¿Y la inseguridad en México, gobernador?

El gobernador Pat Quinn encabezó recientemente una delegación de empresarios de Illinois a México. El objetivo fue promover los negocios y el turismo entre México e Illinois. México es el segundo socio comercial para Illinois después de Canadá.

El fin es loable. Sin embargo, Quinn debió exigir públicamente que el gobierno mexicano garantice la seguridad de empresarios y turistas de Illinois. Promover una agenda de negocios y turística a México sin abordar seriamente el tema de la inseguridad en ese país resulta irresponsable y hasta peligroso.

En los primeros 100 días del gobierno de Enrique Peña Nieto, se registraron 4,549 ejecuciones, según la investigación del prestigiado semanario Zeta. La violencia no sólo ha continuado, sino que se ha incrementado en lugares como el Estado de México y Morelos. La situación de inseguridad es tal que las Naciones Unidas alertó sobre el creciente control del territorio mexicano que ejerce el crimen organizado.

Ante la imparable violencia y la ausencia de una intervención gubernamental efectiva, han surgido grupos de guardias civiles en Guerrero y Michoacán para enfrentar a la delincuencia organizada. Este fenómeno es alarmante porque evidencia la incapacidad del gobierno para detener la violencia.

El millón de mexicanos que radica en Illinois proviene precisamente de Michoacán, Guerrero, Jalisco y Durango, estados afectados por la delincuencia. Los cárteles se han convertido en mafias involucradas en robos, secuestros, extorsión, prostitución y tráfico humano.

Al mismo tiempo, una investigación de la Associated Press revela lo que hemos venido señalando: los cárteles mexicanos operan en el Medio Oeste suministrando narcóticos a las pandillas para su reventa. Ya sabemos que la mayoría de los homicidios en Chicago tienen que ver con drogas y pandillas. Quinn sólo tiene que poner los puntos sobre las íes.

Fomentar los negocios y el turismo a México no puede hacerse sin abordar seriamente la amenaza que representa el crimen organizado para empresarios y turistas. No por nada miles de empresarios mexicanos y sus familias han emigrado a San Antonio, Texas, para ponerse a salvo de la violencia.

El gobernador Quinn no puede ignorar esta terrible realidad.