Negocios reabren con cautela ante coronavirus, protestas y saqueos en Chicago

La reapertura de la economía de Chicago se da en medio de una ola de protestas por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía de Minneapolis
Negocios reabren con cautela ante coronavirus, protestas y saqueos en Chicago
Crystal Vargas, propietaria de Crystal´s Unisex Salon en el vecindario de Back of The Yards, atiende con mascarilla a su clientela. (Belhú Sanabria/La Raza)
Foto: Cortesía

Tras una semana de reapertura de algunos negocios en Chicago, clientes comienzan a visitarlos usando mascarillas para prevenir contagios por Covid-19.

La reapertura de la economía de Chicago, en fase 3, se ha dado en medio de la ola de protestas por la muerte del afroamericano George Floyd a manos de la policía de Minneapolis el pasado 25 de mayo.

Para algunos comerciantes, el reabrir sus negocios significó un doble reto porque aparte de adoptar las medidas preventivas contra el coronavirus tuvieron que lidiar con los robos y destrozos que saqueadores hicieron en sus propiedades durante la semana de protestas.

Regresar al trabajo ya no será como siempre, al menos por ahora, y es que el coronavirus ha cambiado la dinámica de trabajar tanto en oficinas como en negocios, que estarán sujetos a capacidades reducidas, habrá que guardar distancia, usar mascarillas y guantes y seguir nuevos estándares de limpieza para prevenir contagios del Covid-19.

La fase 3 de reactivación económica en Chicago inició el miércoles 3  de junio e incluyó la reapertura de negocios como salones de belleza, barberías, servicio al aire libre en restaurantes y tiendas minoristas, por mencionar algunos.

Protestas callejeras por la muerte de Floyd, y saqueos a negocios que se aprovecharon de ellas, se dieron por varios días en diferentes barrios de la ciudad de Chicago, siendo muy afectados los vecindarios de minorías.

En esos barrios los negocios fueron víctimas de saqueadores quienes aprovechando las protestas robaron mercadería, destruyeron estantes y rompieron ventanas de tiendas.

“La gente ya estaba frustrada de estar encerrada y salió”

Con meseros con mascarillas y guantes, menús de papel desechable, desinfectantes y mesas con al menos seis pies de distancia entre es como se recibe a los clientes en su patio el restaurante La Vaca Margarita Bar desde que se inició la fase 3 de reapertura económica en Chicago.

“El negocio está lleno, gracias a Dios creo que la gente ya estaba frustrada de estar encerrada y salió”, dijo Carmen Gutiérrez, una de los propietarios del negocio ubicado en el barrio de Pilsen.

“Contamos con seguridad y con los empleados tuvimos un entrenamiento antes de empezar a trabajar, aprendimos las reglas y todo lo que ordenó la ciudad que teníamos que hacer. Les avisamos a los clientes que antes de entrar usen sus mascarillas, a veces se ponen un poco frustrados con ponerse mascarillas pero desafortunadamente así tiene que ser para prevenir el virus”, dijo Gutiérrez a La Raza.

Otros bares y restaurantes sin espacios al aire libre continúan solo con servicios de entrega y reparto a domicilio.

La Vaca Margarita Bar, en el barrio de Pilsen, atiende a los clientes siguiendo las medidas de salubridad para prevenir contagios del coronavirus. (Belhú Sanabria/La Raza)

Lista de espera para pintarse el cabello

Hay en su local una lista de espera para pintarse el cabello hasta finales de julio, dice Crystal Vargas, propietaria de Crystal´s Unisex Salon en el vecindario de Back of The Yards.

Desde que comenzó la fase 3, a Vargas no le ha faltado clientela para cortarse y pintarse el cabello. Ella cuenta que hay mucho trabajo y aunque ha terminado cansada tras una larga jornada laboral está contenta de poder seguir operando su negocio en el suroeste de Chicago.

“La gente esperó mucho tiempo para cortarse el cabello, ahora para pintarse el cabello se requiere cita y para los cortes de cabello de hombre vienen, se apuntan en un cuaderno y esperan afuera porque no puede haber más de cinco personas aquí adentro. Sespués de cada cliente se necesita desinfectar todo antes de hacer ingresar a otro cliente y todos deben tener mascarillas”, explica la dueña del negocio, que tiene 27 años en operación.

La peluquería no sufrió daños de saqueadores durante las protestas en Chicago, dijo la empresaria. “Después de tres meses de estar cerrados, sí tuvimos un poco de miedo cuando estaban ocurriendo los saqueos a los negocios pero gracias a Dios no nos pasó nada y sí pudimos abrir a tiempo para la fase 3”.

Jaime di Paulo, presidente y director ejecutivo de la Cámara de Comercio Hispana de Illinois (IHCC), dijo que la pandemia ha afectado a todos los negocios pero más a los latinos. “A los negocios latinos les ha pegado más porque son pequeños negocios que no tienen el acceso ni las relaciones como lo tienen los otros negocios. Las Cámaras de Comercio juegan un rol muy importante para llevar a estos negocios a que tengan acceso a capital y que tengan las herramientas necesarias para poder sobrevivir”.

Muchos negocios han cerrado sus puertas durante la pandemia nacionalmente y los de los barrios de Chicago no son la excepción. “Se dice que se va a perder el 15% de los negocios y en las comunidades de color se va a perder más negocios, y con lo que sucedió con los saqueos a los negocios más”, señaló di Paulo a La Raza.

En la IHCC tienen programas dedicados ayudar a empresarios de los pequeños negocios: les dan asesoría técnica sobre cómo acceder a un préstamo, llenar formas, tener un contador a la mano y crear un negocio. “Últimamente se han empezado a crear muchos negocios. La gente ya está pensando en cómo hacerle. El negocio que era antes quizás ya no va ser igual en el futuro, entonces les estamos ayudando a pensar fuera de la caja y que se reinventen”, explicó di Paulo.

Blanca Soto, directora ejecutiva de la Cámara de Comercio de La Villita, dijo que en ese barrio sujetos llegaron a vandalizar dos negocios y a otras dos tiendas les quebraron las ventanas, pero que no hubo saqueos y destrucción de negocios como ocurrió en otros barrios de Chicago.

“No pudieron entrar [los saqueadores] porque la comunidad se unió para evitar que entraran a La Villita”, dijo Soto.

El Restaurante Mi Tierra en La Villita está recibiendo a sus comensales en su patio con mesas que guardan los seis pies de distancia.

Hay otros restaurantes que también sometieron su solicitud y están en el proceso de  que les llegue el permiso de ‘sidewalk café’ para poder poner mesas afuera.

Los permisos de ‘sidewalk café’ tienen un plazo de 9 meses y deben solicitarse y emitirse todos los años por medio del Centro de Pequeñas Empresas (SBC) del Ayuntamiento.

La alcaldesa de Chicago Lori Lightfoot incluyó a la Calle 26 en el plan piloto para cerrar un área fin de darle oportunidad a negocios de expandir sus mesas afuera.

“La 26 tiene mucho tráfico y muchos negocios, no quieren que se cierre la calle porque evita que venga la gente a recoger la comida, pero lo que estamos haciendo nosotros con los concejales del área, Mike Rodríguez y George Cárdenas, es que tenemos junta con los dueños de restaurantes una vez por semana para ver cómo es que podemos ayudarles”, dijo Soto en entrevista con La Raza.

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