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El “ciberacoso‘‘ ataca a los empresarios en México

Dueño de bar denuncia campaña de desprestigio en su contra, que le ha costado muy caro

MEXICO.- Al negocio de Pedro Armando Villalobos llegó el Operativo Mala Copa liderado por la policía de la Ciudad de México, autoridades administrativas y una estela de medios de comunicación con sus cámaras de televisión y de fotografías que hurgaron aquí y allá entre las mesas, las patrullas, el reguetón y la gente alterada.

El despelote se filmó y salió al aire. Se dijo que había denuncias de venta de alcohol a menores, de ruido desmedido, de droga, de que altera el orden público… pero no hubo pruebas y ni siquiera denunciantes que se presentaran a declarar contra Stop Beer.

“Todo venía de una campaña de desprestigio en redes sociales, nada más’’, cuenta Villalobos en entrevista con este diario. “Desde cuentas falsas inventadas en twitter la competencia comenzó a atacarme para hacerme quebrar y quedarse con los locales para abrir los suyos y las autoridades… ¡les hicieron caso!’’.

Durante el 2017, Stop Beer fue revisado 17 veces y siempre por la misma razón: que las denuncias no dejaban de atacarlo desde diversas cuentas falsas que le costaron pérdidas importantes al bolsillo de su dueño, quien tuvo que pagar un abogado para defender a la cervecería y otros negocios de restaurantes que tiene en la colonia Condesa.

Tuvo que pagar, además, a gente especializada en tecnología de la información para saber lo que había detrás.  Así descubrió que algunas cuentas de twitter como @5antamerlina pertenecían a funcionarios de gobierno interesados en quitarle los espacios para dárselos a gente suya.

“En una guerra sucia que hasta hace dos años no pasaba y a la policía la ha tomado por sorpresa porque los ataques son masivos: contratan paquetes de ciberboulying contra empresas’’, precisa Villalobos cuya familia tiene 25 años en el ramo de la venta de alimentos.

Hasta ahora la policía cibernética está más enfocada en el acoso contra individuos que a los negocios. De hecho, ni siquiera hay una estadística de los ataques a éstos como sí la hay para el ciberacoso a personas. Entre enero de 2016 y abril de 2017, la Policía Federal registró, vía internet, 682 denuncias: 555 contra adultos y 127 en los que estuvieron involucrados menores de edad.

En la CDMX ninguno de los ocho tipos de acoso cibernético reconocidos oficialmente hacen referencia a las empresas: ni los insultos electrónicos, ni el hostigamiento o la denigración, la suplantación, el sonsacamiento, la exclusión, o la happy slapping, en la cual se realiza una agresión física que se graba por algún medio digital para ser publicado en la red.

Sin embargo, todos ellos tienen un símil en el mundo empresarial. Otro ejemplo de ello es el caso de Zulma Zermeño y Héctor Mora, propietarios del restaurante “Barbacoa de Santiago”,  donde llegó un indigente golpeado, se tomo fotos en el local y luego difundió  que el propietario lo había agredido.

Luego comenzaron las condenas, indignaciones, mensajes de odio y todo tipo decondenas a priori contra Barbacoa de Santiago. Los ciberacosadores pedían dinero a los dueños para frenar la campaña de desprestigio por Facebook y Twitter.

Zulma Zermeño dijo que aunque finalmente intervino la policía, sí perdieron un 30% de su clientela y nunca ha dejado de pensar que “en algún momento las amenazas puedan hacerse reales”.

Villalobos comenta que antes de que la problemática crezca ha sugerido a las autoridades hacer un convenio con los operadores de las redes para que ayuden a frenar la proliferación de cuentas falsas, “al menos con una identificación mínima de los usuarios’’. Pero aún no lo hacen. O no se nota.

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