Cómo pueden llegar mejor las ayudas por covid a las comunidades inmigrantes

Pese a que los inmigrantes pueden ser los más beneficiados de las ayudas por covid, no se está haciendo lo suficiente por informar a esta comunidad

Cómo pueden llegar mejor las ayudas por covid a las comunidades inmigrantes
Francisco Huerta es vacunado contra el covid-19 por Tomasa Valencia en la clíinica móvil del hospital comunitario Humboldt Park Health.
Foto: Getty Images

“Respuestas 2021” es una serie de artículos semanales sobre las necesidades provocadas por la pandemia de covid-19 entre las familias latinas e inmigrantes. Estas propuestas surgen de conversaciones comunitarias organizadas por el Latino Policy Forum. Esta semana hablamos sobre la necesidad de comunicar las ayudas disponibles, de una manera que sea lingüística y culturalmente adecuada. La siguiente se centra en la necesidad de aumentar las ayudas para que las comunidades inmigrantes puedan cuidar de su salud.

Pese a que los inmigrantes han jugado un papel fundamental contribuyendo a la supervivencia y recuperación del país durante la pandemia, muchos de ellos han sido excluidos de las ayudas para mitigar los impactos del covid-19. Esto se explica por lo poco accesible que ha sido la información acerca de los recursos disponibles y de cómo solicitarlos.

“No sabíamos dónde pedir ayuda; no sabíamos que teníamos derechos, y esto es muy preocupante”, señaló un participante de las conversaciones comunitarias que organizó el Latino Policy Forum, una organización de Illinois que impulsa políticas públicas y que defiende la equidad y justicia para la comunidad latina del estado.

El acceso a información en línea limita a aquellas personas que no disponen de internet, cuentas en redes sociales o los que no tienen suficientes conocimientos informáticos; los recursos en inglés excluyen a las personas que no hablan este idioma, y la comunicación dirigida a comunidades que viven fuera del área metropolitana de Chicago brilla por su ausencia.

”Hemos tratado de comunicarnos con nuestros clientes a través del correo electrónico, pero no todo el mundo tiene una dirección”, explica un trabajador del Centro de Información de Elgin. “Muchos vecinos, especialmente los mayores, no saben cómo enviar un correo electrónico o cómo manejar un celular inteligente. Ha sido muy difícil ponernos en contacto con ellos”.

Es más, el proceso para solicitar muchos de estos recursos son, como mínimo, complejos, confusos y costosos. Un participante que trató de solicitar una ayuda tuvo tan sólo tres días para conseguir cartas de los empleadores de cada miembro de su familia, como prueba de ingresos. Este requisito hizo que esta familia finalmente no pudiese recibir la ayuda, ya que sus lugares de trabajo habían cerrado por covid-19 y no tuvieron manera de contactar con sus empleadores.

“Estaba tan frustrada que no sabía a dónde recurrir”, reconoció otra de las participantes que trató de solicitar la ayuda en inglés pese a no ser su lengua materna.

Algunos miembros comunitarios han apuntado que, lamentablemente, incluso cuando los formularios de solicitud estaban traducidos, todavía eran confusos, y que temían que su información personal fuese a ser compartida con agencias del gobierno. “No solicitamos las ayudas básicamente por miedo e ignorancia”, reconoció un participante.

Algunos de los que formaron parte de estas conversaciones también identificaron la necesidad de disponer de información acerca de cómo ayudar a otros miembros de su comunidad. Una vez que lograron superar el arduo proceso de solicitud, querían ayudar a sus vecinos con la aplicación.

Muchos de ellos también estaban preocupados con que les obligasen a devolver el dinero que habían recibido, o que la solicitud de ayuda les perjudicase en el futuro en la prueba de carga pública. La falta de transparencia lleva a la incertidumbre y a desconfiar del proceso.

Los miembros comunitarios y los proveedores de servicios recomiendan que las agencias empleen métodos de comunicación diversos para lograr alcanzar a más personas y para ser más eficientes a la hora de informar a las familias que más lo necesitan.

Urgen a las agencias a adaptarse a las personas a las que va destinada la ayuda. Todos los materiales deberían estar escritos en español y en lenguas utilizadas por poblaciones indígenas, a ser posible. Deberían diseñar aplicaciones sencillas, en papel, para que los solicitantes pueden rellenarlos ellos mismos sin la ayuda de las organizaciones comunitarias, unas organizaciones ya de por sí faltas de personal.

Deberían distribuir panfletos en tiendas de alimentación, lavanderías, iglesias y escuelas. Deberían promover estos programas de ayudas a través de las emisoras de radio locales e ir puerta a puerta. María González, una de las responsables del programa de vivienda del Spanish Community Center, tuvo incluso que llamar puerta a puerta a sus vecinos y acudir a las iglesias de la zona para informar a la comunidad sobre este tipo de ayudas.

Es necesario que se incrementen los recursos para mejorar la comunicación en los suburbios y más allá del área metropolitana de Chicago. Centro de Información recomienda la creación de un listado centralizado con recursos que ofrece el estado y que sea accesible a individuos y organizaciones.

Finalmente, es necesario que se destinen más fondos a programas de asistencia, servicios y recursos fácilmente accesibles para los inmigrantes en otras partes del estado, más allá de la ciudad de Chicago.

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