La sonrisa en la Corte de Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump

¿De qué puede reírse alguien acusado de "conspirar contra los EEUU" y lavado de dinero?
La sonrisa en la Corte de Paul Manafort, exjefe de campaña de Trump
Paul Manafort tendrá arresto domiciliario y le fue impuesta una fianza por $10 millones de dólares.
Foto: BRENDAN SMIALOWSKI/AFP/Getty Images

WASHINGTON  – Paul Manafort, exjefe de campaña del ahora presidente, Donald Trump, sonrió durante su primera comparecencia ante la Justicia por cargos relacionados con la trama rusa y justo cuando una jueza acababa de imponerle una fianza de 10 millones de dólares.

Miró a uno de sus abogados y sonrió. En medio de la seriedad del momento, lució sus dientes, perfectamente alienados, en una sonrisa de película de Hollywood y en un intento quizás de asomar la cabeza, indemne, por encima de los 12 cargos que el fiscal especial Robert Mueller ha presentado en su contra.

Fue la primera comparecencia judicial de Manafort y de su exsocio y protegido Rick Gates, quien estuvo representado por un abogado de oficio, puesto que esta mañana decidió entregarse a las autoridades, junto a su mentor, y aparentemente no tuvo tiempo para buscar a un abogado.

“No culpables”. Así se declararon durante la audiencia los dos hombres, a través de sus abogados, de los cargos presentados hoy en su contra por Mueller, el líder de la investigación rusa y protagonista en la sombra de un día de reacciones y carreras.

La comparecencia tuvo lugar ante la jueza Deborah A. Robinson en la Corte del Distrito de Columbia, desde cuyas ventanas puede verse el Congreso de Estados Unidos, otra de las instituciones que investiga el papel del Gobierno ruso en las elecciones de 2016 y los supuestos lazos entre la campaña de Trump y el Kremlin.

La magistrada Robinson ordenó arresto domiciliario para los dos hombres y determinó que solo podrán salir de sus viviendas para acudir a citas médicas o a actividades religiosas, así como para reunirse con su abogado y comparecer ante la corte, algo que tendrán que volver a hacer el próximo jueves, 2 de noviembre.

La jueza retiró el pasaporte a los dos hombres debido a que presentan un elevado riesgo de fuga y fijó una fianza de 5 millones de dólares para Gates y otra de 10 millones de dólares para Manafort.

Después de formular estas restricciones, a petición de la jueza Robinson, los dos hombres tuvieron que ponerse en pie, levantar la mano derecha y jurar que respetarían las condiciones de reclusión y que comprendían que, si las incumplían, tendrían que pagar la fianza millonaria.

“¿Comprende usted por completo que debe cumplir con estas condiciones de reclusión?”, preguntó una de las asistentes de la jueza a Manafort, quien respondió: “Lo entiendo”.

“¿Entiende usted que si incumple esas condiciones tendrá que pagar una fianza de 10 millones de dólares?”, siguió esta asistente.

“Lo entiendo”, respondió Manafort, quien se unió a la campaña de Trump en marzo de 2016 y la dirigió entre mayo y agosto, cuando tuvo que dimitir tras descubrirse que había recibido 12.7 millones de dólares por asesorar al exprimer ministro proruso de Ucrania Viktor Yanukovych.

A continuación, Manafort habló con uno de los agentes del Cuerpo de Alguaciles, encargado de hacer cumplir las órdenes judiciales, y firmó un documento por el que certificó que entiende las condiciones de reclusión.

El agente del Cuerpo de Alguaciles rasgó el papel con la firma de Manafort, se lo quedó y le dio al acusado una copia de color amarillo, hecha a la vieja usanza, en papel carbón.

La misma ceremonia de papeles se repitió en el caso de Gates, considerado el protegido de Manafort y que, tras las elecciones de noviembre, estuvo involucrado en la organización de los actos del traspaso de la Presidencia a Trump junto con Tom Barrack, conocido amigo y asesor del magnate.

Rick Gates, cuyo nombre era casi desconocido hasta hoy, se mantuvo durante la audiencia al lado de Manafort y respondió con fuerza y claridad a las preguntas de la jueza.

Los cargos por los que respondieron Manafort y Gates se hicieron públicos hoy y fueron aprobados por un gran jurado federal en Washington el pasado viernes.

Estos son los primeros cargos presentados dentro de la investigación encabezada por Mueller sobre la supuesta injerencia rusa en las elecciones del año pasado en Estados Unidos y los posibles contactos entre Moscú y el equipo de campaña de Trump.