16 escuelas de CPS se suman a programa para fomentar la participación de familias y comunidades
El esquema Escuelas Comunitarias Sostenibles, creado por CPS y CTU, beneficia a planteles cuyos estudiantes son en su mayoría hispanos o afroamericanos
La Escuela Primaria McCormick es una de las escuelas en Chicago que participan en el programa Escuelas Comunitarias Sostenibles. Crédito: Google Maps
Las Escuelas Públicas de Chicago están ampliando su programa de Escuelas Comunitarias Sostenibles a 16 campus adicionales, anunció la semana pasada el alcalde Brandon Johnson, casi duplicando la cantidad de escuelas participantes desde que se lanzó la iniciativa en 2018.
La expansión eleva a 36 el total de escuelas que implementan el modelo Escuelas Comunitarias Sostenibles (SCS por sus siglas en inglés) y representa un paso importante en los esfuerzos del distrito por fomentar la participación familiar y fortalecer los lazos entre las escuelas y las comunidades a las que sirven.
La iniciativa se propone transformar las escuelas en centros comunitarios que ofrecen apoyo académico, servicios sociales y programas extracurriculares.
“La expansión del modelo de Escuelas Comunitarias Sostenibles es una inversión en nuestros niños, nuestras familias y el futuro de nuestra ciudad”, dijo Johnson durante una conferencia de prensa en el South Shore Cultural Center. “Refleja nuestra creencia compartida de que cada estudiante merece un entorno de aprendizaje inclusivo, solidario y lleno de oportunidades”.
Impacto en comunidades latinas
El programa ha demostrado un éxito particular en vecindarios mayoritariamente latinos como La Villita y Humboldt Park, donde las asociaciones entre escuelas y organizaciones comunitarias han mejorado la asistencia escolar y la participación de los padres.
En la Primaria McCormick y la Escuela Secundaria Farragut, dos campus SCS en La Villita desde 2018, la organización sin fines de lucro Enlace Chicago colabora con los líderes escolares para ofrecer servicios culturalmente relevantes adaptados a las necesidades de la numerosa población latina del área. Estos servicios incluyen apoyo en salud mental, asistencia migratoria y actividades para involucrar a las familias bilingües.
“Todo lo traducimos. Hacemos nuestras reuniones en español. Si es necesario, damos aún más apoyo. Tenemos la intención clara de apoyar a los estudiantes y familias latinas y a otras comunidades”, dijo Lisette Moreno-Kuri, subdirectora de programas en Enlace. “Tenemos que ser muy conscientes de cómo nos comunicamos”.
Los estudiantes latinos constituyen la mayoría de la matrícula en CPS. Según datos del distrito, el 97% del alumnado en McCormick y el 88% en Farragut se identifica como latino. Para muchas familias, especialmente aquellas con dominio limitado del inglés o en situación migratoria irregular, estas escuelas son un punto de estabilidad vital.
En colaboración con Enlace, las escuelas ofrecen recursos legales, talleres de “conozca sus derechos” y sesiones informativas para apoyar a las familias inmigrantes.
María Gómez, madre de cuatro estudiantes en McCormick, señaló que la alianza con Enlace ha sido un gran apoyo para sus hijos, especialmente después del covid-19.
Gracias al modelo SCS, que también prioriza la participación de los padres y los programas extracurriculares enriquecedores, sus hijos han podido vivir experiencias como asistir a un partido del Chicago Fire en Soldier Field, participar en torneos de fútbol los sábados y clases de boxeo después de la escuela, contó.
“Estas actividades no solo los mantienen activos; nos han unido más como familia”, dijo Gómez. “Ahora mis hijos esperan con entusiasmo ir a la escuela, no solo por la diversión, sino porque saben que deben cumplir con lo académico para seguir en estos programas. Ese equilibrio entre aprendizaje y recreación nos ha cambiado la vida”.
Un modelo colaborativo con enfoque en equidad
Lanzado en 2018 mediante una alianza entre CPS y el Sindicato de Maestros de Chicago (CTU, por sus siglas en inglés), el modelo SCS fue diseñado para apoyar a escuelas que atienden mayoritariamente a estudiantes afroamericanos y latinos.
Inicialmente financiado con una inversión anual de $10 millones de dólares, la expansión del programa forma parte de un acuerdo colectivo con el CTU que busca alcanzar un total de 70 escuelas SCS para el año escolar 2027–2028.
Sin embargo, la financiación para la expansión sigue siendo incierta, en medio de un déficit presupuestario de $734 millones de dólares impulsado por el aumento de las necesidades estudiantiles y la expiración de los fondos federales de ayuda por la pandemia. La Junta de Educación de Chicago votará el presupuesto del nuevo año fiscal el próximo 28 de agosto.
“Los desafíos que enfrentamos son graves”, dijo el alcalde Johnson en la conferencia de prensa. “Lo que puedo asegurar es que, colectivamente, estamos trabajando para garantizar que el presupuesto de este año mantenga estas inversiones. Y vamos a necesitar que esos mismos padres preocupados, como todos nosotros, trabajen con la Asamblea General para asegurar un financiamiento justo y completo para nuestro distrito”.
Monique Redeaux-Smith, copresidenta del grupo de trabajo de SCS, explicó que los 16 nuevos campus fueron seleccionados de entre 275 escuelas elegibles utilizando un índice de vulnerabilidad, que toma en cuenta factores como el número de estudiantes de bajos recursos o en situación de vivienda inestable. El modelo está diseñado de manera intencional para enfocarse en comunidades históricamente marginadas o desinvertidas.
Las 16 escuelas que se unen al programa SCS son: Ira Aldridge Elementary School, Austin College and Career Academy High School, Belmont-Cragin Elementary School, James H. Bowen High School, Cesar E. Chavez Multi-Cultural Academic Center, George W. Collins Academy STEAM High School, James R. Doolittle Elementary School, Englewood STEM High School, Stephen F. Gale Community Academy, Harold Washington Elementary School, Gurdon S. Hubbard High School, Stephen T. Mather High School, McCutcheon STEAM Elementary School, Richard J. Oglesby Elementary School, Telpochcalli Dual-Language Elementary School y George Washington High School.
Redeaux-Smith enfatizó que el éxito del programa no se mide solo por resultados académicos o tasas de asistencia, sino también por el compromiso de los estudiantes y la participación activa de las familias.
“La investigación demuestra que cuando se crea una cultura restaurativa y centrada en el estudiante, y cuando los padres están involucrados y empoderados para participar en la toma de decisiones de su escuela, los resultados académicos mejoran”, afirmó Redeaux-Smith.
Y para padres como Gómez, el cambio ya es evidente.
“El programa con Enlace ha sido una bendición para mi familia”, dijo. “Ha ayudado a que mis cuatro hijos recuperen la motivación por la escuela”.
A medida que CPS se prepara para el inicio del nuevo año escolar, que comienza el 18 de agosto, los educadores afirman que la expansión del modelo SCS representa no solo una inversión en las escuelas, sino también en las comunidades que estas anclan.
“Nuestra juventud lo merece”, concluyó Redeaux-Smith. “Merecen tener programas extracurriculares. Merecen deportes durante todo el año. Merecen todos esos recursos que tradicionalmente se les han negado”.
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