Trump bajo ataque por reducir ingreso de refugiados en peligro mortal

El programa de refugiados, creado en 1980, contiene un riguroso proceso de revisión de antecedentes
Trump bajo ataque por reducir ingreso de refugiados en peligro mortal
Trump ha reducido mucho más de la mitad del número de refugiados aceptados en EEUU en comparación con Obama
Foto: Getty Images

WASHINGTON — Miles de refugiados llegan a Estados Unidos huyendo de guerras, opresión y persecución, y este no es el momento para que la Administración Trump les dé la espalda al reducir drásticamente su ingreso al país, afirmaron este miércoles líderes del Congreso y activistas de grupos cívicos.

El lunes pasado, el secretario de Estado, Mike Pompeo, anunció que para el año fiscal 2019,  que comienza el próximo 1 de octubre, EEUU sólo admitirá a 30,000 refugiados, una ínfima tajada de los 65 millones de personas desplazadas dentro y fuera de sus países, según Naciones Unidas. La reducción se debe al enorme atasco en los 800,000 casos de asilo pendientes, según explicó Pompeo, quien no tomó preguntas de los periodistas.

Pompeo destacó que desde 2001, EEUU ha admitido a 4,1 millones de residentes legales incluso de países con crisis de refugiados, además de que en el año fiscal 2017 EEUU ha otorgado más de $8,000 millones en ayuda humanitaria, por lo que pidió que el nuevo límite no sea el único “barómetro” con que se mida la generosidad de la Administración.

Sin embargo, el nuevo límite supone un drástico descenso sobre los 45,000 para el año fiscal en curso, que ya es en sí una reducción histórica.  En el pasado, el promedio anual de refugiados fue de 95,000, según el grupo “Refugee Council USA”, que rastrea estas cifras.

En declaraciones a este diario, Mary Giovagnoli, directora ejecutiva de “Refugee Council USA”,  señaló hoy que incluso muchos de los refugiados que ya fueron aprobados no han podido ingresar a EEUU debido a demoras y trabas burocráticas.

“En algunos casos, la gente ha muerto mientras otros afrontan riesgos de daño y languidecen en campamentos de refugiados. Más recortes en estas plazas significan más sufrimiento a largo plazo”, dijo.

El nuevo tope refleja las prioridades en política exterior del gobierno y aunque la Administración tiene autoridad para fijar las cifras anuales, “esto no está en los mejores intereses de EEUU o del mundo”, y el presidente Trump “debería actuar de forma responsable hacia los refugiados del mundo”, señaló Giovagnoli.

En lo que va del año fiscal 2018 a punto de terminar, el total de refugiados admitidos a EEUU ha sido de 21,278 -en su mayoría cristianos-, es decir un 47,28%, o menos de la mitad del objetivo para este período, según datos oficiales confirmados a este diario.

Desde la aprobación del “Acta de Refugiados de 1980”,  Estados Unidos ha admitido a alrededor de tres millones de refugiados de todo el mundo, en particular de Africa, Asia, Europa, y América Latina y el Caribe, en ese orden.

Amnistía Internacional, CARECEN, World Relief, “Church World Service” (CWS), “HIAS”, “Refugees International”, y otros grupos cívicos y religiosos exigen que la Administración más bien aumente el número de refugiados a 75,000 para 2019. A manera de comparación, durante la Administración Obama, el número máximo anual de refugiados alcanzó los 110,000.

Pero, desde su llegada al poder, el presidente Donald Trump ha mantenido una retórica decididamente en contra de los inmigrantes, al apoyar o promover una drástica reducción en el ingreso de refugiados e inmigrantes legales, y al adoptar una política de “tolerancia cero” en la frontera sur .

En una entrevista difundida hoy por “Hill.TV”, Trump sugirió que en las próximas semanas anunciará nuevas medidas migratorias, aunque sus propios asesores no saben de qué se trata.

Consultados hoy por este diario, tanto líderes del Congreso como activistas de grupos cívicos dentro y fuera de Estados Unidos coincidieron en denunciar la reducción impuesta por el gobierno, por entender que, ante el panorama político internacional, este no es el momento de dar la espalda a personas que huyen de guerras y persecución.

“En unos momentos en que debemos defender nuestros valores e ideales como estadounidenses, y luchar por aliviar la mayor crisis de refugiados desde la Segunda Guerra Mundial, es verdaderamente repugnante ver que la Administración insiste en rechazar esos valores y la obligación humanitaria” de dar refugio a los perseguidos, dijo el senador demócrata por Nueva Jersey, Bob Menéndez.

El programa de reasentamiento de refugiados, a cargo del Departamento de Salud y Recursos Humanos (HHS), es fundamental no sólo para promover la estabilidad mundial sino también para “elevar nuestro liderazgo moral en la arena internacional”, argumentó Menéndez.

La nueva política provocará un “daño indecible” tanto a los valores de EEUU como a “incontables vidas en todo el mundo”, advirtió Menéndez, al criticar que Pompeo se haya prestado a esa decisión, en vez de ser “la voz de la razón en el salón”, mientras asesores de línea dura contra los inmigrantes imponen su voluntad.

Denuncias republicanas 

Varios líderes republicanos, entre éstos los senadores Chuck Grassley, James Lankford y Susan Collins, también criticaron el nuevo tope de refugiados.

Grassley fustigó a la Administración porque, por segundo año consecutivo, no consultó al Congreso antes de imponer la nueva cifra, además de que amenazó con proponer una legislación para exigir que Trump consulte al Congreso en el futuro, como lo dictan las leyes.

Por su parte, Lankford dijo que EEUU “tiene la responsabilidad de promover la compasión y democracia en todo el mundo, y debemos continuar siendo ese líder”.

Collins dijo que aunque EEUU no tiene cabida “para aceptar a todo el que quiera venir”,  el nuevo límite “causará tanto dolor, dificultad y hasta potencialmente la muerte de gente que podemos ayudar”.

La legisladora Ileana Ros-Lehtinen afirmó que ante las crisis en cada región del mundo, EEUU debe  “hacer más, no menos”, por mostrar su liderazgo a favor de los refugiados.

No está claro que el Congreso vaya a revertir esta decisión, máxime cuando faltan 48 días para los comicios del próximo 6 de noviembre, cuando se definirá el control del Legislativo.

“Las denuncias de republicanos ayudan pero no resuelven el problema. Tal vez a corto plazo no se pueda hacer nada, por todo el proceso electoral que se avecina, pero a largo plazo el Congreso debe aprobar una ley que reafirme el compromiso de EEUU con los refugiados”, dijo Abel Núñez, director ejecutivo de CARECEN, un grupo de ayuda a inmigrantes.

“Para nosotros esta decisión es muy preocupante porque demuestra una vez más el objetivo de la Administración de ir eliminando las avenidas para la inmigración legal, especialmente de países pobres o con poblaciones africanas y latinas. Me parece que es en gran parte motivada por el racismo y obedece a presiones de gente que piensa que ya hay muchos inmigrantes”, afirmó Núñez.

Ryan A. Mace, especialista en temas de refugiados de Amnistía Internacional USA, criticó que la Administración está dando la espalda a las “protecciones vitales” que ofrece el programa de refugiados, que desde siempre ha tenido apoyo bipartidista, y cada presidente de turno mostró voluntad política para fortalecerlo.

“Se está dejando atrás a refugiados que requieren acceso urgente a cuidado médico… se está poniendo en riesgo el acceso de poblaciones desplazadas a albergues seguros, cuidado médico, alimentos básicos. Y para los más vulnerables, esto puede significar su muerte”, dijo Mace.

“La gente marginada y sin opciones podrían tener que escoger peligrosos caminos en busca de seguridad, y ya lo hemos visto en nuestra frontera sur con los centroamericanos que buscan asilo, y lo hemos visto en el centro del Mediterráneo, que es la ruta migratoria más mortífera del mundo”, subrayó.