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Líderes latinos de Chicago reaccionan a las revelaciones de abuso sexual de César Chávez contra Dolores Huerta y varias menores

A la par que se condenan las agresiones sexuales de su líder, se reafirma el valor e impacto socioeconómico, humano y de justicia del movimiento campesino

César Chávez, histórico líder del sindicato Unión de Campesinos.

César Chávez, histórico líder del sindicato Unión de Campesinos.  Crédito: AP

Líderes de la comunidad latina de Chicago dijeron que hay que separar los logros de las personas famosas y de los escándalos de sus vidas privadas, como en el caso de las revelaciones del diario The New York Times sobre el icónico líder César Chávez, fundador del sindicato Unión de Campesinos.

The New York Times reveló hace unos días que Chávez, entonces de 45 años, abusó sexualmente de dos jóvenes latinas “varias veces” entre 1971 y 1977.

Las dos jóvenes fueron identificadas como Ana Murguía, entonces de 13 años, y Debra Rojas, entonces de 12 años.

The New York Times dijo en su reportaje que esta era la primera vez que ambas mujeres, las dos ahora de unos 66 años, revelaron las historias que habían callado por tanto tiempo.

Un día después de que The New York Times reveló los supuestos hechos de abuso sexual, la líder campesina Dolores Huerta, de 95 años, creadora del lema “Sí se puede” y camarada de lucha sindical de Chávez, publicó un comunicado. En él, Huerta reveló que César Chávez abusó sexualmente de ella en dos ocasiones, una de ellas fue una violación.

El resultado fue, dijo Huerta, que quedó embarazada las dos veces y usando ropa grande y “ponchos” encubrió sus embarazos y después dio en adopción a sus dos bebés que tuvo de Cesar Chávez.

“Tengo casi 96 años y durante los últimos 60 he guardado un secreto porque creí que exponer la verdad dañaría al movimiento de campesinos por el cual he luchado mi vida entera”, dijo Huerta en su comunicado”.

“Siempre he motivado a las personas a utilizar su voz. Después de la investigación de The New York Times de varios años sobre la conducta sexual inapropiada de César Chávez, ya no puedo mantenerme en silencio y debo compartir mis propias experiencias”, dijo Huerta.

“Como madre joven en los años 1960, viví dos actos sexuales separados con César. La primera vez fui manipulada y presionada para tener sexo con él, y sentí que no podía decir que no porque él era alguien a quien yo admiraba: mi jefe y el líder del movimiento al que ya le había dedicado años de mi vida. La segunda vez fui forzada, contra mi voluntad y en un ambiente en el que me sentía atrapada”, agregó Huerta.

Las reacciones a estas revelaciones han sido mayormente de condena a los abusos sexuales cometidos por César Chávez y un debate sobre el valor y la trascendencia de la lucha campesina más allá de los agravios, ciertamente intolerables, cometidos por una persona.

El hombre y el movimiento

A través del país, incluyendo en Chicago, numerosas personas están hablando de remover murales con las imágenes de Chávez y hasta de cambiar el nombre a calles y escuelas nombradas en su honor. En California se ha planteado cambiar el nombre del festivo del 31 de marzo de Día de César Chávez a Día de los Trabajadores Agrícolas.

Pero algunos líderes y activistas indicaron a La Raza que, a la vez, hay que separar el legado de los líderes famosos de sus vidas privadas y castigar y denunciar los crímenes que hayan cometido, incluido César Chávez.

“Cualquier alegación de acoso sexual conectada a César Chávez es seria y debe ser tratada con honestidad y responsabilidad”, dijo Víctor Montañez, un artista y maestro de ciencias sociales en las Escuelas Públicas de Chicago.

“Al mismo tiempo, debemos de tener cuidado de no reducir un movimiento social completo a un solo individuo”, reiteró Montañez. “La lucha por los derechos de los trabajadores del campo siempre ha sido más grande que un solo líder. Es sobre dignidad, salarios justos, condiciones de trabajo seguras y respeto por la gente cuya labor da de comer al país… Ese trabajo seguirá a pesar del legado de cualquier persona”, concluyo Montañez.

Oscar Moya, quien vivió en Chicago y ahora reside en El Paso, dijo a La Raza que el legado de una persona famosa como César Chávez “no tiene nada que ver con su vida personal”.

Moya, un artista de profesión, dijo que en el mundo ha habido muchos artistas considerados genios que a pesar de eso tuvieron vidas privadas reprochables.

Virginia Martínez, abogada retirada de Chicago, dijo que el modelo de liderazgo que ella denominó como “patriarcal”, en donde el poder esta solo en un hombre, debe cambiar.

“Debemos repensar la forma patriarcal del liderazgo de muchas organizaciones”, dijo Martínez a La Raza.

Martínez dijo que César Chávez no construyó la Unión de Campesinos solo y que mucha otra gente, y en particular Dolores Huerta, contribuyó mucho a lo que erróneamente se acredita solo a Chávez.

A pesar de la ayuda de mucha gente, como Huerta, era “Chávez quien estaba recibiendo toda la atención”, dijo Martínez. “Nunca debimos haber puesto a César Chávez en un pedestal”.

En cualquier organización, advirtió Martínez, debe haber un modelo de liderazgo colaborativo y no dejarlo en manos de un solo hombre.

El profesor Alex Orozco, del Colegio Quiroga de Chicago, advirtió que la reacción a la noticia de The New York Times sobre los supuestos abusos sexuales de César Chávez, quien murió en 1993, puede servir “a los derechistas y racistas” para menospreciar a los trabajadores hispanos del país.

“Todos tenemos claroscuros”, dijo Orozco, “Y ningún ser humano es perfecto”.

Orozco lamentó que algunos ahora “quieran borrar” a un personaje histórico como César Chávez. Al final de cuentas, señaló Orozco, cada persona tiene que decidir por sí sola si una persona icónica como Chávez “hizo mas cosas buenas que malas”.

Orozco citó el ejemplo de Francisco ‘Pancho’ Villa, el revolucionario mexicano que comenzó, como dicen sus corridos, “su vida de bandido” pero terminó  siendo un héroe cuyo nombre ahora se escribe “con letras de oro”.

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