A 20 años de las megamarchas: “Había muchas organizaciones, pero todos trabajamos por nuestro lado para unirnos”
Inmigrantes y líderes reunidos en Casa Michoacán en Chicago sostuvieron un dialogo para recordar las manifestaciones masivas pro inmigrantes de 2006
Javier Salas (izq.) y Artemio Arreola, dos de los líderes que participaron en la organización de las megamarchas pro inmigrantes de 2006 en Chicago, durante un diálogo al respecto el 10 de marzo de 2026 en Casa Michoacán. (Antonio Zavala / La Raza) Crédito: Impremedia
“Queremos tener un conversatorio, un diálogo y quiero darles la bienvenida y compartir entre nosotros lo que hemos estado viviendo en estos últimos 20 años”, dijo el líder mexicano Omar López al inicio de un evento en Pilsen para conmemorar las dos décadas de las megamarcha pro inmigrantes que comenzaron el 10 de marzo de 2006.
En el recinto de Casa Michoacán, el lugar en donde los inmigrantes en 2006 convergieron, tuvo lugar una reunión para reflexionar sobre un movimiento que hace 20 años superó todas las expectativas.
Junto a López estuvo presente José Artemio Arreola, ahora director en la Coalición de Illinois Pro Inmigrantes y Refugiados (ICIRR) y uno de los líderes que en 2006 participó en alentar a los inmigrantes a salir a las calles en masa para protestar contra una iniciativa de ley de castigo a los indocumentados y a quienes, la llamada Ley Sensenbrenner.
Arreola le cedió la palabra a Marcia Soto, de la Casa Durango, para que hiciera un recuento de lo que pasaba en el país antes de las megamarchas de 2006.
Soto dijo a una audiencia de cerca de 50 personas que Jim Sensenbrenner era un representante de Wisconsin que propuso la iniciativa de ley H.R.4437 que no solo castigaría y arrestaría a los inmigrantes indocumentados sino a toda persona que los ayudara, incluso si les daba un “aventón” en su auto.
Soto relató como en Los Ángeles se llevó a cabo una marcha inicial y se le asignó a Chicago que hiciera lo mismo el 10 de marzo de 2006.
En esa época. En Chicago había muchas organizaciones de oriundos de los varios estados de México activas en la ciudad.
“Había muchas organizaciones, pero todos trabajamos por nuestro lado para unirnos”, dijo Soto. “Fue una experiencia grande para mí”.
Otros presentes señalaron que al inicio de los planes para salir a protestar contra la ley de Sensenbrenner, representantes de los partidos políticos mexicanos en la ciudad tomaron iniciativa. Sí, los partidos PRD, PAN y PRI.
Luego, contó el locutor de radio Javier Salas, la campaña para realizar las marchas se encendió en las comunidades inmigrantes. Salas dijo que Casa Michoacán, en Pilsen, fue el “epicentro” en donde todas las organizaciones convergieron.
Otros señalaron que, como Salas, locutores como El Pistolero y Erazno y la Chokolata jugaron un papel importante en motivar a la comunidad inmigrante a salir a las calles a marchar.
En esa época no había aún las redes sociales que existen hoy y aunque sí había internet en esos años pocos sabían entra y salir de ahí en sus computadoras.
Jorge Mujica, otro líder que participó en organizar las megamarchas del pasado, dijo a la audiencia que nunca pensaron que se podría sacar a marchar a tanta gente. Ni se lo imaginaban, dijo.
Pensaban, según dijo Mujica, que saldrían unas 20,000 personas a marchar, pero solo en la marcha del 10 de marzo salieron de 300,000 a 400,000 a marchar.
“¿Por qué la gente sí salió en grandes números ese año y ya nunca han salido con esos números?”, preguntó Mujica.

Moisés Zavala, un organizador laboral, presentó una serie de preguntas a la audiencia sobre las megamarchas en Chicago.
“¿Cómo podemos transmitir esta historia a los jóvenes”, dijo Zavala. “¿Cómo le hacemos para que aprenda esto la siguiente generación? ¿Cómo podemos transmitir esta experiencia?”.
Una asistente al evento que habló en inglés dijo que las comunidades independientes no deben siempre “depender de los funcionarios electos” para guiarlos y agregó que los inmigrantes pusieron su fe en Barack Obama y “este no ayudó en nada”.
Para José Luis Gutiérrez, de la Casa Michoacán en DuPage, lo que vio y se vivió hace 20 años fue “un coctel de unidad” en donde era más importante ayudar al prójimo que a uno mismo.
Margarita Moreno, de la Casa Aguascalientes, dijo a la audiencia que hoy en día que hay que tener fe en los jóvenes porque ellos ahora tienen nuevas herramientas en las redes sociales para movilizarse. “No importa la edad que tengamos, todos tenemos el poder y la facilidad de invocar a los demás”.
Después de la primera megamarcha en Chicago el 10 de marzo de 2006, hubo otra en Chicago en abril y luego la marcha del 1 de mayo de ese mismo año, la más grande, en que se afirma que asistieron de 400,000 a 700,000 personas a marchar.
Aparte de Chicago, las megamarchas de 2006, que derrotaron a la ley Sensenbrenner, tuvieron lugar en decenas ciudades del país.
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