Consumo de drogas, escándalos y arrestos entre deportistas profesionales

Los mismos excesos que se veían con los artistas de rock en el pasado ahora se ven con los deportistas millonarios que se implican en escándalos, consumo de drogas y en repetidas ocasiones en crímenes por los que terminan siendo arrestados.

Phil Mickelson, un tenista profesional, es el último deportista en estar en conflicto con la ley. Se le acusa de haber recibido información privilegiada del millonario Wiliam Dean Walters sobre la bolsa de valores. Con esa información Mickelson gano un millón de dólares y ahora se cuestiona su ética profesional.

Otro caso es el de Johnny Manziel, ex quarterback de los Cleveland Browns, a quien se le acusó  recientemente de un cargo menor por asalto contra una amiga suya a quien amenazó de muerte.

Y Lionel Messi, el astro argentino del balón pie, enfrenta cargos en España por evasión de impuestos. A él y a su padre se les acusa en España de crear empresas fantasma para evadir pagar impuestos por los contratos de Messi con varias empresas para respaldar sus productos.

Uno de los casos más extremos fue el del futbolista Aarón Hernández, quien recibió cadena perpetua el año pasado por la muerte de Odin Lloyd. Este exjugador de los Patriotas de Nueva Inglaterra tenía un contrato por $40 millones de dólares.

En resumen, desde el Super Bowl de 2015, han sido arrestados 23 deportistas del futbol americano  bajo varios cargos, desde manejar ebrios hasta cargos de posesión de drogas.

¿Y la pregunta de esta columna es por qué tenemos a los atletas en tan alta estimación en comparación con otras profesiones, los maestros por ejemplo?

Me imagino que un maestro puede inspirar a triunfar  a unos 100 o 200 alumnos en su vida, a que escalen a la cima del éxito y sean buenos ciudadanos y ayuden a sus comunidades. Pero en nuestra sociedad nadie les aplaude ni les colocan galardones a los  maestros  que trabajan día con día lejos del ruido y los aplausos de los estadios de deportes.

Y que yo recuerde nunca se ha visto a un adulto vestir una playera con el nombre del maestro que le enseñó a leer y a escribir pero a cambio llevamos las playeras de deportistas, que ni conocemos, puestas a diario.

Esta columna no sabe de una sola compañía que haya ofrecido a un maestro de matemáticas respaldar uno de sus productos pero sin embargo éstas pagan millones de dólares a los atletas profesionales.

Necesitamos reevaluar nuestros valores como sociedad y poner las prioridades en orden. Mientras ciudades como Chicago están llenas de crimen y el sistema de las escuelas públicas está en práctica bancarrota, tenemos a los atletas que ganan millones de dólares por solo entretener a la gente.

Esas altas cantidades de dinero, que no veo que las merezcan por solo patear un balón, están llevando a los atletas a excesos que ya bordan en una epidemia de escándalos.

Como sociedad no debemos perder la perspectiva de las cosas y olvidarnos de los valores que sí merecen nuestro apoyo.