Estados Unidos a los 250 años

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Crédito: Cortesía

Este 4 de julio se sentirá diferente a la mayoría. A medida que Estados Unidos se acerca a su 250 aniversario, los estadounidenses de todo el país celebrarán nuestra independencia, compartirán tiempo con sus familias y reflexionarán sobre la historia que dio forma a esta nación.

Pero este año también debería invitarnos a algo más profundo.

Momentos como este nos obligan a hacernos una pregunta importante: ¿estamos haciendo lo suficiente para preservar las libertades y oportunidades que hicieron de Estados Unidos un país excepcional desde el principio?

La Declaración de Independencia fue mucho más que una separación de Gran Bretaña. Fue una declaración audaz sobre el origen de nuestros derechos y sobre a quién debe servir realmente el gobierno. Los Fundadores creían que nuestros derechos no provienen de políticos ni de instituciones, sino de Dios, y que el gobierno existe para proteger esos derechos, no para controlarlos.

Esa idea cambió el mundo.

Casi 250 años después, esos principios siguen siendo importantes porque continúan moldeando la vida cotidiana en Estados Unidos.

La creencia de que todas las personas son creadas iguales estableció algo revolucionario para su época: que la dignidad y las oportunidades no debían pertenecer únicamente a los poderosos o a quienes tenían conexiones. Generaciones de estadounidenses han mantenido viva esa promesa, impulsando constantemente al país hacia ese ideal.

Para muchas familias hispanas, esa promesa es algo personal. Es la libertad de trabajar arduamente, abrir un negocio, comprar una vivienda, practicar la fe abiertamente y construir un mejor futuro para sus hijos. Esa búsqueda forma parte de la historia estadounidense.

Los Fundadores también entendieron que los derechos deben existir independientemente del gobierno. Si el gobierno puede otorgar derechos, también puede quitarlos. Por eso la libertad depende de límites al poder y de protecciones para la libertad individual.

Y la libertad solo funciona cuando las personas están dispuestas a participar en ella.

El autogobierno no consiste únicamente en votar cada ciertos años. Requiere responsabilidad, participación y rendición de cuentas de ciudadanos que entienden que la libertad no es automática. Cada generación hereda la responsabilidad de protegerla.

Eso importa ahora más que nunca.

Muchos estadounidenses hoy se sienten frustrados por el aumento del costo de vida, la creciente división y la sensación de que el sistema ya no funciona para la gente común. En momentos como estos, es fácil perder la confianza en los principios que construyeron el país. Pero la historia demuestra que Estados Unidos es más fuerte cuando regresa a esos principios, no cuando los abandona.

En el LIBRE Institute vemos estos valores reflejados todos los días en las comunidades hispanas, a través del emprendimiento, la fe, las familias fuertes y una profunda creencia en las oportunidades. Estas no son ideas anticuadas ni consignas políticas. Son los valores que ayudan a las comunidades a crecer, a los negocios a prosperar y a las personas a salir adelante.

Por eso el 4 de julio es más que una celebración del nacimiento de Estados Unidos. Es un recordatorio de que la libertad requiere responsabilidad y compromiso. Las libertades que disfrutamos hoy han sobrevivido porque generaciones anteriores decidieron defenderlas, fortalecerlas y transmitirlas.

A medida que Estados Unidos se acerca a su 250 aniversario, debemos celebrar cuánto hemos avanzado. Pero también debemos reconocer que el futuro de este país dependerá de si estamos dispuestos a hacer nuestra parte para preservar aquello que hizo posible su grandeza.

Si queremos que la promesa de Estados Unidos perdure, cada uno de nosotros deberá asumir la responsabilidad, dar “un pasito”, un pequeño paso, para proteger las libertades que las generaciones anteriores lucharon por preservar.

Porque la fortaleza de Estados Unidos nunca ha provenido únicamente de su pasado. Proviene de las personas dispuestas a dar un paso al frente y construir lo que viene después.

Jeffrey Baldwin es el director de El Instituto LIBRE, una organización 501(c)(3) no partidista y sin fines de lucro que sirve como recurso confiable para ayudar a los hispanos a prosperar y reducir su dependencia del gobierno. Proveemos las herramientas y la información que empoderan a la comunidad latina para construir un futuro exitoso en los Estados Unidos.

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