Mercado laboral cierra las puertas a mujeres transgénero

El desempleo afecta principalmente a las mujeres transgénero, sobre todo a latinas

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Mercado laboral cierra las puertas a mujeres transgénero
Un psicólogo afirma que las personas transgénero desde temprana edad se sienten en un cuerpo que no les pertenece.

A Cristina le encantan los niños y siempre quiso ser maestra, pero por falta de dinero para la universidad solo obtuvo el certificado de un colegio comunitario y aunque podría trabajar en una guardería infantil, ni siquiera ha logrado que la contraten para cuidar niños en casa. La razón: es una mujer transgénero.

“Cada vez que voy a una entrevista de trabajo es lo mismo, se muestran muy entusiasmados, parece que me van a dar el empleo, pero se quedan viéndome como bicho raro no más les doy mi ID (tarjeta de identificación) que en vez de decir Cristina dice Ramón”, explica la joven de 28 años de edad, originaria de Honduras.

Cristina, quien hasta hace cuatro años era Ramón, hizo la transición de género paulatinamente y aunque hoy difícilmente alguien que no la haya conocido antes podría decir que nació varón, los cambios físicos aún no se reflejan en su ID, y tampoco ha cambiado su nombre legalmente.

El caso de Cristina no es ni nuevo ni raro para Bamby Salcedo, fundadora de una red de mujeres transgénero latinas, que lucha por cambios cambios legislativos que mejorarían la vidas de las personas trans a través de su desarrollo profesional y económico.

Las principales víctimas de esta discriminación laboral son las mujeres trans y, sobre todo las latinas y afroamericanas.

“Las mujeres trans tenemos dificultad para que nos den un empleo, que nos contraten como somos”, dice Salcedo. “Para que tengas una idea: los empleadores simplemente si una mujer está embarazada o está gordita no le dan el trabajo, para la mujer trans la discriminación se intensifica… tienen transfobia”.

“En la actualidad tres de cada cuatro mujeres trans están desempleadas… nos obligan a hacer trabajo sexual como único medio de sobrevivencia”, sostiene Bamby.

De acuerdo con el Instituto Williams de la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), en Estados Unidos hay unos 700,000 adultos transgénero -lo que significa que su identidad interna de género es diferente al sexo que indica su certificado de nacimiento.

En EEUU, la tasa de desempleo para personas con género no confirmado es dos veces más alto el índice nacional de desempleo y cuatro veces más entre los individuos transgénero miembros de las minorías. Además, nueve de cada diez de los que logran conseguir un trabajo reportan haber experimentado alguna forma de discriminación por parte de sus compañeros o supervisores de acuerdo con un estudio realizado por el Centro Nacional para la Equidad de las Personas Transgéneros.

Apenas el lunes pasado la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional del Departamento del Trabajo (OSHA)  emitió los nuevos reglamentos exigiendo a los empleadores permitir a los trabajadores transgénero acceso a los baños que correspondan a su identidad de género para asegurarles un ambiente de trabajo “consistente a la forma como ellos viven el resto de su vida diaria”.

Pero para Cristina el problema va más allá del acceso a los baños. Lo que necesita primero, dice, es que los empleadores la empiecen a ver como un ser humano y que su preparación académica pese más que el nombre que aparece en su ID aunque no coincida con el de su aspecto físico.

 

En cifras

  • Los latino/as transgénero tienen una tasa de desempleo del 20%, el más alto entre la comunidad trans (14%) y más de tres veces el índice de la población en general.
  • Con mucha frecuencia viven en extrema pobreza. Un 28% de ellos reportan un ingreso por debajo de los $10,000 al año. Este porcentaje es casi cinco veces más que la población latina en general viviendo con un ingreso similar.

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