La comunidad de Pilsen se organiza para preservar sus murales

Artistas, organizadores y vecinos de Pilsen buscan soluciones para prevenir que lo ocurrido a la icónica pintura de la antigua Casa Aztlán se repita en otros murales del barrio
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La comunidad de Pilsen se organiza para preservar sus murales
Así luce ahora el edificio donde funcionaba la antigua Casa Aztlán, 1831 S. Racine Ave., en el barrio de Pilsen. Su mural histórico fue cubierto con pintura gris. (Belhú Sanabria / La Raza)
Foto: Belhú Sanabria / La Raza

Con pintura gris fue borrado un imponente mural que engalanaba el antiguo edificio de la organización comunitaria Casa Aztlán, que para los vecinos de Pilsen ha sido un símbolo de lucha, historia y de rica cultura de la comunidad mexicana y latina.

Son Chiquitos y Son y Arte fueron algunos de los programas educativos que se realizaron en la antigua Casa Aztlán, organizados por familias, maestros, músicos y artistas para fortalecer el desarrollo del lenguaje español y la identidad cultural de los niños.

Para Gina Pacheco, fundadora y educadora de Son Chiquitos, Casa Aztlán siempre fue un lugar donde se pudieron desarrollar inmigrantes, hijos de inmigrantes, así como la primera, segunda y tercera generación de latinos.

Del mural destruido Pacheco dijo que todos los murales son marcadores de tiempos de lucha y logro y son una expresión lindísima, artística y cultural. Por ello le duele que ese icónico mural de Pilsen haya sido borrado.

Pacheco también dijo que por dos años estuvieron desarrollando el programa en Casa Aztlán, pero que a raíz de que siguió creciendo Son Chiquitos tuvieron que trasladarse a otro espacio.

Al igual que Son Chiquitos, en Casa Aztlán, que funcionó en 1831 S. Racine Ave., en pleno corazón del vecindario de Pilsen, también se desarrollaron talleres de inmigración, programas de ciudadanía, GED, inglés como segundo idioma (ESL) y eventos culturales y artísticos, por mencionar solo algunas actividades.

Vecinos de Pilsen se dieron cita en la Catrina Café en días recientes para plantear posibles soluciones que preserven su cultura e identidad a través de sus murales y buscan tomar acción a fin de evitar que se destruyan más obras de arte. (Belhú Sanabria / La Raza)

“Pintar sobre ese mural es como borrar nuestra historia”

Pablo Serrano, muralista de Pilsen, dice que hay que luchar para proteger y conservar los espacios históricos pues “aunque no estén funcionando en el presente como centros culturales tienen un lugar muy importante para la gran mayoría de gente que está aquí en Pilsen”.

“El arte es muy importante en nuestra cultura, desde el muralismo mexicano al arte moderno grafitero que estamos viendo, y todo eso es una especie de expresión  de nuestra realidad. Ese arte público que tiene mensaje social fue directamente conectado a esfuerzos comunitarios, esto es bien importante. Por eso se tiene que cuidar y proteger porque son páginas de nuestra historia que todos compartimos”, enfatizó Serrano en entrevista con La Raza.

Héctor Duarte, otro muralista de Pilsen, indicó que se pide respeto por los murales del barrio porque representan la historia de esa comunidad: “Los artistas pintaron murales en el barrio como poniendo una marca, esto es lo que nos representa, nosotros tenemos cultura detrás de nosotros”.

Los murales de Pilsen “no son cualquier mural, hablan de una cultura, de las victorias por las que la gente de Pilsen luchó”, dijo Cristina Obregón, coordinadora de La Casa de Arte y Cultura Calles y Sueños de Pilsen. “El pintar sobre ese mural [el de Casa Aztlán] es como borrar nuestra historia”, remarcó.

Indignación y acción

“Nos pegó a todos cuando empezaron a cubrir el mural y creo que eso pone al descubierto la forma de operar de los desarrolladores que no tienen ningún tipo de conocimiento o interés de empaparse de la cultura e identidad del barrio”, comentó Byron Sigcho, director ejecutivo de la organización comunitaria Alianza de Pilsen.

El haber pintado sobre el colorido mural que adornaba la fachada del antiguo centro comunitario, adquirido por una firma para convertirlo en apartamentos de lujo, despertó la indignación y descontento de artistas, líderes comunitarios, activistas y residentes de la comunidad mexicana de Pilsen por lo que ahora buscan soluciones para evitar que otros murales locales sean destruidos.

El mural de la fachada del inmueble mostraba a personajes como Frida Kahlo, el Che Guevara y Rudy Lozano y fue creación del talentoso muralista Ray Patlán en 1971, en pleno movimiento chicano.

Dicha propiedad, donde operaba el antiguo centro comunitario Casa Aztlán, se perdió por una creciente deuda y gastos en reparaciones para conservación del edificio en 2013.

Hoy, el plan del desarrollador Andrew Ahitow contempla la construcción de 10 apartamentos de lujo en el sitio.

Vecinos de Pilsen se dieron cita en la Catrina Café en días recientes para plantear posibles soluciones que preserven su cultura e identidad a través de sus murales y buscan tomar acción a fin de evitar que se destruyan más obras de arte. Esto a raíz de la pérdida del mural en la antigua Casa Aztlán en junio pasado.

Luego del panel, los asistentes se dividieron en grupos para discutir temas relacionados al arte como activismo y repintado del mural. También expusieron la necesidad de proteger los murales existentes, de crear nuevos espacios comunitarios y hablaron sobre desplazamiento, vivienda asequible y cooperativas, control de renta y responsabilidad social, entre otros temas.

Sigcho enfatizó que el objetivo de la reunión fue buscar alternativas de cómo prevenir que lo ocurrido con la antigua Casa Aztlán vuelva a pasar. “Hay que buscar la manera  de evitar que más espacios comunitarios cierren  y que la gente no se siga yendo de Pilsen, porque no podemos tener más centros comunitarios sin comunidad, entonces el tema del desplazamiento es real…, afecta a nuestra comunidad”.

María Elena Ayala, organizadora de artes y eventos en la década de 1970 en Casa Aztlán, opinó que lo que se necesita es que se apruebe una ordenanza municipal para proteger los murales locales. (Belhú Sanabria / La Raza)

La importancia de preservar y restaurar los murales

María Elena Ayala, organizadora de artes y eventos en  la década de 1970 en Casa Aztlán, opinó que lo que se necesita es que se apruebe una ordenanza municipal para proteger los murales locales. “No solo nuestros murales en Pilsen sino también de otros barrios a nivel de la Ciudad”.

Para Obregón hay una necesidad de recibir fondos para poder preservar los murales que existen en Chicago: “Hay muchos murales en Pilsen y en La Villita que necesitan arreglos y para poder preservarlos es que necesitamos esos fondos”.

Hay una petición en línea, que hasta este miércoles ha alcanzado 2,046 firmas, cuyo propósito es proteger los murales de Pilsen y La Villita, hizo hincapié Obregón a La Raza.

Andrew Ahitow, desarrollador de City Pads LLC, no estuvo presente en la reunión comunitaria, pero a través de una declaración prometió la realización de un mural en al menos 60 días.

Patlán, quien reside actualmente en Oakland, California, tiene previsto regresar a Chicago para recrear el mural o hacer una nueva obra de arte en el sitio.

Los organizadores dicen que con la ola de desplazamientos y desarrollo actual que impacta a los residentes de la clase trabajadora de Pilsen, es imperativo contar con viviendas de bajo costo por lo que piden que el desarrollador de esa propiedad se comprometa a ofrecer apartamentos que sean accesibles a familias de bajos ingresos.

Daniel ‘Danny’ Solís, concejal del Distrito 25, dijo estar triste por la decisión del desarrollador de pintar sobre el mural de la antigua Casa Aztlán.

“El mural fue un recordatorio de dónde venimos, nuestra cultura y nuestras tradiciones… Quiero animar a todos a recordar que ser un buen vecino significa respetar la cultura y los deseos de su comunidad. Espero que estos desarrolladores estén interesados en crear otro mural con artistas comunitarios que comparten nuestra cultura e historia a través de su creatividad y talento”, señaló Solís mediante una declaración dirigida a La Raza.