Líderes religiosos de Chicago exigen el fin de las tuberías de plomo
El plomo es una potente neurotoxina que no tiene niveles seguros de exposición y puede causar daños irreversibles en niños
Un trabajador muestra una tubería residencial de plomo y su reemplazo por una tubería de cobre. Crédito: AP
La coalición Ecumenism Metro Chicago, que agrupa a 14 denominaciones y organizaciones cristianas, lanzó un llamado urgente a la acción política y social sobre el grave problema de las tuberías de plomo.
Su objetivo es claro: acelerar de forma drástica la sustitución de las tuberías de plomo en Illinois, un estado que hoy ostenta un millón de esas cañerías, lo que se considera un récord alarmante y peligroso para la salud pública.
Chicago se posiciona como la ciudad con la mayor cantidad de cañerías de plomo en todo Estados Unidos, con un estimado de 400,000 infraestructuras de este tipo aún en funcionamiento.
Este no es solo un dato estadístico; es una crisis de salud latente. El plomo es una potente neurotoxina que no tiene niveles seguros de exposición. En los niños, puede provocar daños irreversibles en el desarrollo cerebral, problemas de aprendizaje y comportamiento, déficit de atención y reducción del coeficiente intelectual, según investigaciones.
A través de una carta formal dirigida a legisladores tanto a nivel federal como estatal, Ecumenism Metro Chicago ha instado a las autoridades a “hacer todo lo posible para reemplazar todas las tuberías de agua de plomo en Illinois lo antes posible”.
La coalición argumenta que el acceso al agua limpia no es un lujo, sino un derecho humano fundamental y un imperativo moral. Para estos líderes, la lentitud en los procesos de infraestructura actuales —que según proyecciones actuales podrían tardar décadas en completarse— es inaceptable ante el riesgo que corre la población más vulnerable.
La Agencia de Protección Ambiental (EPA) anunció en 2024 que una regla final de la administración estadounidense exigía que las tóxicas tuberías de plomo y de cobre sean reemplazadas en 10 años a nivel nacional para que todas las comunidades puedan abrir el grifo y beber agua limpia.
Pero los residentes de Chicago tendrán que esperar porque a la ciudad se le concedió un plazo de 20 años para que cumpla con este asunto de justicia ambiental.
La magnitud del desafío en Illinois supera al de cualquier otro estado. La dependencia histórica de estas tuberías, que fueron instaladas y obligatorias por código de construcción en Chicago hasta 1986, ha dejado un legado tóxico que hoy requiere una inversión masiva.
El argumento de la coalición: justicia ambiental
Ecumenism Metro Chicago no solo habla desde la fe, sino desde la justicia ambiental.
La carta enfatiza que las familias que viven en áreas desatendidas o en viviendas antiguas son las más expuestas. A menudo, estas familias no cuentan con los recursos económicos para instalar sistemas de filtración costosos o para pagar el reemplazo privado de las líneas que conectan sus hogares con la red principal.
Si bien la administración estatal ha dado pasos con la “Ley de Reemplazo de Líneas de Servicio de Plomo y Notificación”, los líderes cristianos señalan que el ritmo es insuficiente.
Los fondos provenientes de la Ley de Infraestructura Bipartidista federal son un avance, pero la coalición exige que se eliminen las trabas burocráticas que impiden que el dinero llegue directamente a los proyectos de excavación y reemplazo.
En diciembre pasado, la EPA liberó los penúltimos 3 mil millones de dólares de esa financiación con seis meses de retraso, de acuerdo con NCR environment.
“En enero, el Congreso aprobó un proyecto de ley de asignaciones que recortó $125 millones de dólares de la asignación final de $3,000 millones de dólares de la ley”, precisó.
NCR formó que a finales de 2025, la EPA también ajustó su estimación del total de tuberías de plomo en el país de 9 millones a 4 millones.