Sindicato de Maestros no recibe respeto de los políticos ni de CPS

CTU se opone a la vuelta a clases presenciales hasta que no se logre un acuerdo con CPS sobre seguridad contra el covid-19

Maestros de Chicago dan clases en línea afuera de las escuelas para exigir que no se regrese a las clases presenciales hasta que no haya con CPS un acuerdo de seguridad contra el covid-19 en los planteles. (Facebook/CTU)
Maestros de Chicago dan clases en línea afuera de las escuelas para exigir que no se regrese a las clases presenciales hasta que no haya con CPS un acuerdo de seguridad contra el covid-19 en los planteles. (Facebook/CTU)
Foto: Cortesía

Desde la era del alcalde Richard M. Daley se ha creado en Chicago un ambiente hostil al Sindicato de Maestros (CTU), en el que a sus miembros no se les rinde respeto y son vistos como, digamos, simples niñeras.

Esto es más que evidente en el actual debate entre la burocracia de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS) y los maestros sobre la debacle de si abrir o no las escuelas en tiempos de la peor pandemia en los últimos cien años.

Desde 1995, la sección 4.5 del Illinois Educational Labor Relations Act ha prohibido a CTU negociar sobre varios puntos, entre ellos el tamaño de las clases. Además, al sindicato se le prohíbe irse a huelga por varias razones.

Recientemente ambas cámaras en Springfield aprobaron cancelar la cláusula o sección 4.5 para así permitir a los maestros más razones para negociar, incluyendo la seguridad y la salud bajo esta pandemia.

Ya solo falta que el gobernador J.B. Pritzker firme este proyecto de ley, pero ya las Furias, como en la mitología griega, están dando alaridos al aire y pidiendo retribución.

Un reciente editorial en el Chicago Tribune alegó que este cambio daría demasiado poder al sindicato de maestros y aconsejó a Pritzker no firmarlo.

Lori Lightfoot, quien tiene una Junta de Educación no electa, también declaró oposición y en una carta indicó que este proyecto de ley “invita a regresar a la inestabilidad del pasado”.

Por su parte, los legisladores en Springfield fracasaron en votar por otra ley que permitiría a Chicago tener una Junta de Educación electa. Y esto a pesar del apoyo de la coalición Grassroots Education Movement, la cual abriga también a grupos como la Alianza de Pilsen y al Concilio Comunitario de Brighton Park. La alcaldesa Lori Lightfoot prometió una Junta de Educación electa pero esa promesa se la llevó el viento.

Los maestros de Chicago han declarado no sentirse seguros ni protegidos por CPS y agregaron que las escuelas no están modificadas como para llevar a cabo clases presenciales y evitar el contagio del covid-19.

A todo esto, la maquinaria de CPS ha trillado pronunciamientos en los que alega que ellos se basan en la opción de los padres y la ciencia para decidir si abrir o no las escuelas públicas.

Un gran número de maestros se ha negado a presentarse a sus clases y en vez de entrar a las escuelas ellos han pasado el día dando clases virtuales desde afuera.

Pero, a pesar de  que los maestros tienen un contrato vigente, CPS les ha cancelado sus correos electrónicos, cerrado algunas plataformas y negado su salario.

Una de estas protestas tuvo lugar en el norte de la ciudad frente a la casa de Miguel Del Valle, el actual presidente de la Junta de Educación de Chicago.

Los políticos como Lightfoot y algunos medios, incluyendo la televisión en español, deben entender que CTU es uno de los gremios más importantes del país y cualquier conflicto entre CPS y CTU lo deben ver como un conflicto laboral que debe resolverse negociando y no como si los maestros fueran un balón al que todos quieren patear.