Mijos, organización de Belmont Cragin, ayuda a la comunidad inmigrante de Chicago

No sólo brindará servicios de ayuda legal y atención médica gratuita, también buscará integrar a la juventud y empoderar a la mujer de la comunidad latina

Mijos, organización de Belmont Cragin, ayuda a la comunidad inmigrante de Chicago
José Carrillo recibirá una silla de ruedas eléctrica donada por una buena samaritana a la organización Mijos de Chicago. (Cortesía Familia Vargas)
Foto: Cortesía

El tener una silla de ruedas eléctrica le haría la vida más fácil a José Carrillo, a quien le amputaron sus piernas a consecuencia de la diabetes que padece.

Carrillo, indocumentado de 50 años, no tiene parte de sus dos piernas, usa prótesis en una de ellas y se moviliza con una silla de ruedas manual. Este inmigrante mexicano también padece de hipertensión y le hacen diálisis por fallas renales.

“No tengo parte de mis piernas, nada más tengo una prótesis, esa silla de ruedas eléctrica que me van a dar me caería como anillo al dedo”, dijo Carrillo.

La organización comunitaria Mijos, que ayuda a la comunidad inmigrante de Chicago, le entregará a José Carrillo una silla de ruedas eléctrica donada por una buena samaritana.

Los esposos mexicanos Jesús y Marilú Vargas, activistas de Chicago desde hace más de 20 años, residen en Belmont Cragin, un barrio del noroeste de Chicago. Ambos abrieron en ese vecindario Mijos, una organización comunitaria sin fines de lucro que brinda servicios de ayuda legal y atención médica gratuita a gente del área de Chicago.

Y el movimiento de integración juvenil de Mijos busca orientar e integrar a los jóvenes en actividades que sean de beneficio para ellos.

Marilú Vargas dice que lo que también los motivó abrir la organización Mijos fue el asistir a familias afectadas por la pandemia de covid-19. “Por la pandemia vimos mucha necesidad en nuestra comunidad”.

En la organización comunitaria se han repartido cientos de despensas para familias impactadas por el covid-19 y es que Belmont Cragin ha sido foco de contagios y de muertes a causa del coronavirus en el noroeste de Chicago.

“Para mucha gente que no tiene dinero ni los recursos ahorita, este servicio les va a servir de mucha utilidad porque ante cualquier padecimiento puede recurrir a nuestra organización, donde no se le va a cobrar un centavo por recibir atención médica”, dijo Vargas.

El ayudar al prójimo es algo que Jesús Vargas aprendió de su madre desde temprana edad en México y lo ha seguido haciendo en Chicago. El activista cuenta que su madre les llamada mijos a los muchachos desamparados a quienes les ofrecía una mano amiga, de ahí el nombre de la organización.

Y continuando con esa labor solidaria, Vargas se encontró con José Carrillo en la calle cuando él iba en su silla de ruedas manual rumbo a su casa. Carrillo recuerda que se conocieron durante un día de tormenta invernal en febrero pasado.

“Esta silla [eléctrica] nos la donó una señora que tenía su hijo en un hospital y la compró para que la usara en su casa, pero su hijo falleció y la guardaron como recuerdo por ocho años. Ahora ella decidió donármela para que yo se la diera a alguien que de verdad la necesitara”,  dijo Jesús Vargas a La Raza.

La directiva de Mijos entregará a Carrillo una silla de ruedas eléctrica valorada en $6,000, donada por una buena samaritana, el día de la inauguración oficial de la organización el próximo 27 de marzo.

La entrada de la oficina de la organización Mijos, en Belmont Cragin. (Cortesía Familia Vargas)

Buscan empoderar a la mujer

La labor de Mijos no sólo se enfoca en ayudar a los habitantes de Belmont Cragin sino también a residentes de otras áreas de Chicago, ya sea que tengan un caso de inmigración o sufran de alguna enfermedad. “Nosotros también les conseguimos pañales, muletas, sillas de ruedas, es una manera de ayudar a la comunidad donde quiera que se esté”, mencionó Jesús Vargas.

“Vamos a extender los servicios a México y a otros lugares que requieran de la organización. Hay otros servicios que poco a poco vamos a ir integrando a la organización”, explicó la activista.

Marilú Vargas dice que hay personas que quieren ser voluntarios para ofrecer servicios a las mujeres víctimas de violencia doméstica.

A raíz de la pandemia del coronavirus ha crecido el índice de casos de violencia doméstica, debido a que permanecer la mayoría de tiempo en casa y en muchos casos conviviendo con el agresor incrementa  la tensión, aseguran terapistas de clínicas comunitarias.

“Ahorita con eso del coronavirus muchos matrimonios están pasando por crisis, estamos hablando con algunos psicólogos que van a dar atención gratis a personas que lo necesiten, entonces va a ser muy importante para empoderar a las mujeres de nuestra comunidad”, señaló Marilú Vargas, quien dijo que sus tres hijos –David, Marychu y Jesús Jr., también están participan en la iniciativa.

La organización comunitaria Mijos se ubica en el 6242 W. Grand Ave., en el barrio de Belmont Cragin. Para mayores informes llamar al teléfono 773-317-5903.

La cobertura editorial de La Raza es posible en parte gracias al Chicago Community Trust, la Field Foundation of Illinois y el Lenfest Institute for Journalism/Facebook Journalism Project. Agradecemos su apoyo a nuestro trabajo periodístico.