Nestora Salgado habla de abogar en Europa por los derechos humanos en México

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Al otro lado de la línea, Nestora Salgado hablaba desde Renton, estado de Washington, y de repente en varias ocasiones tosía. “Es que al llegar de nuevo a Estados Unidos me dio una neumonía”, me dice, “ya me estoy recuperando”.

Nestora, la comandante de la Coordinadora Regional de Autoridades Comunitarias-Policía Comunitaria (CRAC-PC) de Olinalá, Guerrero, pasó casi tres años en dos penales de México por tres acusaciones que ella negó siempre haber cometido. La acusaron de robo, secuestro y homicidio.

Finalmente, el pasado 18 de marzo un juez desestimó los tres cargos y las puertas del penal de Tepepan, en la Ciudad de México, se abrieron y ella salió libre como un ave, como un sueño que nadie puede palpar en la mano.

Ella ahora está entre los suyos otra vez, con sus hijas, su esposo y recibiendo la atención médica que ella reclamaba a las autoridades en el penal El Rincón, en Tepic, Nayarit, este uno de máxima seguridad.

Ella me dice que su estancia en el penal de Nayarit fue muy difícil porque permanecía en aislamiento del resto de la población las 24 horas del día. No podía hablar con nadie, no tenía ni un libro. El gobierno la calificó de “peligrosa”.

“Ha sido una pesadilla, un mal sueño, ha sido algo horrible,” me dice Nestora. “En este caso salen afectadísimos también mis hijas, mis hermanos, mis hermanas, mi esposo, todos”.

Después de esta entrevista a principios de mayo Nestora salió a España a invitación de Amnistía Internacional, organismo que vela por los derechos humanos en el mundo. La comandante explicó que visitaría España, y quizás otros países europeos, para exigir que la ayuden a presionar al gobierno mexicano para que libere a nueve policías comunitarios de Guerrero, todos ellos indígenas y acusados de los mismos delitos que ella enfrentó.

A unos días de su arribo a España el gobierno de Guerrero liberó a seis de los policías el 12 de mayo por falta de pruebas.

“Ellos debieron haber salido también libres,” me dice,” solamente que la justica mexicana parece sorda para nosotros los activistas, los luchadores sociales y en este caso los policías comunitarios”.

Entre los policías que aún están detenidos en dos penales diferentes entre Chilpancingo y Ayutla, Guerrero, está un joven indígena que fue detenido cuando apenas tenía 15 años en 2013. Él ahora tiene 18 años y Nestora precisa que le preocupa su situación.

“Es un chiquillo que casi no habla español y estamos haciendo un llamado a la comunidad, a los hermanos aquí en Estados Unidos para que nos apoyen para lograr que el gobierno mexicano ponga atención,” apuntó Nestora.

Nestora señaló que muchas comunidades indígenas de México tienen el derecho  a formar sus propias autodefensas, según la ley indígena de usos y costumbres.

Ella calificó de injusto lo que hizo el gobierno mexicano con ella y los otros policías comunitarios que arriesgaron sus vidas para proteger a sus comunidades de la delincuencia organizada.

“Nosotros no robamos a nadie”, destaca la comandante comunitaria. “No secuestramos a nadie, jamás matamos a nadie. Se me hace injusto lo que está haciendo el gobierno mexicano con nosotros, y los verdaderos delincuentes no están encerrados”.