Ciudades sin naturaleza, salud en riesgo: el costo de la desigualdad ambiental
En Chicago, el 85% de las comunidades carecen de acceso suficiente a la naturaleza; la mayoría de ellas son no blancas y de bajos ingresos
La ya inactiva planta de carbón Fisk (al fondo a la derecha) se ubica a un lado de viviendas del barrio latino de Pilsen, Chicago. Crédito: AP
Invertir en la naturaleza es invertir en la salud. Por cada dólar destinado a parques, el sistema ahorra tres en gastos médicos, transformando el paisaje urbano en un motor de bienestar económico.
En California, por ejemplo, vivir rodeado de árboles le ahorra al ciudadano promedio $374 al año. No es solo una cuestión de estética: la pérdida de espacios verdes es, en realidad, el inicio del deterioro de la salud pública.
Por eso la importancia de reducir o eliminar la llamada brecha de acceso a la naturaleza que afecta más a las comunidades de color y a las de bajos ingresos en Estados Unidos.
Un análisis de las organizaciones Conservation Science Partner, el Center por American Progress y Justice Outside, divulgado en febrero pasado, determinó que las comunidades de color representan el 74% de las personas que residen en lugares carentes de naturaleza y las comunidades de personas blanca el 26%.
Esto significa que, en todo Estados Unidos, las comunidades de color tienen tres veces más probabilidades de vivir en zonas carentes de naturaleza que las comunidades blancas, de acuerdo con el reporte.
De las comunidades de color que residen en lugares carentes de naturaleza, el 55% son negras, el 54% son latinas, el 44% son asiáticas y el 41% son nativas americanas.
“La brecha de acceso a la naturaleza no se experimenta por igual en todas las comunidades; aquellas con acceso limitado a la naturaleza a menudo también enfrentan la mayor exposición a fuentes de contaminación y riesgos climáticos”, según las organizaciones.
El informe examina cómo la pérdida de naturaleza se vincula con las disparidades raciales, las vulnerabilidades sociales, los problemas de salud pública, la contaminación y los riesgos climáticos en Estados Unidos.
Chicago: “discriminación de larga data”
En Chicago, el 85% de las comunidades carecen de acceso suficiente a la naturaleza; la mayoría de ellas son no blancas y de bajos ingresos.
Una situación que, según el análisis, refleja “decisiones históricas” sobre el uso del suelo, el desarrollo industrial y una “discriminación de larga data” en el acceso a espacios verdes seguros y accesibles.
“Estos patrones dejan a las familias urbanas más vulnerables ante los efectos de las islas de calor, la contaminación, la escasa cobertura arbórea y la reducción de oportunidades para el juego y la restauración al aire libre”, detalló.
Para ayudar a abordar esas disparidades la organización sin fines de lucro Chicago Adventure Therapy (CAT), crea experiencias de recreación al aire que fomentan la confianza, la alegría y la sanación en jóvenes y familias que a menudo han sido excluidos de los espacios naturales.
CAT realiza actividades como remo, acampar, ciclismo, senderismo y escalada en roca, entre otras, que promueven el bienestar mental, el empoderamiento y la conexión social.
“Al acercarse a las comunidades allí donde se encuentran y crear vías de acceso a la naturaleza que sean constantes y acogedoras, CAT ofrece un modelo poderoso sobre cómo los programas al aire libre centrados en el entorno urbano pueden promover la justicia y fortalecer la resiliencia comunitaria”, se indicó en el reporte.
Inequidades económicas
El análisis también revela que las comunidades con bajos ingresos familiares a nivel nacional experimentan algunas de las “inequidades ambientales más graves y superpuestas”.
Cerca del 74% de las comunidades con déficit de naturaleza tienen bajos ingresos familiares, lo que significa que su ingreso familiar mediano se sitúa por debajo del valor promedio de su estado.
El 60% de las comunidades con déficit de naturaleza viven por debajo del umbral de pobreza.
El acceso a la naturaleza cercana guarda una correlación directa con una mayor esperanza de vida y mejores resultados de salud.
Los residentes de comunidades de bajos ingresos ya tienen una mayor probabilidad de tener una esperanza de vida más corta y una salud más precaria que aquellos que viven en comunidades de mayores ingresos; “por ello, resulta especialmente crucial que estas comunidades puedan beneficiarse de la naturaleza cercana”.
Viviendas cerca de riesgos ambientales
Las organizaciones destacan que investigaciones demuestran que las viviendas de bajos ingresos se ubican de manera desproporcionada cerca de riesgos ambientales —tales como los sitios designados bajo el programa Superfund y las autopistas—, lo cual genera riesgos significativos para la salud de quienes residen en las comunidades aledañas.
Estas decisiones de política pública —sumadas a la falta de acceso a empleos mejor remunerados, a la educación y a la atención médica, así como a unas condiciones ambientales deficientes— dan lugar a lo que se conoce como «trampas de la pobreza».
Conservation Science Partners dijo que los hallazgos son contundentes: “las comunidades de color tienen tres veces más probabilidades que las comunidades blancas de residir en zonas carentes de naturaleza, y tres cuartas partes de los habitantes de estos lugares tienen ingresos familiares bajos. Quién eres y dónde vives determinan tu acceso a la naturaleza, así como las consecuencias para el bienestar que ello conlleva”.