Él vio a su madre abogar por servicios de educación especial en CPS. Ahora, él está votando por el cambio

Mientras Chicago se alista para elegir a la junta escolar, Froylan Suárez, exalumno de CPS, aboga por recursos bilingües para familias inmigrantes

Forylan Suárez, quien es el primero de su familia en graduarse de la preparatoria, quiere marcar la diferencia votando en la primera elección de una junta escolar totalmente electa en Chicago en 30 años. (Max Herman/Borderless Magazine)

Forylan Suárez, quien es el primero de su familia en graduarse de la preparatoria, quiere marcar la diferencia votando en la primera elección de una junta escolar totalmente electa en Chicago en 30 años. (Max Herman/Borderless Magazine) Crédito: Cortesía

A los 10 años, Froylan Suárez se convirtió en la persona en quien su familia confiaba para desenvolverse en el sistema educativo que sus padres inmigrantes no siempre entendían. 

Suárez, un exalumno de las Escuelas Públicas de Chicago (CPS, por sus siglas en inglés) de primera generación, traducía en las reuniones entre padres y maestros, ayudaba a su madre a lidiar con el trámite de inscripción y abogaba junto a ella para conseguir servicios de educación especial para su hermano menor — lo que incluía conseguir un asistente de salón de clases de educación especial.

Para Suárez y su familia, los desafíos reflejaban un reto más amplio sobre cómo los estudiantes de primera generación a menudo enfrentan barreras sistémicas adicionales al acceder a los recursos escolares y le permitieron constatar de primera mano cómo los recortes presupuestarios de las CPS afectan a los estudiantes y a sus familias.

Mientras los votantes de Chicago se preparan para emitir su voto este noviembre para la primera junta escolar totalmente electa en 30 años, Borderless Magazine conversó con Suárez sobre sus experiencias navegando la escuela como estudiante de primera generación, su búsqueda de representación y cómo esas experiencias lo alentaron a votar en los próximas comicios de la junta escolar.

El peso de la traducción

Desde que tenía 10 años, siempre estuve justo al lado de mi madre, mientras ella luchaba por los servicios de mi hermanito, ya fuera como traductor o brindándole apoyo.

Mi mamá estuvo involucrada en la junta escolar de la escuela secundaria de mi hermano durante 12 años. Siempre fue inaccesible para nosotros debido a las barreras del idioma.

En la escuela primaria y secundaria, siempre tuve que traducir conversaciones entre los maestros y mi mamá debido a la falta de traductores.

Cuando cambió la administración de la escuela, hubo recortes presupuestarios que mi hermano y yo no comprendíamos. Creo que afectaron negativamente a los estudiantes – especialmente a los del programa de necesidades especiales.

Mi mamá y yo hablábamos de esos cambios durante meses porque estábamos estresados.  Nos preocupaba que trasladaran a mi hermano a un lugar más lejano o que se quedara sin una escuela que pudiera atender sus necesidades. 

Ella me informaba de cómo los compañeros de clase de mi hermano se cambiaban de escuela o estaban en el proceso de hacerlo y notaba que menos estudiantes con necesidades especiales asisten a clases tras los recortes presupuestarios.

Solo hablábamos de la incertidumbre en lugar de enviar un mensaje directo a la junta escolar porque no nos sentíamos con la capacidad de impulsar cambios administrativos. Siempre daba la impresión de que se pasaba por alto a las personas que no hablaban inglés. 

Esa falta de acceso afectó mi educación. Mi experiencia con CPS fue diferente cada año. Sentía ansiedad porque nunca sabía qué esperar; los nervios eran normales, pero también se basaban en experiencias previas en el aula. Me invadía el pesimismo y siempre esperaba lo peor.

Nunca tomé clases bilingües, así que toda mi tarea era en inglés y le era difícil a mi mamá ayudarme. En el kínder, saqué mi primera F porque no entendimos las instrucciones de mi tarea.

Me costó mucho la transición a la preparatoria porque carecía de los recursos y del conocimiento sobre los programas académicos para decidir adecuadamente a qué escuelas postularme. Investigué las mismas escuelas que mis compañeros. Mis padres no tenían idea de qué escuelas serían beneficiosas para mí.

Sentí que estaba solo para resolverlo.  

Al mirar atrás, esas experiencias me definieron como estudiante de primera generación y es posible que sea similar para otros.

Forylan Suárez, quien es el primero de su familia en graduarse de la preparatoria, quiere marcar la diferencia votando en la primera elección de una junta escolar totalmente electa en Chicago en 30 años. (Max Herman/Borderless Magazine)
Crédito: Cortesía

En busca de representación 

Mi mamá siempre me ha enseñado a mirar más allá de lo que me enseñaron en la escuela.

A medida que crecí, me di cuenta de que las barreras sistémicas limitaban la buena educación. No se trataba solo del idioma, sino también de la representación. 

Una buena educación permite a los estudiantes explorar diversas perspectivas en la historia. No debemos limitarnos a un solo enfoque. Necesitamos examinar los distintos ángulos que ofrece cada evento histórico y cómo esto influyó en las diversas facetas de esa época.

Noté que había muchas historias que no se centraban en perspectivas con las que yo pudiera identificarme. Pienso que de alguna manera siempre se dejaba de lado a las voces hispanas —o al menos no se centraban en ellas y comencé a investigar la historia hispana en los Estados Unidos o en México.

No fue hasta mi penúltimo año de la preparatoria que comencé a aprender sobre la historia indígena de México y su colonización. Creo que muchos estudiantes no conocían esa historia de antemano a menos que la buscaran por su cuenta.

Aprendería sobre mi cultura preguntándole a mi mamá sobre su árbol genealógico y nuestra historia familiar.

También tuve la suerte de estudiar en una escuela diversa donde pude conocer a personas que estaban interesadas en esa historia y tener conversaciones al respecto con ellas.

Creo que el entorno juega un papel muy importante en el éxito de los estudiantes. Es posible que experimenten menos ansiedad si están rodeados de personas con antecedentes similares.

Votar por el cambio

Todo el tiempo que pasé con mi madre mientras luchaba por mi hermano me ha motivado a abogar por un aumento en la financiación de los servicios para necesidades especiales en estas elecciones. Quiero representar a los estudiantes y lo que pueden lograr.

Este es la primera elección de una junta escolar totalmente electa que tenemos en 30 años.

Quiero votar para marcar la diferencia en el sistema y porque mis padres no pueden hacerlo. 

Mis padres no pueden votar en las elecciones de la junta escolar debido a su estatus de ciudadanía y al desconocimiento sobre este proceso.

Quiero que la gente sepa que votar importa más de lo que creen – cada voto cuenta. 

Es aún más importante ahora, ya que estamos una época de gran división y por fin tenemos la oportunidad de expresar nuestra voz y nuestras opiniones.

En esta nota

Junta de Educación de Chicago