A sus casi 88 años, Dolores Huerta confía en el futuro

Con Donald Trump y la profunda brecha económica entre ricos y pobres, la histórica activista dice que el país está listo para otra era de profundos cambios, como la que vivió en los años sesenta. "Dolores" el documental sobre su vida, comienza a transmitirse por PBS el próximo 27 de marzo.

Dicen que Dolores Huerta es la persona más importante de la que muchos no han escuchado hablar, y a sus 87 años, no está ni mucho menos lista para tirar la toalla.

Su historia comienza por allá en los años cincuenta del siglo pasado, cuando Dolores Huerta era maestra en la comunidad agraria de Stockton y se dio como voluntaria para registrar votantes.

La pobreza que vio en las casas de los campesinos la llenó de rabia y de un  deseo de cambio.

En el transcurso de más de sesenta años desde entonces, la líder sindical y comunitaria trabajó hombro con hombro con el líder campesino Cesar Chávez, con quien co-fundó el Sindicato de Campesinos, United Farm Workers (UFW) y posteriormente creó su propia organización, la Fundación Dolores Huerta.

Chávez murió a los 66 años en 1993, pero Huerta sigue incansable, trabajando con las comunidades del Valle Central para elegir a hombres y especialmente mujeres trabajadoras a puestos de liderazgo en la junta escolar, concejo municipal y otros cargos.

Para lograrlo, la fundación Dolores Huerta presenta demandas y presiona a los líderes con la ley en la mano pero sobre todo, Dolores sigue usando las tácticas que aprendió en 1955 con Fred Ross: organizar a la gente común, a la gente trabajadora, para que ellos mismos logren mejorar sus vidas.

Dolores no fue ni es una activista cualquiera.

Dolores Huerta, famosa activista de derechos civiles y laborales, está por cumplir 88 años.

Antes de convertirse en feminista en forma consciente, Dolores actuó como las mujeres no actuaban en aquel entonces, particularmente las mexicoamericanas: se dedicó a su vocación, se divorció cuando tuvo que hacerlo y tuvo once hijos, que tuvieron que hacerse a la idea de que su madre no les pertenecía del todo.

“Como dice mi hijo menor”, cuenta Dolores en una entrevista. “Ellos tuvieron que compartirme con el mundo, pero yo también compartí el mundo con ellos”

Aparte de organizar, Dolores ama bailar “quise ser bailarina de flamenco, pero no pudo ser” y le gusta la música de Jazz “Me gusta toda la música, hasta el reggaeton”, dice. En dos semanas, Dolores Huerta cumple 88 años de edad y su lucha sigue.

Su extraordinaria historia está contada en el  documental DOLORES, dirigido por Peter Bratt, que se estrena por la cadena PBS (KOCE canal 50 en el sur de California) el próximo martes 27 de marzo a las 9 de la noche hora del este, 6 hora de Los Ángeles.

Dolores Huerta acompañó a La Opinión en un Facebook Live que se transmitió en vivo el martes 20 de marzo. A continuación, un extracto de la entrevista realizada ese día por esta reportera. 

 

Dolores Huerta, una de las activistas estadounidenses más longevas de la historia de este país. (Cortesía de Walter P. Reuther Library archives of labor. Waine State University)

Dolores, en los años 50 eras maestra en Stockton, pero algo te hizo cambiar de profesión ¿qué motivó ese cambio?

Conocí a Fred Ross, el que le enseñó a Cesar como organizar  a la gente común para que logren cambios en sus vidas y me dio la oportunidad de aprender con él. Allí comprendí que había formas para que la propia gente hiciera los cambios. Un día estaba registrando votantes allá en mi ciudad de Stockton, que es una zona agraria.  Un día llegué a una casa donde tenían solamente tierra para el piso, tenían para los muebles cajas de cartón, cajas de naranjas y luego los niños bien pobres, malnutridos. Me dio mucho coraje.

A pesar de lo mucho que trabajaban los campesinos, las familias estaban rete pobres. Incluso en la escuela, los niños eran muy pobres y a menudo teníamos que pedir al director que nos ayudara a conseguir  cupones de alimento y zapatos para los niños porque eran tan pobres.

Un día un director de una escuela donde trabajaba dijo que no iba a ayudarlos porque “los campesinos son todos unos borrachos”. La gente decía lo mismo, que darles trabajo era hacerles un favor.

La discriminación era tal que quise dedicarme a organizar para mejorar esta situación,  y así fue como conocí a Cesar Chávez, y los dos teníamos la misma idea.

¿Cómo es que conoces a Cesar Chávez?

Ambos estábamos en una organización que se llamaba CSO, Organización de Servicio Comunitario, que fue el que ayudó a elegir al primer latino concejal de Los Ángeles que también fue el primer congresista, Ed Roybal.

Gracias a esa organización cambiamos muchas leyes, conseguimos el voto en español, la licencia de conducir en español. Cambiamos la ley para que no fuera necesario ser ciudadano de Estados Unidos para recibir asistencias públicas,  y por eso ahora tenemos como 15 millones de personas que están recibiendo programas de salud, que no son ciudadanos, sino inmigrantes.

Esto ocurrió en 1961. Cuando pasamos esas leyes teníamos sucursales de CSO por todo el estado de California, fue la gente mexicano americana en todos estos pueblitos fue la que presionó para lograr esos cambios.

Con la fundación que tenemos ahora, cuando dejé la unión de campesinos hace 15 años recibió una beca de 100,000 dólares y puse ese dinero para empezar la fundación que tenemos ahora, y estamos trabajando en lo mismo, dando el poder a la gente en sus comunidades para que puedan cambiar su situación y mejorar su comunidad.

Richard Chavez, Cesar Chávez, Dolores Huerta y detrás, Fred Ross Sr. quien los entrenó en sus tácticas de organización (Foto, cortesía de Fred Ross Sr. web)

Cuando decidiste irte a vivir con los campesinos y formar la unión con Cesar Chávez, te fuiste a Delano y ya tenías siete hijos. ¿Por qué te pareció tan importante dedicarte a este trabajo? Como mujer te  habrán cuestionado muchísimo.

Si, muchas críticas, que como te vas a ir allá dejando tu trabajo de maestra, una vida cómoda, llevarte a tus hijos sin saber cómo les vas a dar de comer. Llegando a Delano yo también tenía que vivir como los campesinos, allí iba al banco de comida donde te dan el arroz, el frijol la harina, así vivimos como los campesinos.

Para mis hijos fue una lección muy buena.

Pero en el documental hay varias entrevistas con tus hijos que hablan de lo difícil que fue para ellos siendo niños.

Pero como dice mi hijo más joven, tuvimos que compartir a nuestra madre con el mundo, pero ella también compartió el mundo con nosotros

Y salieron muy fuertes, el mayor es doctor, el segundo es abogado, y tengo una hija maestra, otra que es enfermera, mi hija María Elena es directora de un centro de YMCA aquí en LA y la más chica, Camila, la más llorona en la película es la directora de mi fundación. Ella va a cumplir 43. Tengo 17 nietos y 8 bisnietos.

Fueron muchos años haciendo este trabajo antes de la Fundación Dolores Huerta, en una época en la que no había ninguna simpatía hacia los mexicanos o hacia los inmigrantes. ¿Qué recuerdas como un momento muy duro de esa lucha por mejorar las condiciones de los campesinos?

Dos cosas, el racismo que se encuentra contra los trabajadores de parte de los patrones, que todavía existe y luego el sexismo de los compañeros porque era mujer, y eso se me hace más difícil de entender. Uno puede entender el racismo de los blancos de donde viene, pero el sexismo siempre viene de compañeros, de nuestra familia, de personas que estimamos. No miran a las mujeres como iguales.

Y justamente ahora estamos viendo con el movimiento “me too” un renacer de movimiento feminista contra el acoso sexual de las mujeres en diversas industrias. ¿Cómo ves todo esto que está pasando?

Creo que tenemos un renacimiento de las mujeres, luchando por ellas mismas, creo que es apenas el comienzo, ahora es el acoso sexual, pero seguirá la lucha por el pago igualitario, por mayor representación femenina a todo nivel, necesitamos mujeres en casa mesa.

Tú estabas junto a Robert Kennedy el día de 1968 que lo mataron en el Ambassador Hotel aquí en Los Ángeles. Tras la muerte de los dos Kennedys, el asesinato de Martin Luther King, la guerra de Vietnam, eran momentos muy aciagos. Después de eso tú haces unas declaraciones en las cuales señalas que no podemos dejarnos llevar por el cinismo. Viendo lo que estamos viviendo hoy con Donald Trump, ¿cómo aplicar esto?

Tenemos que acordarnos que en los sesenta había mucho movimiento de marchas, protestas, y apenas empezaba el movimiento chicano, el movimiento del medio ambiente y la segunda onda del movimiento de las mujeres o feminista. Todo eso estaba pasando, cuando miramos para atrás vemos que todos esos movimientos están establecidos, los gays apenas empezaban, y aunque eran tiempos muy duros, vemos que allí están y siguen luchando.

Tenemos que ver hacia atrás y tener fe y saber que vamos a lograr más cambios.

En los sesenta tuvimos muchos cambios culturales, pero creo que los cambios que vamos a ver ahora van a ser económicos, porque no podemos aguantar en un país con gente tan rica, el 10% tiene el 90% de la riqueza, tenemos tantos pobres, gente en la calle, trabajar dos personas para solo pagar la renta.

Dolores Huerta y Robert Kennedy (Cortesía de Walter P Reuther Library)

Una vez se hizo un gran escándalo porque dijiste que los republicanos odiaban a los latinos. ¿Sigues opinando eso?

Creo que fue una profecía (ríe), lo que miramos y eso lo dije antes de Donald Trump y la onda anti inmigrante actual. Somos un país de inmigrantes, cuando la madre de Cesar Chávez cruzó la frontera pagó 2 centavos. Con la amnistía de 1986 los trabajadores del campo pudieron agarrar su residencia con solo trabajar tres meses en el campo. Y cuando se acabó el programa bracero, en el 63 o 64 aquí emigraron decenas de miles de braceros sin ninguna ley, simplemente se hizo.

Hay una hipocresía tan grande en el trato a los inmigrantes. Están gastando tanto en cárceles para los migrantes, sin ser un delito penal el cruzar la frontera, no están dañando a nadie.

¿Quedaste satisfecha con el documental sobre tu vida?

Hubo cosas que quedaron fuera, quería más enfoque en las victorias que tuvimos, la amnistía del 86 la mencionan muy poco e hicimos mucho trabajo para lograrla, gracias también a la ayuda de varios congresistas y senadores como Ted Kennedy, Peter Rodino, Howard Berman, sin ellos no podíamos haber pasado esa ley.  Reagan se lleva el crédito pero el sólo firmó.

Tu creaste el grito “Si se puede” que se convirtió en la frase de lucha de mucha gente y sigue siéndolo. Y luego fue apropiado por Barack Obama con su “Yes we can”.  ¿Qué simboliza hoy el sí se puede?

La frase muestra que una persona tiene el poder para hacer cambios, pero también que tenemos que hacerlo todos juntos. Da poder al individuo y también al grupo.

El presidente de EE.UU., Barack Obama, otorga la “Medalla de la Libertad” a la activista mexicoamericana Dolores Huerta.

Mencionaste en un discurso que a las mujeres fuertes, con carácter, que quieren hacer cosas diferentes, las insultan, las atacan, ¿cuál es tu consejo para las mujeres, las jovencitas de hoy ante la crítica de la sociedad o de su familia?

La cosa más importante es tener valor y no tener miedo. Las mujeres a veces nos detenemos nosotras mismas porque pensamos: no estoy preparada, no tengo la experiencia, no puedo hacer ese trabajo, no puedo ser activista porque me van a criticar. Tenemos que dejar eso de lado y vencer la ansiedad que tengamos, que a veces sentimos.