Editorial: Un ataque al voto de las minorías

La pregunta sobre ciudadanía en el Censo es contraproducente

La decisión de introducir una pregunta sobre ciudadanía en el Censo 2020 tiene el propósito de perjudicar a los demócratas, al querer producir un subconteo en distritos de población inmigrante.

El Departamento de Comercio explica la decisión como una necesidad solicitada por el Departamento de Justicia para conocer la cantidad de votantes con el fin de implementar la Ley de Derechos del Votante. En realidad, la intención es contraria a la legislación creada para proteger los derechos de participación electoral de las minorías.

Los republicanos tienen un historial consistente de querer suprimir el voto de los latinos y los afroamericanos por considerarlos mayormente demócratas.

Lo han hecho exitosamente en los tribunales al diluir significativamente la ley federal que protege al votante, al hacer cambios restrictivos en las leyes estatales y con controversiales -cuando no ilegales- remarcaciones de distritos electorales.

El subconteo del Censo es un instrumento para estas redistribuciones de distritos. Tal como están ahora, en muchos estados la cantidad de votos no se refleja en los resultados.

La obligación constitucional del censo es contar cada 10 años la cantidad de habitantes sin importar su origen, ciudadanía ni condición migratoria. Esa cifra se usa para actualizar la distribución anual de más de 600,000 millones de dólares federales y la redistribución de distritos electorales. El propósito es reacomodar los recursos económicos y la representación política de acuerdo con la distribución de la gente.

Por lo general a los indocumentados hay que convencerlos a que participen en el censo que se realiza cada 10 años por su temor a que la información sea usada posteriormente por el gobierno en su contra.

La inquietud se agudiza al incluir una pregunta sobre ciudadanía en medio del clima antiinmigrante creado por esta administración. Pero si se esconden del conteo, sus áreas perderán dinero.

No es creíble el argumento de que no haya pruebas de que la pregunta no tendrá un impacto adicional negativo en el conteo. Como tampoco es aceptable que la pregunta de ciudadanía sea para mejorar la precisión del resultado.

Si el subconteo de latinos es mayor, la información a lo largo de todo el Censo estará distorsionada. Claro, por una cuestión estadística, cuando se contabilizan menos habitantes de minorías, el porcentaje de blancos es mayor que el real. Más anglos y menos inmigrantes es un resultado del país soñado por el secretario de Justicia, Jeff Sessions.

Nadie puede creer que la pregunta de ciudadanía sea para proteger la integridad de la Ley del Derecho del Votante.

Aquí se quiere matar dos pájaros de un tiro: Diluir el poder de los demócratas y reducir en los papeles a la población inmigrante.