“La fiesta de quinceañera es algo que involucra muchas emociones”

La mexicana Anna Magaña dice ver el negocio del diseño y la moda de modo diferente y asegura que el éxito radica en dar a los clientes una experiencia de compra
“La fiesta de quinceañera es algo que involucra muchas emociones”
La jovencita Jessenia Sandoval junto a sus padres viendo invitaciones y vestidos de quinceañera en La Villita. (Belhú Sanabria / La Raza)
Foto: Belhú Sanabria / La Raza

La fiesta de quince de años de Jessenia Sandoval será el próximo 20 de julio, pero ella y sus padres decidieron no esperar el último momento para comenzar con los preparativos y acudieron a una tienda de la calle 26, en el vecindario de La Villita, para escoger el modelo de las invitaciones.

Sandoval nació en Estados Unidos y es de ascendencia mexicana. Su madre Carmen Villegas dice que al principio su hija no quería fiesta de quince años. Sin embargo, la perspectiva de ella cambió cuando participó en fiestas de quinceañeras de primas y amigas de la escuela. Fue así que comenzó a conocer más de esta celebración que según esta familia es bien arraigada en la cultura mexicana.

Esta jovencita de 14 años quiere una fiesta sencilla y contar con la bendición de Dios ese día. Villegas dice que para ella lo más importante es la misa y que un padre bendiga a su hija. “Usará un vestido de quinceañera de charro, queremos que tenga una misa, hacerle algo íntimo entre familia y que el padre le dé la bendición, eso para mí es lo más importante”.

Para la michoacana Anna Magaña, propietaria del negocio Mis Quince y Bodas, “la celebración de la fiesta de quinceañera es algo que involucra muchas emociones”. “Por un lado está el sueño de la niña de tener su fiesta de quinceañera. Por otro lado, está la presión de los padres por todo lo que implica una inversión de hacer una fiesta de quince años”.

También involucra mucho a toda la familia, involucra a los abuelos, amigos, a mucha gente porque es la ilusión, es algo que implica mucha energía, reiteró la empresaria. Con base a su experiencia en el rubro, Magaña dice tener una forma diferente de ver el negocio del diseño y la moda y asegura que la clave del éxito radica en ofrecer a los clientes una experiencia de compra. Ella emprendió su propio negocio Mis Quince y Bodas’ en enero de este año.

Y es que para Magaña no solo se trata de vender un vestido: ella apuesta por un buen servicio al cliente y ofrece una experiencia de compra lo que significa que “conmigo van a tener el menos estrés posible, te va llegar tu vestido lo más acertado posible y va llegar tu limosina a tiempo”.

Magaña cuenta que ha tenido quinceañeras hijas de madres solteras. “Son señoras que trabajan en el tercer turno. Vienen, les doy facilidades de pago y le hacen la fiesta de los sueños a la hija, hay unas fiestas bien padres con una conexión divina entre madre hija”.

Esta emprendedora explica que ha venido estudiando su mercado y asegura que la venta de vestidos de quinceañeras tiene que ir hacia otro nivel. “Mi negocio va hacia una especialización, yo aquí no voy a meter vestidos de princesa, el proyecto es meter puro vestido charro”, destacó.

Magaña dijo que la mayoría de sus clientes son de otros estados y que muchos de ellos son recolectores de frutos en terrenos de Michigan. “Tengo padres que manejan hasta siete horas para recoger el vestido de su hija, no les importa incluso trabajar dos turnos con tal de darle todo lo mejor a su hija”, señaló.

Según la emprendedora, está muy marcado en algunas personas que en la calle 26, en La Villita, van a encontrar el vestido de quinceañera que buscan. “Tenemos un punto bueno en la 26. Por el solo hecho de estar en la 26 vendes, es cuestión de que llegue el cliente, hagas una conexión con él, detectes qué es lo que quiere y lo hagas, ese ha sido mi éxito”, puntualizó Magaña a La Raza.