Proponen alternativa a la intervención policial en incidentes de salud mental en Chicago

Concejales buscan que la iniciativa sea incluida en la propuesta del presupuesto de 2021

Proponen alternativa a la intervención policial en incidentes de salud mental en Chicago
Se propone que casos de crisis de salud mental y otros incidentes no violentos puedan ser reportados a una línea especializada y ya no al 911 de la policía.
Foto: Shutterstock

Pesa 250 libras y cada vez que se molesta se pone agresivo y golpea a sus padres y hermanos. Juan Ruiz, el padre de Jorge Ruiz, cuenta que la situación varias veces se ha salido de control porque su hijo tiene mucha fuerza y le cuesta dominarlo.

Cada vez que hace su berrinche es porque quiere conseguir algo, es una forma de manipular dice Juan Ruiz sobre su hijo Jorge. El hombre menciona que cuando la situación se pone difícil sólo le queda llamar a la línea 911. “Mi hijo Jorge es autista, tiene 30 años, pero su madurez mental es igual a la de un niño de cuatro años”.

Ruiz ha llamado a las líneas 911 y 311 pero lo que quiere que exista es  una línea de respuesta rápida con trabajadores sociales clínicos que puedan asistir a personas como su hijo. “Al llamar a la línea 911, la policía me dice ‘su hijo es discapacitado, no podemos hacer nada’. Y cuando llamo a la línea 311 lo llevan al hospital, le dan un medicamento, esperan que se calme unos días, lo regresan a casa y dos días después vuelve con la agresividad”, señala Ruiz. “Jorge es muy amigable, le gusta tocar a la gente, pero cuando algo no le parece es cuando se pone agresivo”.

En ese sentido, la concejal del Distrito 33 Rossana Rodríguez patrocina una propuesta que buscaría crear unidades de respuesta a crisis las 24 horas en la ciudad y que estarían conformadas por un trabajador social clínico, un técnico de emergencia y una enfermera titulada.

Esa propuesta incluye la creación de una línea de respuesta rápida para crisis de salud mental, pero también para otros incidentes no violentos. “Estamos proponiendo la creación de una línea, pero también queremos que el 911 pueda desviar llamadas que van al 911 para esta línea de respuesta rápida, de respuesta en crisis”, dijo Rodríguez.

Ella quiere que se cuente con trabajadores de la salud mental, trabajadores sociales clínicos y técnicos de emergencias médicas, que puedan salir a trabajar con emergencias que no requieran policías u oficiales armados.

Se busca que la iniciativa sea incluida en la propuesta del presupuesto de 2021 de la ciudad de Chicago, por lo que Rodríguez y siete concejales sometieron una orden de consejo al Comité de Salud y Relaciones Humanas del municipio el pasado 9 de septiembre.

“Estamos proponiendo una alternativa no policiaca para responder a emergencias en la ciudad de Chicago”, destacó el concejal del Distrito 35, Carlos Ramírez Rosa, quien es uno de los concejales que respalda la propuesta. “Sabemos que la gran mayoría de las llamadas que el 911 recibe es para asuntos no violentos, son asuntos donde la gran mayoría de veces las personas llamando o para la cual están llamando, no están armadas, no están haciendo cosas violentas, pero están en una crisis”.

Este es un primer paso importante para reducir la interacción civil con la policía durante una crisis de salud mental, destaca el doctor Arturo Carrillo, director de Salud y Prevención de Violencia del Concilio Vecinal de Brighton Park y organizador para la Asociación Colaborativa de Bienestar Comunitario.

“Chicago tiene enormes disparidades en el acceso a los servicios de salud mental para las comunidades del lado sur y oeste”, dijo Carrillo. “No podemos seguir confiando en la policía para llenar estos vacíos en nuestro sistema de salud mental”.

Este equipo de profesionales tendría como centro de operaciones las cinco clínicas de salud mental públicas de la ciudad.

Esta medida permitiría que la gente pueda tener seguimiento en una clínica que este cerca de ellos y pueda ser libre de costos, con lo que se estaría tratando de hacer el acceso a salud mental más accesible, según Rodríguez.

“La ciudad tiene cinco clínicas de salud mental que están ahora con la capacidad de seguir asistiendo a más gente, queremos que ese seguimiento y esa estructura que ya existe sea fortalecida a través de esta iniciativa”, dijo Carrillo.

La medida incluiría, en parte, que los centros públicos de salud mental incluyan supervisión comunitaria y del consumidor mediante el establecimiento de un consejo asesor comunitario en cada centro.

En este momento, la Policía de Chicago se hace cargo de crisis de salud mental, problemas de intoxicación, problemas de abusos con sustancias controladas, problemas con gente que no tiene hogar.  Todas estas cosas, dice Rodríguez, se les están delegando a la policía “y eso todo lo que ha hecho es que pone a la gente en riesgo porque la policía no sabe cómo manejar emergencias de salud mental”.

Rodríguez agrega que ahora se está discutiendo sobre la financiación de la propuesta. “Estamos discutiendo sobre el desviar los fondos que se están utilizando para trabajo policiaco en la ciudad. Estamos mirando, el presupuesto de tiempo extra y estamos mirando otros espacios y otros reglones del presupuesto de la Policía de Chicago”.

“Si la policía no tiene que disponer de tantas llamadas de crisis y en vez tenemos trabajadores sociales y paramédicos a la disposición de la gente en crisis, no habrá necesidad de tiempo extra para policías, para entonces dedicar esos fondos a profesionales que sí están capacitados para lidiar con este tipo de crisis”, señaló Carrillo a La Raza.

El presupuesto del Departamento de la Policía de Chicago para 2020 es de $1,760 millones.

Modelo CAHOOTS

La iniciativa de Rodríguez se basa en el modelo ‘Crisis Assistance Helping Out on The Streets’ (CAHOOTS), programa que brinda servicios como asesoramiento en caso de crisis, prevención e intervención del suicidio, resolución de conflictos y ayuda contra el abuso de sustancias, entre otros. En Eugene, Oregón, lo desarrollan desde hace 31 años.

Ese programa ya existe en Colorado y en Oregon y ha tenido mucho éxito, dijo Ramírez Rosa. “La policía está respondiendo a todo en este momento y no tiene el entrenamiento ni las herramientas necesarias para responder a eso tipo de situaciones, las herramientas que sí tiene es una pistola y hemos visto lo que sucede cuando alguien está en una crisis de salud mental y mandamos a la policía, en varios casos el resultado es que alguien muere y es lo que no queremos ver, queremos que la gente tenga el apoyo que necesite”.

La propuesta de Rodríguez es respaldada por los concejales del Distrito 1 Daniel LaSpata, del Distrito 20 Jeannette Taylor, del Distrito 35 Carlos Ramírez-Rosa, del Distrito 25 Byron Sigcho López, del Distrito 40 Andre Vazquez, del Distrito 47 Matthew Martin y del Distrito 49 Maria Hadden. Rodríguez dice que hasta el momento dos más han ofrecido su respaldo: el del Distrito 46 James Cappleman y el del Distrito 22 Mike Rodríguez.

Se planea tener una audiencia entre el Comité de Salud y Relaciones Humanas y el Comité de Presupuesto para revisar la propuesta, pero todavía no se ha definido la fecha, precisó Rodríguez a La Raza.

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