Cinco razones por las que los Chargers en Los Ángeles son una pésima idea

A menos que el propietario del equipo haya tenido una pesadilla de mal augurio y cambie de opinión, la ciudad angelina tendrá dos franquicias
Cinco razones por las que los Chargers en Los Ángeles son una pésima idea
Rivers, QB de los Chargers al terminar la temporada para San Diego.

La decisión parece haber sido tomada ayer por el dueño de los Chargers de San Diego: el equipo hará efectiva la opción que la NFL le otorgó hace un año para mudarse a Los Ángeles.

A menos que el magnate Dean Spanos haya tenido una pesadilla de mal augurio que al despertar hoy le haya hecho cambiar de opinión, la ciudad que se quedó sin equipo de la NFL por 21 años, ahora tendrá dos.

Los Chargers, una vez hagan oficial su decisión de dejar San Diego tras casi 60 años en la ciudad fronteriza, van a activar un caos.

Estas son cinco razones por las que la inminente mudanza es una mala noticia.

  1. Los Ángeles no quiere ni necesita un equipo como los Chargers. El equipo no tiene aficionados en el área de Los Ángeles. No hay interés alguno por la franquicia. Hace un año, cuando no se sabía qué equipo se mudaría a LA (Rams, Chargers o Raiders) era distinto. Los Chargers, aún sin base de aficionados, se hubieran convertido en la novedad deportiva de la ciudad tras el extenso ayuno del deporte más popular en el país. Por cierto, los Rams sí tienen aficionados en LA y de todos modos terminaron la temporada con el estadio medio vacío.
  2. Los fans de San Diego sufren una herida muy cruel. Es un drama cada vez que una ciudad pierde a su equipo. Sucedió en Baltimore cuando los Colts huyeron a Indianapolis, en Cleveland cuando los Browns fueron sacados con rumbo a Baltimore, y por supuesto en Los Ángeles cuando Raiders y Rams se marcharon al final de 1994. Pero a San Diego no va a regresar ninguna otra franquicia de la NFL. La ciudad que le fue fiel a los Chargers, se queda con el corazón roto. Y serán pocos los fans que quieran manejar dos horas para ver al equipo que los traicionó.
  3. No son un equipo atractivo. Al no tener aficionados en Los Ángeles y no contar ya con la gente de San Diego, la única manera en la que los Chargers puedan ser una atracción en su nueva casa es con un producto de calidad y ganador. El problema es que el equipo es en el mejor de los casos de media tabla en la NFL, aunque en realidad está por debajo de ese parámetro. Sólo llegaron a los playoffs una vez en las pasadas siete campañas y entre las temporadas de 2015 y 2016 apenas ganaron nueve partidos. La única estrella actual del equipo, el quarterback Philip Rivers (35 años), está entrando en la recta final de su carrera.
  4. Ya hay demasiados equipos en Los Ángeles. Los Chargers van a tratar de ganarse una parte del mercado de Los Ángeles, pero eso es una tarea imposible para ellos. Tienen que competir en la esfera deportiva de LA con los Lakers, los Dodgers, los Kings, los Angels, los Trojans de USC, los Clippers y los Ducks (en ese orden), y con toda la infinidad de conciertos y espectáculos de la capital del entretenimiento, más la playa, los parques naturales, el ski y cuanta cosa más.
  5. No tienen estadio para empezar. No se sabe dónde jugarán los Chargers en 2017 y 2018 mientras es construido el estadio de los Rams en Inglewood, del cual serán inquilinos y en donde jugarán con las tribunas llenas sólo en su debut y cuando les toque enfrentarse a equipos como Dallas, Pittsburgh y claro, los Raiders. Se cree que el StubHub Center de Carson podría ser el hogar temporal de los Chargers (el Memorial Coliseum ya no da para un equipo más). Se trata de un estadio para 27,000 espectadores que al menos sería íntimo, pero por supuesto, inapropiado en infraestructura.

Y ya que jugarían en Carson, tal vez los Chargers deberían considerar un nuevo nombre. ¿Qué tal LA Asteroids? No es sólo por jugar en el estadio del LA Galaxy, sino porque los meteoritos llegan a donde nadie los quiere.