Emprendedoras latinas de La Villita están aprendiendo a operar negocios y construir patrimonio
Con programas como Juntos, de la Fundación de La Villita, expertos como Ramiro Atristaín comparten los fundamentos de operar un negocio y generar riqueza
Emprendedoras y emprendedores recién graduados del programa Juntos de la Fundación de La Villita. (Cortesía) Crédito: Cortesía
En La Villita, un vecindario de Chicago que genera cerca de 900 millones de dólares al año en actividad económica, el economista y profesor de finanzas Ramiro Atristaín ha visto repetirse el mismo patrón una y otra vez: negocios que nacen con corazón y determinación, pero sin un plan financiero.
“De cada 10 negocios que se registran formalmente, solo dos llegan al cuarto año”, dijo Atristaín a La Raza. “Ocho fracasan en los primeros cuatro años, y la razón principal es financiera”.
Atristaín se desempeña como instructor en los programas de emprendimiento Juntos, de la Fundación de La Villita, que durante los últimos cinco años han ofrecido educación y apoyo empresarial en español a emprendedores actuales y aspirantes, la mayoría mujeres latinas.
Junto a la abogada y educadora en emprendimiento Lisandra Martínez, Atristaín ayudó a desarrollar el plan de estudios de finanzas desde cero, con un enfoque claro en la viabilidad, el flujo de caja y la sostenibilidad a largo plazo.
“El secreto para que un negocio funcione es tener un business plan”, dijo Atristaín. “La mayoría de los negocios que fracasan no tienen un plan financiero, no entienden su flujo de caja y no saben manejar sus costos”.
Los tres niveles del programa Juntos de la Fundación de La Villita (Juntos Lanzamos, Juntos Emprendemos y Juntos Avanzamos) están diseñados para atender a los emprendedores según su etapa. Juntos Lanzamos ayuda a las personas participantes a formalizar sus ideas, registrar sus negocios y acceder a orientación legal, contable y financiera. En Juntos Emprendemos, un programa de seis semanas, Atristaín imparte tres semanas de finanzas específicamente diseñadas para emprendedores primerizos, no para dueños de negocios ya establecidos.
Según la Fundación, casi siete de cada 10 participantes eligen tomar el programa en español en lugar de inglés. El programa atiende principalmente a mujeres, que representan alrededor del 85% de los participantes. En promedio, las personas participantes tienen alrededor de 44 años, y más de tres cuartas partes ya son dueñas o administran un pequeño negocio. Los emprendimientos relacionados con alimentos son especialmente comunes, con más de un tercio de los participantes operando un negocio de comida o restaurante.
“Una emprendedora está empezando de cero”, explicó Atristaín. “Para pasar de emprendedora a empresaria, tiene que entender finanzas, operaciones y sistemas”.
Con las mujeres representando una abrumadora mayoría de las participantes, Atristaín señala que el programa refleja una realidad más amplia en los hogares latinos, donde a menudo las mujeres son el pilar financiero de la familia.
“En la casa latina, la mujer suele tomar las riendas de las finanzas del hogar”, dijo. “Está predispuesta a hacer cosas para mejorar la economía familiar”.
El impacto del emprendimiento centrado en las mujeres, afirmó Atristaín, es tanto tangible como intangible. En términos prácticos, los pequeños negocios liderados por mujeres pueden generar ingresos adicionales para el hogar, ventajas fiscales y una mayor estabilidad financiera familiar. En un plano más profundo, transforman las expectativas financieras entre generaciones.
“La parte intangible tiene tanto valor como la tangible, o más”, dijo. “Cuando los hijos ven a sus madres emprender, entienden que eso es posible. Eso es transgeneracional”.
La Fundación refuerza ese impacto al construir comunidad a través de redes de exalumnos, mercados locales y eventos que permiten a los emprendedores apoyarse mutuamente. La fundación también ofrece microcréditos y subvenciones a los negocios que demuestran viabilidad financiera mediante planes de negocio completos.
Sin embargo, aunque programas como Juntos muestran un fuerte compromiso con el emprendimiento dentro de la comunidad latina, Atristaín afirmó que el desafío de construir patrimonio generacional sigue siendo significativo. Aunque los latinos en Estados Unidos aportan aproximadamente $4 billones de dólares a la economía nacional, alrededor del 70% de esa contribución proviene del consumo.
“En otras palabras, no estamos aportando para nosotros mismos”, dijo. “Estamos aportando a la economía, pero no estamos construyendo patrimonio”.
Atristaín señaló que el patrimonio de los hogares latinos es aproximadamente una doceava parte del de los hogares anglos, una brecha que el emprendimiento, cuando va acompañado de educación financiera, puede ayudar a reducir.
“Si no invertimos y no ahorramos, seguimos en el mismo lugar”, afirmó. “Un pequeño negocio bien manejado puede cambiar eso”.
De cara a 2026, Atristaín espera que la incertidumbre económica pese con fuerza sobre las comunidades latinas, en particular aquellas empleadas en los sectores de hospitalidad, construcción y servicios.
“Va a ser un año con muchas fluctuaciones”, dijo. Citó la desaceleración del crecimiento económico, la incertidumbre comercial y el temor a la aplicación de leyes migratorias como algunos de los factores que contribuyen a ese panorama. “Las empresas no pueden planificar, y cuando no hay planificación, se frenan las contrataciones”.
Agregó que la aplicación de leyes migratorias ya ha afectado a los negocios locales. Tras el inicio de la ‘Operación Midway Blitz’ de la administración Trump el otoño pasado, varios negocios, especialmente en La Villita, sufrieron fuertes caídas en las ventas y, en algunos casos, la pérdida total de empleados.
Aunque el futuro económico de los latinos es incierto este año, programas como Juntos, afirmó Atristaín, ofrecen un camino a seguir al dotar a los emprendedores de las herramientas necesarias para navegar esa incertidumbre y mantener sus negocios a flote.
“Si entiendes el ecosistema en el que te mueves y aprendes a planificar, puedes crear no solo un negocio viable, sino rentable”, concluyó. “Ese es el objetivo”.
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Este artículo fue publicado en LatidoBeat, una coalición de organizaciones locales líderes de noticias en español, unidas para difundir la rica diversidad de las voces latinas a lo largo de Estados Unidos. Actualmente incluye a La Opinión (Los Ángeles), El Diario (New York), La Raza (Chicago), La Prensa de Houston, La Prensa de Orlando, El Comercio de Colorado y La Noticia (Charlotte). Lee más noticias en LatidoBeat. Síguenos en Facebook, Linkedin e Instagram.
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