Por qué subir aranceles no reducirá el déficit comercial de EEUU
Subir aranceles no soluciona el problema del déficit comercial porque no abordan su causa principal: el gasto superior al ingreso y la falta de ahorro

Un gasto balanceado con una capacidad de ahorro importante son medidas clave para una economía firme. Crédito: Karolina Grabowska | Pexels
El déficit comercial de Estados Unidos ha sido un tema recurrente en las discusiones económicas y políticas recientemente. A menudo se argumenta que el país importa más de lo que exporta porque tiene acuerdos comerciales injustos o porque sus socios comerciales no juegan limpio. Sin embargo, el problema no está en los acuerdos comerciales ni en la competencia desleal, sino en un desequilibrio entre el consumo y el ahorro dentro de Estados Unidos.
El recientemente elegido presidente Donald Trump ha planteado que aumentar los aranceles a productos extranjeros podría reducir el déficit comercial al hacer que las importaciones sean más caras y así favorecer la producción nacional. Pero esta estrategia no solo es ineficaz, sino que también puede traer consecuencias económicas negativas.
¿Qué es el déficit comercial y por qué ocurre?
El déficit comercial ocurre cuando un país compra más bienes y servicios del extranjero de los que vende. En el caso de EEUU, esto sucede porque el país gasta más de lo que gana y financia esa diferencia con deuda externa. En 2016, por ejemplo, los hogares, empresas y el gobierno en EEUU gastaron $500,000 millones más de lo que generaron. A partir de 2023, EEUU tenía un déficit comercial de aproximadamente $773,000 millones (Statista 2025).
Este déficit no es el resultado de malos acuerdos comerciales, sino de un bajo nivel de ahorro en la economía estadounidense. Como el país no genera suficientes recursos internamente para financiar su consumo e inversión, recurre al crédito extranjero, lo que amplía el déficit comercial.
Por qué aumentar los aranceles no es la solución
Imponer aranceles significa cobrar impuestos a los productos importados para encarecerlos y, en teoría, reducir su consumo. Sin embargo, esta medida no ataca la causa real del déficit comercial. Veamos por qué:
1. El comercio se desvía, no desaparece.
Si EEUU aumenta los aranceles a un país específico, las importaciones simplemente cambiarán de origen, pero no disminuirán en su totalidad. Por ejemplo, si se imponen aranceles a productos chinos o a México, las empresas pueden comenzar a importar desde Vietnam o India en lugar de producirlos en EEUU.
2. Un dólar más fuerte anula los efectos de los aranceles.
Cuando se reducen las importaciones debido a los aranceles, la demanda de dólares disminuye, haciendo que la moneda se fortalezca. Un dólar más fuerte encarece las exportaciones estadounidenses y abarata las importaciones, lo que vuelve a ampliar el déficit comercial.
3. Las exportaciones también se ven afectadas.
Si EEUU impone aranceles a otros países, sus socios comerciales pueden tomar represalias con impuestos sobre los productos estadounidenses. Esto reduce las exportaciones y afecta a sectores clave como la agricultura y la manufactura, sin resolver el problema del déficit.
4. Impacto negativo en los consumidores y empresas.
Los aranceles elevan los costos de productos importados como aguacates de México, y de muchos productos que contienen componentes importados como automóviles, lo que afecta a los consumidores que deben pagar más por bienes que compran. Además, muchas empresas dependen de insumos extranjeros para fabricar sus productos, por lo que los aranceles también pueden aumentar sus costos de producción y reducir su competitividad.
Alternativas para reducir el déficit comercial según el Peterson Institute For International Economics, que en 2017 propuso lo siguiente cuando Trump convirtió la eliminación o reducción de grandes déficits comerciales bilaterales en el eje central de sus políticas comerciales, una discusión que hoy cobra relevancia nuevamente. En lugar de enfocarse en los aranceles, el instituto sugiere tres estrategias más efectivas para abordar el déficit comercial:
1. Fomentar el ahorro y reducir el consumo.
Si los hogares y el gobierno gastan menos y ahorran más, la necesidad de importar bienes disminuirá y se reducirá la dependencia del crédito extranjero. Un impuesto al consumo, como el IVA que tienen la mayoría de los países, podría incentivar el ahorro y mejorar la balanza comercial.
2. Permitir una depreciación del dólar.
Un dólar más débil haría las exportaciones estadounidenses más competitivas y reduciría la demanda de productos importados. Sin embargo, el dólar es la moneda de reserva global, lo que lo mantiene fuerte. EEUU podría contrarrestar intervenciones extranjeras vendiendo dólares y comprando otras monedas.
3. Gravar las entradas de capital.
Como EEUU puede endeudarse fácilmente en el extranjero, esto alimenta el déficit comercial. Un impuesto a los flujos de capital especulativo encarecería el endeudamiento, reduciendo el consumo excesivo financiado con crédito y disminuyendo el déficit.
Los aumentos de aranceles no solucionan el problema del déficit comercial de EEUU porque no abordan su causa principal: el gasto superior al ingreso y la falta de ahorro. En lugar de imponer barreras comerciales que afectan a consumidores y empresas, la solución pasa por fomentar el ahorro, permitir ajustes en el valor del dólar y regular los flujos de capital. Solo con medidas que modifiquen los hábitos de consumo y financiamiento podrá reducirse el déficit comercial de manera sostenible.
–Ramiro J. Atristaín-Carrión es economista, asesor financiero y profesor.