Consejos para educar a tu perro

Es bien sabido que un canino entrenado hace mucho más fácil y agradable la convivencia
Consejos para educar a tu perro

Las mascotas son en la actualidad un integrante más de las familias. Viven dentro de las casas y, en muchos casos, son los únicos acompañantes fijos y fieles que se tienen en el diario vivir.

Pero, al igual que como pasa con los humanos, la convivencia puede resultar difícil con ellas cuando de partida su forma de ser no se ajusta a nuestro estilo de vida o éstas carecen del entrenamiento básico que les enseña —entre otras cosas— a controlar esfínteres y obedecer toda voz de mando que les impone las normas para la vivencia dentro del seno familiar.

“El entrenamiento no solo ayuda a construir la estrecha relación de ‘amo-perro’, sino que permite que el tiempo de la convivencia sea de agrado y calidad”, dice la entrenadora profesional de caninos Erin Askeland, portavoz de Camp Bow Wow, una de las organizaciones de cuidado de mascotas más grandes y populares en Estados Unidos.

Es así que, en este mes de enero, dedicado nacionalmente al adistramiento de los perros, la experta en entrenamiento y comportamiento de las mascotas ofrece estas ideas y consejos que facilitan la buena educación de los hijos de cuatro patas.

1. Para enseñarles a controlar sus necesidades físicas

Al igual que en los niños, el proceso del control de los esfínteres en los caninos toma tiempo y requiere de dedicación y consistencia. Esta educación debe hacerse desde que están cachorros.

Veterinarios y entrenadores de caninos aconsejan dejar al animal durante todo el día en un espacio determinado de la casa, cuyo piso se cubre con varias hojas de papel periódico, dejando solamente libre de éste el lugar donde se le coloca el agua y sus alimentos.

Luego, a medida que pasan los días, se van quitando en forma gradual las filas de papeles más cercanas al área de alimentación, hasta que el cachorro quedé solamente en una hoja de papel que quedará algo alejada de los alimentos. De esta manera solamente hará sus necesidades en un solo lugar donde luego se colocará su caja donde realizará sus necesidades cuando esté dentro de la casa o hasta que gradualmente aprenda a hacerlas  fuera, durante las caminatas a temprana hora de la mañana y en la tarde.

Si después de todo este proceso el canino se sigue orinando dentro de la casa, Askeland dice que esto puede ser causado por una de las posibles razones: el perro puede estar sufriendo de una condición médica, como una infección del tracto urinario; puede estar ansioso y angustiado por quedarse solo; ha permanecido solo más del tiempo que pudo retener su vejiga o no está completamente entrenado en el control de sus esfínteres.

“Antes de salir de casa, es responsabilidad del amo asegurarse que ‘Fido’ haya dado su paseo regular para hacer sus necesidades, al igual que el consultar con un veterinario para descubrir los posibles problemas de salud que puedan estar relacionados con su comportamiento”,  apunta Askeland.

Para que el perro no haga sus necesidades dentro de la casa hay que sacarlo a su paseo rutinario ante de salir de casa y regresar. En muchos casos, el mismo lo recordará al sentarse en la puerta con la correa.
Para que el perro no haga sus necesidades dentro de la casa hay que sacarlo a su paseo rutinario ante de salir de casa y regresar. En muchos casos, el mismo lo recordará al sentarse en la puerta con la correa. /Shutterstock

2. Crearles un rincón para su estadía diaria y masticada de juguetes

Hasta no estar seguros de que cachorro no se meta en líos de destruir zapatos, muebles, alfombras u  otros artículos, no debe andar por todo la casa sin supervisión.

“Todos los perros, sin querer, mastican, rasgan y babean en algunos de nuestros artículos codiciados”, recuerda la entrenadora profesional. “Así que es importante asignarle a nuestro ‘Fido’ un área propia donde él pueda gozar de sí mismo y de sus juguetes [que masticará o destruirá] cuando se queda solo en la casa”.

Además, no hay que olvidar que es responsabilidad de sus amos asegurarse de limitarle su espacio cuando éste se quede solo; así como de proteger sus pertenencias, almacenándolas en lugares de difícil acceso para el canino.

3. Educarlos a no ser el comensal intruso a la hora de la cena

Es usual que cada vez que la familia se sienta a la mesa para ingerir sus alimentos diarios, las macotas se hagan a un lado de ella con ojos vigilantes y un jadeo alegre y muy demostrativo de estar ya saboreándose los alimentos.

Este es un mal hábito que fuera de molestar es poco saludable ya que los alimentos que se le proporcionan en ese momento caen sobre la alfombra o piso, creando mugre que deja residuos de comida que crean bacterias o mal olor. Fuera de eso, la mascota comerá más de lo debido a su peso y edad, corriendo el riesgo de sufrir de obesidad o de comer alimentos que alteren su sistema digestivo.

Para que esto no ocurra, Askeland recomienda enseñarle a la mascota a “ir a su lugar asignado en la casa”, para que así permanezca retirada de la mesa al momento de la cena y la familia pueda comer con tranquilidad.

“Durante este entrenamiento, es bueno darle a nuestro ‘Fido’ un regalito cada vez que obedezca a la orden de permanecer en su sitio o retirarse, así aprenderá a no merodear alrededor de la mesa cada vez que la familia se sienta a comer sus alimentos”, concluye la entrenadora.

Beneficios de vivir con un perro educado

Chris Kim, vocero del Departamento de Cuidado y Control de los Animales del Condado de Los Ángeles, asegura que son múltiples los beneficios cuando se convive con una mascota bien entrenada.

Entre ellos está el corregir malas conductas, como es el caso de la agresividad o el destruir todo, que las imposibilita a ser unos caninos sociables que pueden compartir tiempo con otros perritos o amos.

La edificación de un estrecho vínculo afectivo entre la mascota y todos los integrantes de la familia al ser un canino obediente y de fácil convivencia es otra de las ventajas, al igual que el llegar a conocer de lleno el lenguaje corporal de nuestro canino, algo que facilitará una comunicación efectiva con el animalito.