Hispanos en Pilsen reclaman el cierre sin consultar de iglesia San Adalberto

Vecinos del área de la calle 17 y Wood no entienden por qué su iglesia, San Adalberto, un símbolo de fe y estabilidad, se tiene que cerrar. Días atrás la Arquidiócesis de Chicago les dio la triste noticia que esta iglesia construida en 1874 será cerrada en junio.

“Escuchar estas palabras me quiebra el corazón,” dijo la hispana Beatriz Medina, de 18 años, a la prensa.

La Arquidiócesis, presidida por el arzobispo Blase Cupich, dio como razón el hecho que esta iglesia icónica que fuera el centro de alivio y bienvenida a los inmigrantes polacos en el lejano pasado y después a los inmigrantes mexicanos en los 60, necesita costosas reparaciones a sus torres gemelas de $3 millones. Hasta el momento los feligreses han recaudado $100,000.

“Vamos a pelear contra esto,” dijo Blanca Torres, una feligrés que asiste a misa aquí cada domingo en un ambiente de familia. Como Torres otros feligreses expresaron estar descontentos con el arzobispo Blase Cupich porque la Arquidiócesis tomó la decisión sin consultar a los residentes del área.

Esta es la segunda ocasión que Cupich se muestra insensible a la comunidad hispana. La primera fue el año pasado cuando Cupich retiró del ministerio al sacerdote Marco Mercado, del santuario en Des Plaines, sin explicar bien a la comunidad hispana los cargos contra Mercado. Esto hizo a varios líderes hispanos sospechar que Cupich estaba celoso de la prominencia que tenía Mercado entre los hispanos.

Cupich también anunció que se consolidarán las iglesias Providencia de Dios y Santa Ana, ambas en Pilsen, con las iglesias San Procopio y San Pablo, esta última más al oeste. Aunque por ahora Providencia de Dios y Santa Ana permanecerán abiertas no ofrecerán todos los servicios como de costumbre.

“Nosotros no estamos de acuerdo que nos cierren la Providencia de Dios, aquí bautizamos a nuestros hijos y aquí visitó el papa Juan Pablo II en 1979,” dijo María Ester Matías, quien ha asistido a esta iglesia desde 1980 cuando ella llegó de México.

Los cambios vienen después que Cupich anunció que posiblemente en los próximos 15 años se tengan que cerrar unas 100 iglesias en el área de Chicago y los suburbios. La falta de sacerdotes católicos es una razón dada a conocer.

Otra razón que no se citó pero que se entiende que es significante es que el número de feligreses hispanos ha decaído en la última década. Cerca de 10,000 personas hispanas se han salido de Pilsen de 2000 a 2010, según el Censo de Estados Unidos.

La causa directa de este cambio es la rampante ‘gentrificación’ en este vecindario donde ahora los residentes mexicanos están siendo desplazados por nuevos residentes más afluentes.

Aun así la experiencia indica que si los hispanos no alzan su voz y reclaman a las autoridades correspondientes, sus derechos serán ignorados. En una sociedad abierta como la nuestra, tanto la Iglesia católica como los políticos deben de tomar sus decisiones consultando a los residentes y ciudadanos ya que la comunidad tiene la confianza puesta en ellos.

En esta nota

Chicago