Wall Street sigue desembarcando en Washington

Gary Cohn, alto directivo de Goldman Sachs, a la espera de ser nombrado asesor económico del presidente
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Wall Street sigue desembarcando en Washington

Generales, directivos de empresas, millonarios y financieros se están haciendo un gran hueco en la Casa Blanca que ocupará Donald Trump.  Así lo está decidiendo este empresario que conquistó el voto de buena parte de los trabajadores, sobre todo en los estados del Midwest, hablando de acabar con los lobbies, los intereses particulares y velar por su bienestar.

El último que podría llegar al entorno de Trump es Gary Cohn, un alto directivo de Goldman Sachs, que sería la persona que dirigirá el Consejo Nacional Económico de la Casa Blanca (NEC). Se trata de un organismo creado por Bill Clinton, quien quiso dar a la economía un mayor peso y consideración en las decisiones de Estado. Cohn, natural de Ohio, es una de las personas más poderosas de esta firma de inversión y de hecho es el número dos de su presidente, Lloyd Blakfein, y siempre se le ha visto como su posible sucesor.

Su nombramiento cimentaría las contradicciones de la campaña con las primeras decisiones de Trump. En el último anuncio de Trump antes de las elecciones, el ya presidente electo criticó fieramente a Wall Street y dijo que los banqueros eran las “elites globales” mientras se veía la imagen de Blankfein. El próximo inquilino de la Casa Blanca incluso usó los discursos que la candidata demócrata Hillary Clinton pronunció entre estos banqueros como argumento frente a ella.

Ahora Cohn, que podría en breve tomar el camino de Washington, tendrá oportunidad de coincidir con otro financiero que también estuvo en Goldman Sachs, el futuro secretario del Tesoro, Steve Mnuchin. Este directivo de banca de inversión ganó en 2015 una compensación total que excede los $20 millones entre salario, beneficios, bonos y acciones.

El NEC tiene cuatro funciones principales: coordinar la formulación de políticas tanto nacionales como internacionales, coordinar el asesoramiento que recibe el presidente, asegurar que las decisiones políticas y los programas son consistentes con los objetivos de la presidencia y vigilar que se cumple la agenda económica. Para ello trabaja con especialistas en casi todos los departamentos y agencias.

Antes que este banquero, este papel lo ha ocupado Robert Rubin, Larry Summers y Larry Lindsey, con distintos presidentes. Todos ellos son personas con una fuerte influencia en la presidencia.