El CISEN, servicio de inteligencia de México desata polémica

Analistas explican por qué es controvertido y cuáles deberían ser las funciones de los aparatos de inteligencia

Ricardo Anaya.

Ricardo Anaya. Crédito: Twitter

El Centro de Investigación y Seguridad Nacional, la agencia de inteligencia civil de México, conocido como CISEN, volvió al centro de la polémica cuando Ricardo Anaya, uno de los candidatos a la presidencia, lo acusó de espionaje.

La denuncia la hizo a través de un video que puso en sus redes sociales. En el video ve al candidato de la coalición Por México al Frente (centroderecha), a bordo de un vehículo, señala a otro carro que lo sigue.

Luego se observa que Anaya le pide a su chofer que se detenga frente a ese vehículo y se baja para preguntarle al conductor por qué lo sigue. El hombre le asegura frente a la cámara que trabaja para el CISEN.

En lugar de perseguir delincuentes, espían a los opositores al gobierno. En eso gastan los recursos del Estado. Por eso estamos como estamos. Le exijo al gobierno una explicación”, tuiteó Anaya la semana pasada.

Espionaje no: “seguimiento”

Poco después, en conferencia de prensa, el secretario de Gobernación (ministro del Interior) Alfonso Navarrete Prida, defendió el “seguimiento” a los candidatos a la presidencia.

“No es espionaje ni mucho menos algún acto de tipo clandestino”, dijo Navarrete. El centro de inteligencia tiene, por seguridad, la capacidad de seguir las actividades públicas que se realizan en el país, aseguró.

“Es lo que se espera de un órgano de inteligencia y que además qué bueno que lo haga de manera abierta”, dijo. Sin embargo dijo que harán una investigación interna para saber qué ocurrió en este caso.

Este episodio sin embargo causó un debate en México sobre las funciones del CISEN y su forma de operar.

En entrevista con BBC Mundo algunos analistas coincidieron que es conocido que el organismo sigue a los candidatos a la presidencia y a muchos otros ciudadanos.

La agencia, que fue creada en 1989, tiene la función de “generar inteligencia estratégica, táctica y operativa que permita preservar la integridad, estabilidad y permanencia del Estado Mexicano, dar sustento a la gobernabilidad y fortalecer al Estado de Derecho.”

Pero, durante su historia, se le ha acusado en varias ocasiones de espiar a disidentes, políticos y activistas.

“Interés, no política de Estado”

La acusación de Anaya al CISEN “le sirve bien en su campaña, para llamar la atención de la gente y los medios”, explica Jacinto Rodríguez Munguía, estudioso de la historia de los aparatos de inteligencia en México.

Sin embargo, este momento debe ser aprovechado para reflexionar sobre el papel de los organismos de inteligencia en México y los retos que tienen por delante, dicen los expertos.

“La gran desgracia de México es que, los aparatos que tenemos funcionan por los intereses de gobierno y no en base a una política de Estado“, añade Rodríguez, autor del libro “La otra guerra secreta”.

Asegura que, al no haber un proyecto a largo plazo, “la práctica cotidiana es el espionaje, y no se hace lo que se tendría que hacer: verdadera inteligencia”. Agrega que se cuenta con la tecnología, pero que no se tienen claros los objetivos.

Para Rodríguez, la clase gobernante mexicana no da importancia a la inteligencia como un elemento de servicio para la sociedad, sino para el grupo de turno en el poder. “Los problemas que tenemos ahora mismo en México son en parte resultado de las carencias de no tener aparatos de inteligencia bien hecha”, dice.

Recalca que los candidatos a la presidencia no han hecho propuestas sobre la función de los aparatos de inteligencia.

En un evento de su campaña Andrés Manuel Lopéz Obrador, candidato por la coalición Juntos Haremos Historia (centroizquierda) que va punteando las encuestas, dijo que va “desaparecer” al CISEN.

Aseguró que este centro ha investigado a su familia. “No es venganza, es poner orden y que se acabe el espionaje a los opositores”, dijo el candidato.

“Aunque después matizó su comentario, esa visión es banal. Me preocupa la trivialidad con la que han reaccionado los candidatos a un tema tan importante como es el papel de los aparatos de la inteligencia en México”, dice Rodríguez.

“Se presta al exceso”

Por su parte, el analista y ex funcionario del CISEN, Alejandro Hope, dice que el mandato del centro, regulado por la Ley de Seguridad es muy amplio y que eso “se presta a exceso.

Abre la puerta a que se defina prácticamente cualquier actividad política con implicaciones potenciales de seguridad y que cualquiera pueda ser sujeto de seguimiento”.

Hope aboga por que se limiten las investigaciones de la inteligencia civil a temas como el terrorismo, los grupos extremistas, la contrainteligencia. Para él, incluso el tema del crimen organizado debería pertenecer a la inteligencia policial.

También dice que se podría hacer más inteligencia sobre intereses de México en el exterior.

“Por ejemplo, ahora mismo México está en una negociación, (del Tratado de Libre Comercio de América del Norte, TCLAN) en la que están en juego intereses de primer nivel”, dice.

En su opinión, entender las motivaciones de los negociadores de Canadá y EE.UU.es un tema legítimo, que no necesariamente se debe hacer con espionaje. Se podría hacer con explotación y sistematización de fuentes abiertas”, dice.

El exfuncionario del CISEN asegura que “al final, un servicio de inteligencia es tan bueno o tan malo como el sistema político que lo usa. Si los políticos se comportan de manera democrática, la inteligencia va a tener controles democráticos”.

Supervisión

Los analistas coinciden en que hace falta mejorar los mecanismos de supervisión externa y control interno del CISEN. Según la ley, este centro es supervisado por una comisión bicameral. Pero la supervisión es en realidad muy débil, dicen.

La comisión prácticamente no tiene staff, rotan la presidencia cada año y con ella al equipo, no se genera experiencia”, explica Hope.

El ex director del CISEN, Guillermo Valdés Castellanos, dijo a BBC Mundo que el CISEN en Mexico tiene un gran reto por delante ya que “hay un riesgo real que la violencia invada el proceso electoral.

“Se elegirán 3.400 puestos de elección popular y se dará en un contexto de inseguridad descontrolada. 1.600 puestos a elegir son de presidentes municipales que son los que más interesan al crimen organizado para operar con impunidad. Así que hay un riesgo muy grande de que el crimen quiera controlar o eliminar a candidatos”, dice.

Coincide, con los otros analistas, que en México, para que la inteligencia funcione mejor, es imprescindible un mejor control.

“Hace falta generar una cultura nacional de por qué es importante un organismo que genere políticas para minimizar los riesgos a la seguridad nacional. También, que el congreso tome más en serio su tarea de supervisión y vigilancia”, dice.

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