes”.

De hecho, hay comunidades en las que este tipo de organizaciones son las únicas que prestan ciertos servicios. Varios vecinos de los condados de Lake, McHenry y sus alrededores explicaron que recurrieron a Mano a Mano Centro de Recursos Familiares para buscar servicios y programas de asistencia porque conocían y confiaban en la organización.

Estas organizaciones también ayudan a las familias a navegar los arduos procesos de solicitud. “Tuvimos suerte de que TCEP (Telpochcalli Community Education Project), MLEA (Mujeres Latinas en Acción) y otras organizaciones nos informasen sobre estos programas y nos ayudasen a aplicar”, reconoció otro participante.

En el mismo sentido, otro participante apuntó: “Me reconozco en esta organización. Venir a otro país ha sido difícil, pero me han ayudado mucho”. Este participante en cuestión corría el riesgo de perder el pequeño negocio que ha regentado durante años, pero MLEA le ayudó a conseguir asistencia financiera.

El mismo participante también explicó que Mujeres Latinas en Acción le proporcionó ayuda emocional. “Como propietario de un negocio, esta pandemia da miedo”. Para muchas familias la sensación de miedo, la depresión o el aislamiento han sido una constante, y las organizaciones comunitarias han hecho todo lo que estaba en su mano para mitigar el impacto emocional y financiero, entre otros causantes de estrés.

Sin embargo, debido a las limitaciones de capacidad y de financiación, no todos los miembros de la comunidad tienen la suerte de recibir ayuda de estas organizaciones.

Las organizaciones comunitarias están infrafinanciadas y no disponen de personal suficiente. A esto se suma que durante la pandemia su carga de trabajo se ha duplicado o triplicado. Para todas aquellas familias que están a la espera de saber si van a poder hacer frente al pago de su renta o de si van a poder poner alimentos en su mesa, los tiempos de espera, cada vez mayores, o las limitaciones al número de solicitudes que se pueden procesar, les generan mucho estrés. Existen familias que han perdido sus hogares mientras esperaban a que sus solicitudes de ayuda a la renta se aprobaran.

Estas limitaciones provocan que no todas las personas que necesitan ayuda puedan obtenerla. Hay familias que pese a cumplir con los requisitos para recibir ayuda, han optado por no solicitarlas al saber que los fondos eran limitados y que hay otros que los necesitan más. Se ha llegado incluso a pedir a algunas familias que no compartan la información con otros, ante la escasez de recursos. Otra consecuencia es que los plazos de solicitud son, por lo general, muy cortos.

Pese a ello, las organizaciones comunitarias generan confianza en la comunidad, ya que forman parte de ella y entienden las dificultades que están atravesado sus vecinos. Son conscientes de que algunos programas de asistencia no responden adecuadamente a las necesidades de los individuos. Proveedores de servicios comunitarios como María González, del Spanish Community Center, han trabajado con entidades de financiación para negociar que los requisitos de solicitud y las estrategias de reparto de recursos sean más flexibles y estén más alineados a la situación que atraviesan las familias inmigrantes.

Muchas entidades de financiación desconocen la realidad de las comunidades a las que prestan servicios. De ahí que González trate de convencerlos de que participen en reuniones comunitarias con organizaciones conforme diseñan e implementan sus programas de asistencia. “La comunicación entre los proveedores de servicios y las entidades de financiación es clave”, señala. Las entidades de financiación deberían consultar con las organizaciones comunitarias antes de poner en marcha programas de asistencia y requerimientos de solicitud, para que éstos sean culturalmente apropiados, especialmente cuando estás dirigidos a las comunidades inmigrantes.

Las organizaciones comunitarias han superado su capacidad, y dado el número de familias que se encuentran en situación de vulnerabilidad, son más importantes que nunca. Estas organizaciones cumplen un papel fundamental a la hora de corregir los fallos de las grandes agencias al diseñar programas dirigidos a cubrir las necesidades de las comunidades.

Como señala María Vázquez, directora ejecutiva de TCEP, al igual que las familias, las organizaciones comunitarias se enfrentan a dificultades para captar financiación. En su caso, sólo disponen de una fundación que les entrega fondos de funcionamiento para que puedan seguir sirviendo a su comunidad. Es necesario que se destinen fondos adicionales para que las organizaciones comunitarias puedan contratar a más personal, reducir los plazos para resolver solicitudes, mejorar el seguimiento y la transparencia con los solicitantes y apoyar los esfuerzos de incidencia política.

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