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En La Villita la plática es sobre el ‘Enemigo público #1’

Es martes al medio día adentro de la Taquería El Milagro en la 26 y entre comensales y gente aun en la línea para ordenar surge una algarabía de pláticas y ruidos de cocina en este popular lugar en La Villita.

A tres días de la increíble fuga de Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán de una prisión de máxima seguridad en México, aquí la plática es sobre cómo pudo ocurrir este hecho, la segunda vez que ‘El Chapo’ burla a la ley.

“Era de esperarse,” dice Daniel Hernández, de 56 años, quien vino a tomarse un café junto a otros familiares.

Hernández, quien estudio en una universidad de México, dijo que va a ser difícil que vuelvan a atrapar a esta figura del mundo del narcotráfico pues ‘El  Chapo’ conoce muy bien la región del norte de México, incluyendo su estado natal, Sinaloa.

“Es una especie de Emiliano Zapata y Pancho Villa que ha ayudado mucho a su gente,” opinó Hernández.

No muy lejos de ahí, en otra mesa está José Ramírez, de 61 años, quien dice sobre el caso que no le sorprende que se haya escapado Guzmán Loera y piensa que las autoridades penales quizás le dieron la oportunidad de escapar.

“Fue mucho tiempo lo que se necesitó para hacer el túnel, yo pienso que hay gato encerrado,” dije el hispano que acababa de degustar unos tacos aquí.

Quizás para Chicago esto represente otro caso de deja vu pues ‘El Chapo’ vuelve a ser el ‘Enemigo público #1’ en esta ciudad después que la Comisión del Crimen de Chicago le diera  esa distinción de nuevo a Guzmán Loera.

Afuera del restaurante, pasando los icónicos Arcos de La Villita, caminaba Gloria Millán, de 63 años, rumbo a su casa.

“Qué casualidad que se les escapó”, dice la amable señora. “Y qué raro también que pasaron cuatro horas para que se dieran cuenta las autoridades.”

Si en un lugar es conocido el nombre de esta figura del narcotráfico es en La Villita, una comunidad de gente trabajadora y honesta pero que también ha tenido una conexión con el imperio de Guzmán Loera.

Es aquí que surgieron los hermanos gemelos Pedro y Margarito Flores, quienes formaron parte de la empresa de ‘El Chapo’ hasta que le dieron la espalda y decidieron presentar evidencia al gobierno federal a cambio de sentencias reducidas.

En esta ciudad no ha habido una figura del bajo mundo que haya sido declarada ‘Enemigo público #1 desde 1930, cuando Al Capone ostentó ese honorable título.

Ahora lo ostenta de nuevo ‘El Chapo’, un mexicano que, para bien o para mal, enfoca la atención de la ciudad a esta comunidad que trata a toda costa de escapar de los motes xenofóbicos como la diatriba insultante de Donald Trump, quien ofendió sin razón a los inmigrantes mexicanos que solamente buscan rehacer sus vidas en este nuevo país.

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