Condecoran a Nancy Oviedo por promover y defender los derechos de los migrantes mexicanos

Se reconoce una la labor voluntaria de 20 años en Estados Unidos, Canadá y Ciudad de México

Nancy Oviedo es presidenta del Centro de Educación y Formación para el Desarrollo Social (CEDES AC), que empezó a funcionar en 1997 en Ciudad de México. (Belhú Sanabria / La Raza)

Nancy Oviedo es presidenta del Centro de Educación y Formación para el Desarrollo Social (CEDES AC), que empezó a funcionar en 1997 en Ciudad de México. (Belhú Sanabria / La Raza) Crédito: Impremedia

Dos décadas de trabajo a favor de los inmigrantes mexicanos en América del Norte han sido reconocidos por el Congreso de la Ciudad de México, que otorgó una destacada distinción a una inmigrante mexicana residente de Chicago quien, después de competir con al menos 31 personas con distintos perfiles, resultó la ganadora.

Se trata de Nancy Oviedo, originaria de Ciudad de México, obtuvo la Medalla al Mérito Internacional 2021 en la categoría “Promoción o Defensa de los Derechos Humanos de Migrantes”.

La labor voluntaria de Oviedo la viene realizando desde hace 20 años en Estados Unidos, Canadá y en Ciudad de México.

“Esta fue una convocatoria que se lanzó a principios de 2022 en la cual, cuando me hacen llegar esta convocatoria del Congreso de la Ciudad de México, integrado por 66 diputados representantes de cada una de las alcaldías de la ciudad de México, envié mi propuesta, mi postulación y por lo que sé, competimos cerca de 31 personas con diferentes perfiles”, explicó Oviedo en entrevista con La Raza.

Un nutrido grupo personas se dieron cita en días recientes en el restaurante mexicano La Casa de Samuel de La Villita para presenciar la ceremonia de reconocimiento en la que, en representación del Congreso de la capital mexicana, el diputado migrante de Ciudad de México Raúl Torres le hizo entrega a Oviedo de la Medalla al Mérito Internacional 2021 a Nancy Oviedo quien desde el 2008.   

Oviedo, quien desde 2008 sirve a los migrantes mexicanos en Chicago, también reconoció el trabajo de su equipo al recibir ese singular reconocimiento y remarcó que es un compromiso para seguir adelante. “Recibir este reconocimiento fue muy emocionante porque el haber competido con tantas personas para mí fue como haber aterrizado 20 años de trabajo… Para mí es más un compromiso, un reto, de continuar. Lamentablemente la pandemia nos limitó en el trabajo, pero en 2023 deseamos reactivar nuestra atención a la comunidad… Este reconocimiento es el parteaguas de un retomar lo que dejamos pendiente”.

Oviedo es presidenta del Centro de Educación y Formación para el Desarrollo Social (CEDES AC) que empezó a funcionar en 1997. Actualmente 20 asociados son parte de su equipo.

CEDES, con base en Ciudad de México, proporciona de manera gratuita información y orientación en cuanto a trámites de actas de nacimiento, pasaportes, obtención de documentos, demandas de propiedades, pensiones y más. Durante la pandemia de covid-19 también han estado dando pláticas en línea de asesoría emocional con la ayuda de psicólogos por casi dos años.   

En Chicago todavía no tiene una oficina: “estamos sentando las bases para poder en 2023 empezar a buscar el espacio, se va empezar de cero”, señaló Oviedo.

Niños estadounidenses que viven en México

La Ciudad de México es un lugar de recepción también de migrantes de cualquier parte del mundo, ya sea que decidan establecerse en esa ciudad o estén de paso.

Sin embargo, antes de 2008 se empezó a dar mucho retorno de mexicanos, destacó Oviedo. “Empezamos a identificar que cada vez llegaban más familias con niños nacidos en Estados Unidos”.

Muchos de los niños estadounidenses que emigran a México lo hacen porque sus padres fueron deportados o por algún otro motivo de índole familiar.

Al llegar a México, los padres de los menores desconocen cuáles son los trámites para obtener la documentación necesaria para sus hijos.

“Vimos que había mucha necesidad de información y de formación educativa, le propusimos un programa al gobierno en 2014 y en 2015, fuimos seleccionados como organización ciudadana para que recibiéramos un pequeño presupuesto y poder empezar con un grupo de 25 niños, de los cuales solo pudieron terminar todo el proceso 15 y de esos 15 hoy hemos dado continuidad sin recurso alguno a tres. Esto porque el gobierno solo dio [presupuesto] en ese momento, pero nosotros creímos importante continuar”, mencionó Oviedo.

La continuidad consistió en ofrecer clases gratuitas de inglés con una persona nativa estadounidense.

La Embajada de Estados Unidos en México les proporcionaba material, juegos, libros y los invitaba regularmente a actividades para ver cine y tener conversaciones con otros niños que iban a la Biblioteca Benjamín Franklin de esa embajada. Iban una vez o dos veces al año para que los niños identificaran que esa era su embajada y que ahí iban a obtener su pasaporte. Esto lo realizaron de 2015 a 2017.

También brindaron asistencia emocional con psicólogos especialistas en atender a inmigrantes. “Porque no es lo mismo dar una atención emocional para personas que sufren violencia, que sufren otro tipo de situación emocional, a un migrante que sus papás fueron deportados o que sus papás sufrieron algún tipo de expulsión de Estados Unidos y ese rechazo, ese conflicto, esa confrontación emocional del niño que lo vivió, que lo padeció y que no pudo asimilarlo”, hizo hincapié Oviedo a La Raza.

Volver a Estados Unidos

Cuando el ciudadano estadounidense Jerardo ToArcia tenía dos años sus padres se separaron. La mamá del menor no tenía con quién dejarlo en la casa donde vivían en Carolina del Sur y la abuela de él estaba enferma, por lo que junto a su madre tuvieron que irse de Estados Unidos y establecerse en México. 

En su adolescencia el muchacho comenzó a sentirse excluido. “Como yo no tenía papeles mexicanos sentía que la gente me discriminaba por eso”, dijo ToArcia a La Raza en entrevista telefónica desde Ciudad de México.

ToArcia dijo que en CEDES recibió clases de inglés y por un tiempo estuvo recibiendo terapia psicológica, lo que le ayudó bastante. “Creó un gran cambio, me ayudó a abrir un poco más la mente, me ayudó a despejarla. No me sentía identificado, la terapia me ayudó a tener un poco más de confianza”.

ToArcia ahora tiene 19 años y estudia ingeniería en una universidad de la capital mexicana. Él planea terminar su carrera en México, viajar de vacaciones a Estados Unidos y en un futuro ir a trabajar a su país de origen. “Como ciudadano estadounidense y mexicano pienso que tengo la ventaja de viajar, estar en ambos países y conocer más de México y Estados Unidos”. 

La cobertura editorial de La Raza es posible en parte gracias al apoyo del Chicago Community Trust.

En esta nota

Inmigración Mexicanos en EEUU Reportajes Chicago

Recibe gratis todas las noticias en tu correo

¡Muchas gracias! Ya estás suscrito a nuestro newsletter

Más sobre este tema
Contenido Patrocinado
Enlaces patrocinados por Outbrain